Exigen feministas justicia con marcha de catrinas

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  • De forma pacífica, rodeadas por 300 policías, más de un centenar de catrinas se unieron en una misma consigna: justicia y ni una asesinada más.

SELENE VELASCO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Ayaucit Romero fue una de las decenas de catrinas que marcharon ayer contra la violencia feminicida.

Sin conocerse, niñas, adolescentes y familiares de víctimas de feminicidio se unieron en una misma consigna: ni una mujer más asesinada.

De forma pacífica, rodeadas por 300 policías, más de un centenar de participantes caminaron de la llamada Glorieta de las Mujeres que Luchan hasta la Antimonumenta, frente a Bellas Artes.

La motivación de Ayaucit es que ninguna mujer pase por el maltrato que a ella casi le costó la vida.

Recuerda que decidió terminar con el hombre que era su pareja y éste respondió de forma violenta. La encerró durante una noche y un día, en los que la agredió de forma física y psicológica, hasta que logró escapar.

“Empezó a ahorcarme a aventarme hacia las paredes, no me dejaba salir de mi casa, me tapaba la boca para no gritar, fue muy difícil, muy traumático.

“Antes ya participaba en la marcha y ahora con mucho más razón porque quiero dar voz a esas mujeres que murieron; no murieron, las asesinaron. Les quiero dar voz porque soy sobreviviente de intento de feminicidio, quiero ser parte de su voz para exigir justicia y que no pase desapercibida”, contó.

Cuando ella logró salir de la vivienda llegó hasta donde se encontraban policías y les pidió ayuda. Dado que el agresor iba detrás de ella y lo señaló, los uniformados lo detuvieron y lo presentaron ante el Ministerio Público.

A esto, le siguió un año de proceso legal que la revictimizó de diversas maneras.

Considera que la justicia no fue completa, pues la violentaron durante el proceso emocionalmente, tanto el agresor como las autoridades que investigaban el caso. Aunque lo llevó ante tribunales y logró la reparación del daño, le dejó secuelas.

“Sentí yo que perdía la vida, sentí la humillación más grande de la vida”, relató.

“Yo pude sobrevivir, pero pienso en las que no pudieron hacerlo y sí puedo sentir lo que sintieron”.

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