Maíz azul y rojo crece en el Centro Histórico

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Maíz azul y rojo crece en el Centro Histórico
  • La instalación “Tierra de Maíces”, en la CDMX, permite a los asistentes ver cómo crecen seis distintas razas de maíz, provenientes de Xochimilco.
TONATIÚH RUBÍN / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO. – Los esquites con mayonesa, queso, chile y limón son sólo uno de los cientos de platillos que se basan en el maíz, un cultivo originado en México hace unos 10 mil años.

Aunque la mazorca que se hierve para elaborarlos es la más conocida, en el País existen 64 razas de esta planta, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Con el fin de celebrar tanta riqueza, el Atrio de San Francisco, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, es sede de la instalación “Tierra de Maíces”, que puede visitarse de lunes a domingo en un horario de 10:00 a 18:00 horas. Sus puertas permanecerán abiertas hasta octubre.

Su principal atractivo son unas camas de cultivo que permiten a los asistentes ver cómo crecen seis distintas razas de maíces provenientes de Xochimilco. Una de ellas es el azul, que se utiliza en la elaboración de gorditas, quesadillas, tacos y tlacoyos. Otra es el apachito rojo, que sirve para preparar atole y pinole.

Las plantas comenzaron a crecer en junio, cuando se inauguró la instalación, y se espera que a finales de septiembre den sus primeras mazorcas. Mientras tanto, se sembrarán calabazas y frijol para replicar una milpa, cuenta Carlos Galindo Leal, director general de Comunicación de la Ciencia de la Conabio.

También se exhibe un mural de cerca de 10 metros de largo con fotografías de 60 razas de esta planta, que surgió a partir de la domesticación de los maicillos y los teocintles, conocidos como sus abuelitos silvestres.

“No creo que conozcamos más de tres o cuatro razas y menos por su nombre o para qué se utiliza. Yo conozco el cacahuazintle, que es el del pozole, el del granote grande, y el maíz palomero, que se utilizaba como ofrenda en el México antiguo.

“Muchas veces asociamos este maíz con los cines y con las palomitas; sin embargo ha tenido un uso ritual en México”, destaca Galindo Leal.

Otra faceta de la instalación es virtual, pues a lo largo del recorrido se encuentran varios códigos QR que dirigen a imágenes, información y videos del sitio web de la Conabio, donde también está alojado un mapa interactivo para que las personas conozcan qué razas se cultivan en cada entidad.

“Tenemos algunas (razas) que se siembran a nivel del mar y otras arriba de los 3 mil metros de altura. Quiere decir que tenemos adaptaciones a una gran diversidad de condiciones ambientales y eso es importante para el futuro que tenemos de cambio climático. Podemos llevar maíces a zonas más áridas o a zonas más húmedas”, explica el biólogo.

No obstante, su principal amenaza es que los campesinos dejen de sembrarlas porque cada vez menos jóvenes están interesados en la agricultura, a pesar de que restaurantes de México y el extranjero las demandan para sus platillos.

En la Capital, aún es posible adquirir algunas razas en mercados de Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco, por lo que Galindo Leal insta a consumirlos y a preguntar a los vendedores cómo aprovecharlos, dado que unas son más aptas para hacer tamales y otras para tlayudas, por ejemplo.

“Que nosotros consumamos estas razas hace que se mantengan porque hay cierta demanda. En México, en cada estado podríamos tener una ruta del maíz y promover la producción y el valor que tiene este proceso evolutivo que está en manos de nuestros campesinos”, resalta.

La instalación es un esfuerzo conjunto de la Conabio y la Fundación Centro Histórico. Al entrar, se suministra gel desinfectante a los visitantes y el uso de cubrebocas es obligatorio, al igual que la sana distancia.

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