Ven debilitamiento de Pemex y CFE

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Ven debilitamiento de Pemex y CFE
  • Pese a que se ha logrado detener la caída en la producción petrolera, Pemex ya no tiene recursos ni para pagar sus deudas.
DIANA GANTE / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Pese a la promesa de recuperar y fortalecer a Pemex y a la CFE, la política energética a la mitad de la actual administración ha debilitado a estas empresas.

La cancelación de los esquemas de participación de privados y la falta de recursos de las compañías tienen al país sin nuevas inversiones, lo que parece indicar que esta administración puede terminar sin nueva infraestructura energética, explicó la especialista Rosanety Barrios.

“La reforma energética está muerta, no hay inversión, no hay proyectos nuevos en infraestructura ni incentivos para crearla, quien sigue en México es porque ya tienen inversiones amarradas, pero ya no habrá más.

“Mientras la economía medio resista seguiremos demandando energía y eso es algo que no tenemos, entonces el resultado de estos tres años de administración, que prometió fortalecer a las empresas del Estado, las ha debilitado, son más débiles de lo que eran en 2018”, señaló.

En el caso de Pemex, pese a que se ha logrado detener la caída en la producción petrolera, la empresa ya no tiene recursos ni para pagar sus deudas cuando antes era posible, por lo que ya no cuenta con recursos para invertir y sus accidentes son cada vez más frecuentes, explicó Barrios.

La refinería Dos Bocas, que pareciera ser el único activo que se desarrolle en este sexenio, es administrado por la Secretaría de Energía y financiado con recursos públicos.

Mientras, CFE pasó de ser una empresa que no registraba pérdidas a tenerlas, no ha logrado construir un solo proyecto nuevo de generación y no hay inversión en redes eléctricas, cuyo problema es el más grave del Sistema Eléctrico Nacional, además de un ajuste en el esquema de pensiones que complica las finanzas de la empresa, dijo.

Pablo Zárate, director de FTI Consulting, explicó que el primer año de la administración se enfocó en detener los motores de crecimiento energético, y a tres años está enfrascado en un proceso de destrucción del sector.

“Se ha destruido capacidad institucional, eliminado procesos y realizado actividades regulatorias que lastiman proyectos en marcha; no estamos en una situación donde se afecta la inversión futura, sino en una que afecta proyectos y activos en operación en distintas partes de la cadena de valor, en electricidad e hidrocarburos”.

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