El incierto regreso a clases

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El incierto regreso a clases
  • De cara al regreso a clases, el próximo 30 de agosto, cerca de 41 mil escuelas, no tiene acceso al lavado de manos y agua potable.
IRIS VELÁZQUEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- En un entorno en el que los contagios de Covid-19 se han multiplicado entre niños y adolescentes, el Gobierno federal impulsa y apresura el regreso a clases para el próximo 30 de agosto, mientras unas 41 mil escuelas de todo el País no cuentan con agua, indispensable para evitar la propagación del virus.

“Ya sabemos que el estado es deplorable en alrededor de 1 de cada 5 escuelas en donde no cuentan con acceso a agua en educación básica, y preocupa mucho”, advierte Carlos González Seemann, investigador de Mexicanos Primero.

Con base en datos oficiales, el especialista señala que en México se registraron 230 mil 424 escuelas para este nivel educativo en el ciclo escolar 2019-2020, y la quinta parte, cerca de 41 mil escuelas, no tiene acceso al lavado de manos y agua potable.

Enfatiza que, según información de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), la situación empeora para primarias indígenas en las que la disponibilidad de servicio para lavado de manos disminuyó 6.7 por ciento al pasar de una cobertura de 39.5 por ciento en 2018-2019 a 32.8 por ciento para el ciclo 2019-2020.

Un dato adicional, añade, es que el 95 por ciento de las primarias indígenas se encuentran en grado de marginación alto y muy alto.

“Ahí también comenzamos a ver los efectos de la pandemia y de algunos otros problemas como el vandalismo y que todavía no nos queda muy claro cómo es que se va a resolver”, expone.

González Seemann apunta que, si bien los recursos avalados a la Escuela es Nuestra aumentaron en el presupuesto de 2020 a 2021, y se destinaron cerca de 12 mil millones de pesos, la información ha sido opaca.

Indica que aunque en el discurso oficial se reporta que se ha beneficiado a 55 mil escuelas en 2020, mediante una solicitud de transparencia, la Secretaría de Educación Pública contestó a la organización Mexicanos Primero que sólo se intervino en 36 mil 43 escuelas y de éstas no existe una cifra dada por autoridades de cuántas fueron vandalizadas o saqueadas.

“El problema es que a este paso parece ser que vamos a acabar el sexenio y no vamos a lograr el reto de las 180 mil (escuelas intervenidas) que comenta el Presidente. Habrá que duplicar el paso en términos de aumentar los recursos en lugar de a la Guardia Nacional en temas como la educación y si es prioridad el regreso como ha comentado últimamente es indispensable contar con presupuesto suficiente”, considera.

“Si es prioridad la educación, es indispensable aumentar el presupuesto”.

En telesecundarias, especifica, 66 de cada 100 no tienen acceso a lavado de manos. Detalla que existen alrededor de 18 mil 715 telesecundarias en todo el País (2018-2019) de un total de 40 mil secundarias, por lo que este modelo educativo cubre cerca del 46 por ciento de la demanda de este grado escolar.

Detalló que en primarias y secundarias comunitarias en México, sólo 6 reportaron tener servicio de lavado de manos.

“Solamente seis y son alrededor de 9 mil escuelas a nivel primaria y 3 mil en secundaria. No puede ser que sólo 6 escuelas tengan acceso a un derecho, algo que es un derecho y que es indispensable y necesario invertir ahí para el regreso a clases”, advierte.

Destaca que los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, San Luis Potosí y Sinaloa tienen las mayores carencias en términos de acceso a servicio de lavado de manos. Con niveles menores a 73 por ciento o sea 3 de cada 10 escuelas en esos estados no tienen agua.

Dichas entidades, agrega, concentran una cantidad importante de estudiantes con grados de marginación altos y este tipo de escuelas suelen estar olvidadas por el sistema educativo.

Indica que datos oficiales refieren que 16 mil escuelas operaron sin sanitarios y 18 mil sin servicio de electricidad.

En tanto, las primarias y secundarias comunitarias prácticamente carecen de este servicio básico, porque las escuelas que cuentan con éste representan sólo 0.03 y 0.5 por ciento, respectivamente. En total hay 9 mil 338 de 96 mil 508 (10 por ciento) en nivel primaria de este tipo y 3 mil 714 de 40 mil de secundaria (9 por ciento).

