En el Chiquihuite: la vida a cuestas

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En el Chiquihuite: la vida a cuestas
  • Tras el deslave en el Cerro del Chiquihuite, entre las 178 familias que autoridades buscan reubicar hay historias de incertidumbre.
SELENE VELASCO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Tras el deslave en el Cerro del Chiquihuite del 10 de septiembre, entre las 178 familias que autoridades buscan reubicar hay historias de incertidumbre, como las de Juana Salazar y María Luisa López. Cada una con razones diferentes.

Pese a que el desgajamiento dejó cuatro fallecidos en la Colonia Lázaro Cárdenas Segunda Sección, en Tlalnepantla, Juana y su esposo están decididos a quedarse.

A la pareja no le interesa escuchar propuesta alguna sobre otro sitio para vivir y, por ahora, su preocupación es volver sin restricciones a la vivienda en la que han estado los últimos cinco años.

“Pase lo que pase, yo no me voy a salir, aunque ellos me digan, ¿a poco me van a dar un alojo en su casa, a poco me van a dar los motivos que yo quiero? y aquí ya tengo mi cuartito, donde bañarme, donde hacer de comer”, dice.

Ella está embarazada y cada día, lamenta, ha tenido que salir a las 07:00 horas para trabajar en el mercado, terminar alrededor de las 15:00 horas y esperar en el cordón de seguridad hasta que a las 17:00 horas le permiten entrar a su casa y pernoctar.

Dice no entender que restrinjan el horario para ingresar y afirma que, si hay consecuencias por no desalojar, ella las asumirá.

Juana asegura que las autoridades sabían que el riesgo de la zona iba en aumento desde días antes del deslave, pero no actuaron.

“Una señora les había informado y nada más vinieron a tomar fotos y se fueron. Como a los ocho días antes ya sabían, desde que empezó bien fuerte la granizada, la lluvia, todavía se les estaba avisando”, recuerda.

La casa de María Luisa se demolerá y, como otros colonos, a cuentagotas ha podido sacar sus pertenencias de valor. Acepta la reubicación al sitio que les indiquen, pero le urge que sea pronto. Después de vivir 38 años en la zona, pide no criticar a los afectados, pues viven un proceso difícil.

“Mucha gente critica y no saben, aquí en el Cerro no se sentían los temblores, no pasaba nada, nunca veías así que se fuera a caer. Ahorita fue un accidente es como si vives en el Centro y viene una inundación, viene un terremoto, ni modo.

“Sí da tristeza porque es toda tu vida, sí te sientes mal, pero hay que echarle ganas, no podemos sentarnos a llorar, hay que salir adelante”, añade.

Ayer mismo, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) emitió una declaratoria de emergencia extraordinaria por el desgajamiento. Con esta, se determinarán los apoyos para salvaguardar vida y salud de los afectados.

“Presencia de la amenaza natural de movimiento de ladera”, señala la dependencia federal en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

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