NIDO DE VÍBORAS

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NIDO DE VÍBORAS

POR KUKULKÁN

DESPUÉS de casi tres años de decisiones equivocadas atribuidas a su evidente inexperiencia en política, una visión patrimonialista del poder y duros golpes por sus yerros, la alcaldesa Mara Lezama parece irse dando cuenta, poco a poco, de que la función de un servidor público no es rodearse de amigos en el gabinete ni andar cortando listones ni buscar el beneficio propio o de grupo por encima del interés social, y en una segunda etapa de su mandato que está por comenzar en septiembre entrante ha asumido un papel más activo y sensible con la población que le dio la oportunidad de reelegirse otros tres años en el cargo.

ES DE HUMANOS cometer errores, pero es de sabios enmendar y corregir el rumbo aunque en ello se tenga que sacrificar el confort familiar y la comodidad de la oficina pública para salir a las calles a entender y atender directamente las necesidades de los más vulnerables, sin esperar el aplauso adulador o la aprobación cortesana; el ejemplo de esta nueva actitud lo puso durante la apremiante contingencia por el paso del huracán Grace cuando de manera silenciosa y sin reflectores de los medios de comunicación se le vio madrugar por las calles supervisando y asistiendo en las duras tareas de protección civil, desazolvando pozos, destapando alcantarillas, removiendo árboles derribados, asistiendo a familias afectadas…

NO FALTARON las insinuaciones puntillosas en el sentido de que aprovechó el mal temporal para salir a buscar los votos que requiere en la carrera por la gubernatura del estado en 2022, donde las encuestas la colocan como la precandidata puntera de Morena. Lo cierto es que Mara ha logrado desplegar sin atavismos su verdadero rostro humano y solidario con las causas sociales que en el pasado la distinguieron como conductora de un programa de ayuda y gestión ante las autoridades gubernamentales.

ESA MISMA sensibilidad humana se le vio ayer durante la emotiva ceremonia de jubilación de un primer paquete de 25 elementos de la policía municipal a quienes, acompañados de sus respectivas familias, se les reconoció su labor tras más de 20 años de servicio y a los cuales por primera vez en la historia se les otorgó un apoyo económico adicional a los fondos de su retiro, a pesar de la baja recaudación que registraron las arcas del ayuntamiento de Benito Juárez por la situación de pandemia del Covid-19.

“HOY ESTAMOS entregando por primera vez, en un año muy complicado sin recaudación, este apoyo adicional al retiro de las y los policías, en una ceremonia especial y con honores, para reconocerles el esfuerzo de toda una vida”, dijo la alcaldesa luego de escuchar las voces lacrimógenas de agradecimiento de los jubilados que no daban cabida a que alguien los reconociera de esa manera.

EL PROPIO Lucio Hernández Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública en el estado se dijo conmovido por este acto de humanidad en bien de los policías, un oficio generalmente vapuleado por las críticas e incomprendido por la sociedad. “Me atrevo a decir que es la primera vez en la historia de Quintana Roo y de todo el país que en un municipio hace un reconocimiento de este tipo a sus policías, todo esto se debe a la labor de y la voluntad política de la presidenta Mara Lezama”, dijo. 

SI A PARTIR de ahora está será la tónica con la cual trabajará la alcaldesa no importan las críticas que puedan venir por su derecho legítimo a seguir escalando los peldaños de la política, que ya dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador no es un oficio para trepadores, tampoco para encaramarse en cargos públicos y mucho menos para ambiciosos, sino para servir al pueblo.

 @Nido_DeViboras