Recursos insuficientes

El investigador Carlos González Seemann llama la atención para que autoridades y legisladores consideren esta situación en la discusión del Presupuesto federal a discutirse en unos meses, al aseverar que en el contexto de esta pandemia es preponderante contar con recursos suficientes.

“No parece haber planeación, como que se está decidiendo mucho sobre la marcha. Creo que sí vale la pena entender que esta nueva mirada sin intermediarios podría tener algunos beneficios en la parte de dotar de autonomía a las comunidades, a las familias, y que la voz de los estudiantes se escuche, pero activamente, y tengan voz, pero también tengan voto para que ellos también puedan participar en las decisiones de mejora de infraestructura de su escuela”, dice.

“Yo creo que también la pandemia nos invita a replantear y repensar qué pensamos de la escuela y cómo debe ser la escuela en términos de su función social y que también nos ha traído digamos otros problemas: ha desnudado al menos otra parte socioemocional y demás que no se termina de comprender de dónde va a salir el dinero. Entre ello, el dinero para especialistas para aliviar la parte socioemocional. No hay especialistas suficientes y no hay una estrategia clara para la atención socioemocional, la formación docente en 2021 tuvo 109 pesos por maestro.

“¡Es paupérrimo! y es casi casi como una grosería. Los maestros con la nueva demanda de educación en línea pues se han reinventado también y hay que reconocer su labor. Del presupuesto todavía no ha desaparecido el programa relacionado al Instituto Nacional de Infraestructura Educativa, que era un instituto que desapareció, que en primer lugar la Escuela es Nuestra iba a ocupar ese lugar sin intermediario.

“No tiene guía el programa. Estamos terminando de comprender porque son los cambios que se han hecho en estos dos años, además del cambio de titular. Todavía no vemos avance en, por ejemplo, los niveles sobre todo indígenas y comunitarios que es donde más se necesita”, manifiesta.

‘Todo lo tenemos que pagar’

María José, madre de una alumna de la Secundaria Oficial Vespertina 249 “Constitución de 1917”, reclama la falta de apoyo de autoridades, al aseverar que no existen recursos suficientes para costear la sanitización e insumos para las clases presenciales, además de que no hay agua y tienen problemas con el pago de luz.

“El Gobierno no apoyó en nada, o en casi nada, creo que mandaron solo una botellita de gel y dos cloros. Quieren que todo lo paguemos nosotros y pues no se ponen a pensar que muchos perdieron sus trabajos y se las están viendo bien difíciles. Nadie tiene dinero y todo lo tenemos que pagar, no hay manera que nuestros hijos vuelvan a la escuela, les digo que, bajo este abandono que está la escuela, no hay manera”, advierte.

Debido a estas condiciones de la la escuela ubicada en la Colonia Constitución de 1917, mejor conocida como “El Risco” -debido a que está a lado de un peñasco alto-, a nombre de la Dirección Escolar y la Sociedad de Padres de Familia emitieron una carta a Nicanor Francisco Fernández Hidalgo, supervisor escolar de la Zona S049, para que se atiendan estas necesidades.

A través de la misiva le expresaron que los miembros de ese plantel no cuentan con la solvencia económica para sanitizar la escuela ni para la compra de los insumos necesarios para la reactivación de actividades en el colegio.

Pidieron apoyo para comprar gel, jabón de manos, detergente, papel higiénico, toallas sanitarias, cubetas, escobas, jergas, material de señalización, termómetros, para la contratación y pago de conserjes “para garantizar las condiciones sanitarias requeridas para el acceso y permanencia seguros dentro de la institución”.

“Los sanitarios de alumnos correspondientes al turno vespertino tienen una fuga de agua que no se ha podido localizar y que genera que se filtre el agua hacia dos salones de la planta baja”, expusieron.

“Muchos padres de familia están preocupados por los gastos que se van a genera por el regreso a clases presenciales en cuanto a los insumos de higiene personal que sus hijos debe de usar diariamente (cubrebocas, gel, sanitizante), transporte, refrigerio, e incluso de algunos útiles escolares, mencionando que en este momento no podrían solventarlos”, le refirieron al supervisor.

