Impulsan 4 jóvenes diplomacia climática

318
Impulsan 4 jóvenes diplomacia climática
  • Treinta personas de 18 a 25 años fueron seleccionadas para ser instruidas en negociaciones internacionales, diplomacia y crisis climática.
TONATIÚH RUBÍN / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Las cuatro mujeres jóvenes que representan a México en la COP26 respondieron al llamado de auxilio de la naturaleza al sumarse a Operación COP, programa de capacitación para aquellos interesados en integrarse a la delegación mexicana que participa en la cumbre climática celebrada en Glasgow, Escocia.

Treinta personas de 18 a 25 años fueron seleccionadas para ser instruidas en negociaciones internacionales, diplomacia y crisis climática, pero solamente Aurora Uribe, Daniela Arredondo, María Fernanda Medina y Silvia Cantú fueron seleccionadas para ser las Jóvenes Embajadoras por el Clima.

Ellas son delegadas juveniles y participarán en las negociaciones. Cuentan con el respaldo de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y fueron entrenadas por el Instituto Matías Romero, el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) y The Climate Reality Project América Latina.

TRANSICIÓN VERDE

En sus vacaciones, María Fernanda Medina Solís visitaba los cenotes de Bacalar y Mahahual, en Quintana Roo, porque trabajaba a escasos minutos de ellos en la lonchería de sus tíos. Conforme la contaminación y la escasez de agua se agravó, vio cómo más personas tenían que viajar a Chetumal en búsqueda de empleo.

“Las mujeres, infancias y adolescencias van a ser las primeras afectadas por el cambio climático. Conllevan muchísimas desigualdades estructurales y tenemos la responsabilidad de ver cómo las incluimos en las negociaciones”, dice la egresada de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UNAM.

A sus 24 años, se enfocará en las discusiones de adaptación al cambio climático en la COP26, en especial en la transición laboral justa, es decir, en asegurar la reconversión de trabajos en los sectores más contaminantes, como el transporte, la agroindustria y la construcción, para que usen tecnologías amigables con el medio ambiente. Además, promoverá el respeto a los derechos de los pueblos indígenas.

CONTRA CALENTAMIENTO

A los cinco años, Silvia Cantú Bautista comenzó a preocuparse por la crisis climática, pues acompañaba a su papá a contar mariposas monarca en el Cerro de Chipinque, en Monterrey, Nuevo León. Así, notó las consecuencias del calentamiento en esta especie migratoria, que corroboró tras certificarse en buceo en Canadá.

“Bajo el agua entendí los procesos de pérdida de corales y de acidificación de los océanos. (Ahí) me acuerdo haber decidido que quería dedicar el resto de mi vida a la lucha por la justicia climática”, cuenta la egresada de Ciencias Políticas del Middlebury College, ubicado en Estados Unidos.

En la COP26, la joven de 24 años participará en la revisión del Inventario Global o Global Stocktake, que evalúa el progreso colectivo del mundo en el cumplimiento del objetivo del Acuerdo de París, que es limitar el calentamiento de la Tierra a menos de 2 grados centígrados durante este siglo.

MENOS DAÑOS

Mientras aprendía a escribir, Aurora Uribe Camalich dedicaba sus escritos a describir daños que causan las actividades humanas a la naturaleza, como los derrames de petróleo. Ahora que vive cerca del Desierto de los Leones, en la Ciudad de México, atestigua cómo se incendian los bosques y escasea el agua.

“No hay día que pase sin que piense en cómo estamos contaminando el planeta, aunque no lo quiera. En mi mente no cabe una prioridad diferente porque todos dependemos del planeta”, afirma la estudiante de Biología Ambiental de la UAM Lerma.

Con 21 años, es la más joven de las cuatro. Su enfoque en la COP26 será la adaptación, pero con énfasis en las pérdidas y daños asociados al cambio climático. Por ejemplo, por huracanes y olas de calor. Planea impulsar soluciones basadas en la naturaleza, es decir, apoyar a los ecosistemas para fortalecer los servicios que proveen.

IMPULSA CAPACITACIÓN

La destrucción de áreas naturales sorprende a Daniela Arredondo Munguía porque incluso un parque, como el Querétaro 2000, no sólo es hogar de aves y plantas, sino que propicia la cooperación entre personas y promueve la creación de comunidades. Ambas son necesarias para hacer frente a la crisis climática, destaca.

“El cambio climático no es sólo algo ambiental. Tiene que ver incluso más con la forma en la que estamos haciendo economía, estamos consumiendo y nos estamos relacionando”, indica la estudiante de Desarrollo Humano para la Sustentabilidad de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Su atención en la COP26 estará puesta en la construcción de capacidades para que todos los países puedan hacer frente al cambio climático, es decir, que distintos sectores aprendan estrategias y técnicas de adaptación y mitigación. La joven de 23 años trabajará con organizaciones de la sociedad civil.

Te puede interesar: Vinculan a productores en ‘Sabores con causa’