Una caravana dolida y cansada

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  • La caravana migrante se hace flaca y cada vez luce más cansada, indocumentados tomaron ayer “la libre” y se desprendieron del contingente.
BENITO JIMÉNEZ / AGENCIA REFORMA

IXTAPALUCA, EDOMEX.- La caravana migrante se hace flaca y cada vez luce más cansada.
Decenas de indocumentados tomaron ayer “la libre” y se desprendieron del contingente que avanza por la autopista México-Puebla.

“Va demasiada lenta la caravana. El viernes caminamos 10 kilómetros y hoy (ayer) 11 kilómetros. Llevamos casi un mes y 14 días caminando desde Chiapas, principalmente porque la mayoría descansa mucho, nos vamos pare y pare”, lamenta María Elena, una hondureña de 27 años que carga a una niña de 3 años.

La mujer esperó una oportunidad para tomar el autobús Estrella Roja para viajar a La Tapo.
Otro hondureño, José Manuel, también está desesperado.

“Se vienen tirando en la carretera cada rato, no caminan, yo me pegué con ellos desde Tierra Blanca (Veracruz) hace 12 días. Me iba a ir en tren, pero había mucha migra, por eso me pegué a la caravana, pero me arrepiento, son más gastos, más cansancio, más asedio de los migras”, reprocha.

“Ni los camiones de los peregrinos, los que llevan bicicletas, nos quieren llevar, en verdad estamos muy cansados, nosotros traemos tres niños”, reclama Rudy Sánchez, de El Salvador.

Los migrantes se mueven molestos por la negativa de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración para que los camiones les den un raid.

Quienes lo intentan, adelante son bajados por los federales, quienes advierten al conductor de cometer un delito.
La retaguardia de los migrantes es la más lenta. Donde caminan familias con pequeños en carriolas.

También avanzan en este sector migrantes lastimados de los pies y rodillas. Sueltan los quejidos en cada paso.

Lo que aligeró ayer el paso de los migrantes, que ocuparon la autopista junto con peregrinos ciclistas, es que recibieron comida, ropa, zapatos y hasta dinero de pobladores y automovilistas, que padecieron el tráfico rumbo a Puebla por obras en la vía, a la altura de Santa Rita Tlahuapan.

“Por favor una moneda para seguir en este sueño de conseguir un lugar seguro para nuestra familia, un techo, un trabajo”, gritó “El Cocholoco”, un migrante de cabello enmarañado y movido, que organiza las taquizas y regala fruta a los menores de la caravana.

El salvadoreño camina entre los autos. Hace gestos y suplica con las manos juntas a la altura del pecho, por una moneda.
Los conductores que transitaron hacia Puebla, aún con el agobio del tráfico por las obras, bajaron sus ventanillas para dar dinero al migrante y sus acompañantes.

“Los mexicanos sin uniforme son todo corazón”, agradece el migrante.

Los comercios también regalaron comida a los extranjeros.

Disfrutaron por primera vez, dicen, los tlacoyos y el chorizo verde.

“¿A dónde a dónde?”, advierte un elemento de la Guardia Nacional a un hondureño que se alejaba en Río Frío de la parroquia San Diego de Alcalá.

Unos ya son camaradas.

La relación entre algunos uniformados y migrantes ha logrado que se saluden de puño, se bromeen y se intercambien albures.

Pero después pasan a lo serio. “No te alejes negro, te tenemos aquí mira”, le reitera el federal mostrándose el ojo.
Y hacen caso.

Además del cansancio, anoche los migrantes soportaron otro revés. El frío que en esta zona registra los dos grados bajo cero.

La peor parte se la llevaron los conductores que partieron desde Puebla con dirección a la Ciudad de México. La autopista permaneció cerrada durante siete horas.

Los camiones apagaron sus motores. Los vehículos se dieron vuelta en “U” y avanzaron en sentido contrario de la pista hasta Santa Rita para tomar la vía libre, a vuelta de rueda.

El día de hoy, los migrantes enfrentan un reto mayor.

El próximo poblado es Chalco. A unos 40 kilómetros de Río Frío.

Un sitio conocido como Llano Largo, a siete kilómetros, sólo ofrece más frío. Y ahí sólo existen puestos de comida.

“Viene un largo trayecto de curvas y de bosque, si les alcanza la noche no van a soportar el frío. Ahí en esa zona baja hasta cuatro grados bajo cero, se tienen que ir hasta Chalco”, alertó un federal.

La novedad ayer es que los agentes migratorios ya no figuraron en el contingente.

Luego de que agentes arrollaran el viernes a dos migrantes, éstos se apartaron del grupo.

En nueve camionetas los funcionarios viajan hasta tres kilómetros adelante.

“Y que no se acerquen, complican la caravana, complican todo, ellos son los verdaderos corruptos “, lanza Edwin.

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