Quería volver… su escuela no tenía agua

Santiago Iván Hernández de 11 años, escuchó que se abrirían las escuelas y se emocionó, pero la suya en particular no pudo recibir a alumnos por falta de agua.

Él estudia el último grado en la Primaria Calendario Azteca, en Ecatepec, Estado de México. Probablemente saldrá hacia la secundaria sin volver a ver a sus amigos en el salón de clases, debido a las carencias de su plantel ubicado en la Colonia Quinto Sol.

“Nos preguntaron los maestros si queríamos volver a las clases presenciales y casi todos dijimos que sí porque extrañamos volver a la escuela, y se me hace más sencillo, pero los papás dijeron que no, los entrevistaron personalmente y votaron porque no, porque no había agua”, lamenta.

“Cuando no estaba el Covid, nos fallaba el agua. No teníamos para lavarnos las manos cuando pasábamos al baño y siempre cuando llovía se inundaba. Luego cerraban la escuela y ya no teníamos clases porque trapeaban. Yo que sepa no se ha hecho nada, los salones se inundan seguido y deben de limpiar los padres.

“Cuando se inundaba, nos pidieron que lleváramos llantas para sentarnos, partidas a la mitad y sentadas para que nos pudiéramos sentar en los pastitos”, agrega.

Su papá, Iván Hernández, indica que ante la falta de servicio, los tutores tienen que juntar mil 500 pesos de forma semanal para contratar una pipa.

“Eso de juntar el dinero no lo pidieron, sino más bien los padres de familia lo platicamos para ver qué posibilidad había, pero lógicamente no están de acuerdo, y otros no tienen y definitivamente 10 o 20 pesos nos afectan. Entran al baño y bien sucio, no tienen ni para las manos.

“Pedimos de 10, 20 pesos y cuando se termina el agua, pues ponemos cada semana, algunos sí dan, algunos no dan. A veces se junta para la pipa y tienen un tiempo, otras veces no hay porque no han dado dinero los papás. Hay veces que hasta los niños se llevan mejor garrafones para tener agua, nada más para que se laven las manos. Estamos hablando que desde tres años, el problema de agua ya es un problema y no hacen nada. Hay que estar cazando el agua a ver si cae”, lamenta.

‘Si hay contagios, no vengo’

Hugo Ángeles de 16 años acudió al Conalep ubicado en la Habitacional Prado Vallejo, Tlalnepantla, Estado de México con la intención de retomar poco a poco sus lecciones, aunque, confiesa, asistió con algo de miedo.

“Sé que hay riesgos por el coronavirus todavía, porque a nosotros todavía no nos pueden vacunar y vivimos con nuestra familia. El riesgo no lo asumo. Vengo hoy, porque no está tan feo, según veo en las noticias, todo va bajando”, aclaraó.

“Pero si veo que hay contagios otra vez, mejor no vengo, me quedo en casa y no, si hay contagios no, yo no vengo, mejor que sigan las clases en línea”, indica el estudiante de segundo semestre de la carrera de Electromecánica Industrial.

Al ser su carrera técnica, señala, solo acudió cuando se anunciaba que habría talleres, pues, dice, en su casa contaba con todo lo necesario para tomar lecciones de forma virtual.

“Vengo al taller, no a clases. Las clases son en línea. En línea es complicado porque los maestros luego no te responden y pues luego es difícil hasta saber la calificación. Yo preferiría venir a la escuela como antes”, dice.

“Aquí adentro de la escuela nos dicen que no nos quitemos el cubrebocas para nada, te echan gel, te sanitizan y ya entras. Hasta ahorita me he sentido seguro, yo vengo con todas las precauciones. Las clases en línea no son iguales, pero si hay riesgo yo me quedo en casa, como dice la frase”, añade.

Acusan maestros abusos y burlas

Con videos y mensajes en redes sociales, maestros de diversas entidades han acusado cargas de trabajo extenuantes, burlas con las evaluaciones, modificaciones al calendario escolar, así como los mensajes de la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez, a quien le advirtieron: ¡No somos robots!

Una maestra de San Luis Potosí grabó un mensaje que dirigió a la titular de la SEP, en el que criticó que el sistema educativo haya solicitado la aprobación de todos los alumnos, reveló burlas de padres de familia y el conformismo de alumnos por pasar de grado con 6 de calificación.

