‘Hubo una fiesta y falta alguien’

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Hubo una fiesta y falta alguien Senado
  • De un total de 127 parlamentarios, apenas 78 han pasado lista cuando la presidenta del Senado, Olga Sánchez Cordero, toca la campanilla.
MAYOLO LÓPEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- En la vieja sede del Senado, el ambiente que se respira está contaminado por los desencuentros de los últimos días.

El júbilo que podría suscitar el galardón que recibirá la senadora Ifigenia Martínez se difumina entre los escaños. Y aunque un tabasqueño —Adán Augusto López— ocupa uno en la Mesa Directiva, la ausencia del otro, Andrés Manuel López Obrador, empaña de manera inevitable la ceremonia de entrega de la presea “Belisario Domínguez”.

“Falta alguien”, apunta Porfirio Muñoz Ledo. “Hubo una fiesta y falta el más importante… Bueno, la más importante es la maestra. A mí me hubiera gustado mucho que viniera (López Obrador), porque, de todas maneras, como él dijo en su mañanera de ayer (miércoles), es una lucha que comenzamos juntos… él un poquito después. Se dijo que podría crear un inconveniente. Yo no vi nada en la sala”.

De un tuit de la panista Lilly Téllez se valió el presidente de la República para excusarse de acompañar a su correligionaria Ifigenia Martínez en tan significativa fecha: un merecido reconocimiento a una ilustre representante de la izquierda.

Pide la Palabra

Un grupo de senadores de Morena de plano desaira, de hecho, la solemne sesión. De un total de 127 parlamentarios, apenas 78 han pasado lista cuando la presidenta del Senado, Olga Sánchez Cordero, toca la campanilla.

Ataviada con una gabardina color hueso, la señalada desde el Palacio Nacional como responsable de la ausencia presidencial, la senadora panista Lilly Téllez, dice que “es una muy mala señal para la democracia el que el presidente no esté aquí”.

—¿Cree que la verdadera causa de la ausencia de López Obrador fue el tuit?

—No sé. Me quedo con la impresión de que él interpretó mi tuit de una forma totalmente falsa: yo no convocaba a nadie; fue una exageración tal que se convirtió en una mentira. Y no sé qué haya detrás.

El pleno se despabila cuando Sánchez Cordero anuncia la llegada de la galardonada. La maestra Martínez entra del brazo de la panista Xóchitl Gálvez y de Sasil de León, del PES.

Muñoz Ledo ya ocupa un escaño en primera fila. Muchos se acercan a saludarlo. Manuel Velasco, Ricardo Monreal, Lucía Trasviña, Dante Delgado, Miguel Ángel Mancera desfilan frente al exdiputado federal.

Antes del parto de 1988, en su casa de la calle Dulce Olivia número 12, Colonia Santa Catarina, en Coyoacán, Ifigenia Martínez vio nacer, al lado de Muñoz Ledo, su inseparable amigo, y de Cuauhtémoc Cárdenas, la Corriente Crítica del PRI.

Con la medalla al pecho, Ifigenia Martínez dibuja la “V” de la victoria y sugiere en su discurso “restituir al Estado democrático” con un órgano plural con representación de todos los sectores sociales.

Y después de enviar “un saludo cordial y solidario al señor presidente Andrés Manuel López Obrador”, resalta “la necesidad de retomar las expresiones de madurez institucional que deben privar en el país. El refrendo del respeto a la división de Poderes debe mantenerse incólume, sin amenazas ni presiones”.

El Senado también galardona al doctor Manuel Velasco Suárez (post mórtem) y a “las personas integrantes del Sistema Nacional de Salud por su lucha contra la Covid-19 en 2020”.

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