“Vamos a terminar con toda la carga administrativa, ya que es demasiada. Muchos padres de familia festejan el 6 de sus hijos, el que pasaron los niños de grado, los alumnos desde la educación inicial, hasta la educación preparatoria y nivel profesional. Festejan el 6, ‘no entregué tareas, pero sin embargo, me gradué’. ¡Bravo por tu 6, bravo! ‘soy un burro'”, expuso.

“Aquí son los padres de familia y los alumnos irrespetuosos e irresponsables que están subiendo en las redes sociales ‘aplausos porque pasé sin entregar nada’. Que este video llegue a las autoridades, y llegue a las autoridades correspondientes y que ellos sepan que estamos inconformes con los exámenes que están haciendo y que no están acorde a mi preparación”, agregó.

Lamentó que alumnos no entregaron evidencias y aun así pasaron de año, que se les instruyó a que aplicaran evaluaciones que no correspondía al grado de los educandos, que los padres se burlaban de que sus niños pasaron.

“Miles y miles de compañeros docentes, también administrativos, personal de servicio, secretarias, desde la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria en todas sus modalidades que es telesecundaria, que es secundaria técnica, secundarias generales, secundarias en general, preparatoria y nivel licenciatura, así como también posgrados, todas estas personas estuvimos trabajando todo el día hasta en la noche, madrugada. Ésas horas extras que jamás se nos consideran a nosotros los maestros”, señaló.

“El trabajar horas extras, día y noche; comparar los programas de la Secretaría de Educación Pública Aprende en Casa con el plan y los programas de estudio porque no coincidían. Estuvimos trabajando, haciendo videos, clases en línea. Hubo padres de familia que jamás mandaron una sola evidencia (.) siempre ponían, algunos, no todos, de pretexto que no tenían datos, pero yo revisaba mi teléfono los estados de Whats, sí compartían estados de Whats y se metían al Facebook.

“¡Basta! ¡Basta que anden publicando de ‘bravo por tu 6’!, ¡Me gradué sin entregar evidencias!, ¡Huy, que felicidad! ¿Qué sociedad estamos entregando, qué pasa? ¿En dónde nos tiene a nosotros, el Gobierno federal a los maestros?, ¿en qué concepto nos tienen?, ¿en que no podemos?, ¿en que no sabemos? ¡Se equivocan!”, añadió.

La docente, quien señaló que concluyó un posgrado en febrero, indicó que los docentes tienen carencias en equipo y trabajaron con recursos propios para pagar el internet, pese a que sus salarios son bajos.

“Ganamos 4 mil pesos por quincena nosotros. No es posible que a nosotros que trabajamos hasta 12, 16 horas diarias, nos consideren que somos unos huevones y que no hacemos lo que nos corresponde. El ciclo escolar que viene, viene con muy pocos días de descanso para nosotros los docentes. ¡No somos robots!, también nos cansamos. Ojalá llegue a la maestra Delfina, Secretaria de Educación. Yo pensé que siendo una docente se iba a poner de lado de los maestros. Maestra Delfina, no somos robots y no ganamos los millones como para poder comprar equipos de cómputo para nosotros. El Gobierno no es empático con el docente, la sociedad no es empática con el docente”, apuntó.

En tanto, Susy Orduña, quien se identificó como directiva criticó las frases de la funcionaria federal, quien en su último mensaje del ciclo escolar 2020-2021 indicó que nunca se le dejó de pagar a docentes por instrucciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Usted menciona que se garantizó el salario de los maestros y quiero decirle que ese salario fue bien ganado, no fue una dádiva de nadie porque ese salario lo ganamos cada uno de los maestros que estuvimos en las aulas, yo como directora apoyando a mis compañeros maestros. A mí la verdad es que me dio mucho gusto saber que iba a llegar una maestra como titular de la Secretaría de Educación, sin embargo no sé, me hace ruido que usted haga esto en su mensaje”, refirió.

“Nosotros los maestros, ahora con esto de la pandemia, el aprendizaje a distancia, recibimos de todo tipo de ataques, que si estábamos de flojos, que si estábamos ganando el dinero sin trabajar, etcétera. Inclusive creo que fue todavía más la carga de trabajo. Se triplicó el trabajo a distancia. No había descanso. Hoy en día, yo no veo la empatía a nosotros los maestros.

“El calendario no resuelve este rezago educativo que hay, este rezago educativo viene de años, y ahorita probablemente con la pandemia se agudizó más, pero esto no es culpa de los maestros.

“Ampliar el calendario escolar no lo resuelve, solamente agudiza más este estrés que ya tenemos, este cansancio mental, físico, moral, porque usted no tiene idea de cómo recibimos a algunos niños, usted no tiene idea de todo lo que hemos vivido y hemos visto.

“Hemos sido receptores de duelos de nuestros alumnos, hemos sido receptores de violencias familiares en nuestros alumnos. Si no echan para atrás este calendario… nos van a cansar, nos van a hartar. Esto ya es un hartazgo de verdad en cuestión de nuestro magisterio, es una cuerdita que estiran y estiran”, advirtió.

El intento fallido en el ciclo pasado

En el afán de recuperar el tiempo perdido durante el confinamiento y abatir estragos acarreados por la pandemia, algunas escuelas abrieron sus puertas al final del ciclo escolar pasado.

Pese a este intento, algunos salones lucieron vacíos, en algunos planteles sólo un alumno o alumna asistió. Otros, tuvieron que cerrar por casos positivos o volvieron a casa porque los focos del semáforo epidemiológico cambiaron.

En algunas entidades se les denominó “prueba piloto”. A nivel nacional, el 7 de junio se dio el banderazo para la petición que semanas antes había externado de manera insistente el Presidente Andrés Manuel López Obrador: volver a las aulas.

Las entidades donde reiniciaron clases presenciales por contar con semáforo en color verde fueron 15: Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Morelos, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz.

Las previsiones para ese lunes fueron de un millón 631 mil 235 alumnas y alumnos en 24 mil 406 escuelas de nivel básico hasta superior que regresaban a la escuela, de acuerdo a los datos proporcionados por las entidades del País y la Ciudad de México.

De las escuelas que abrieron para las clases presenciales, 21 mil 187 correspondían a Educación Básica; 2 mil 609 a Media Superior y 610 a Educación Superior.

A la semana, la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez indicó que sólo cerca de un millón asistieron en el País.

Dos semanas más tarde, cuatro entidades tuvieron que regresar a las clases en línea debido a retrocesos en el semáforo epidemiológico. La Ciudad de México, Nuevo León y Veracruz retornaron al amarillo. Destacó el caso de Tamaulipas, el riesgo de contagio escaló hasta el naranja.

Durante su apertura, diversas entidades presentaron casos confirmados de Covid-19 por lo que tuvieron que cerrar.
A esto se suman fallas y rezagos en libros de texto gratuito, y la modificación de un calendario escolar al que se sumaron 10 días.

‘Son más interesantes las clases presenciales’

El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), plantel 1 de Tlalnepantla, Estado de México, fue uno de los que abrió sus puertas a alumnos.
Para Joshua Castro, de 17 años, fue una buena decisión. Sentía que en la casa no aprendía igual.

“Es que hay un beneficio en clases presenciales, porque aprendemos más que en línea y hay más interés. Son más interesantes las clases presenciales”, opina.

El alumno de segundo semestre de la carrera de Electromecánica Industrial comenta que fue opcional para los estudiantes asistir a las aulas, y que incluso se manejó por docentes como prácticas para subir de calificación.

“Nada más venimos a hacer unas prácticas como para subir de calificación, pero nada más es como para venir una o dos veces a la semana, no diario. Yo sí vine porque no es lo mismo ver las lecciones en computadora”, relata.

“Nos hacen falta las clases presenciales para aprender más. Por lo mismo del sistema que están llevando todos los planteles por el Covid no llevan a cabo las clases presenciales. Si hay un sistema de sanitización y que te desinfecten y medidas de seguridad, sí estaría mejor ya regresar completamente a las clases presenciales”, considera.

En la entrada se observó que personal de este plantel educativo los rocía de sanitizante, les toma la temperatura, gel antibacterial y no se permitía el ingreso sin el uso correcto de cubrebocas y careta. Según lo informado, en este plantel no hubo contagios las tres semanas que estuvo abierto.

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