Uriel Oropeza gana el campeonato nacional de tostado

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  • Uriel Oropeza, de 26 años, se impuso como ganador de la Competencia de Tostado de la Asociación de Cafés y Cafeterías de Especialidad.
FABIOLA MENESES ELIZALDE / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Uriel Oropeza, de 26 años, se impuso como ganador de la Competencia de Tostado de la Asociación de Cafés y Cafeterías de Especialidad tras debatirse con 18 competidores.

“Fue mi primera competencia y atribuyó este triunfo al trabajo en equipo. Tuve oportunidad de probar los cafés de otros competidores y muchos eran muy buenos, los veía com rivales muy fuertes, el nivel fue muy bueno.

“El hecho de haber ganado me obliga a hacer un buen papel en la competencia mundial en 2023, en homenaje a ellos”, afirma el tostador.

Además de representar a México en el mundial de tostado en 2023 en una sede aún por definir, Oropeza busca tejer lazos entre el café y la ciencia.

“Estoy trabajando en la facultad (de química) con un electroscopio de resonancia magnética nuclear aplicada a la calidad del café. Lo padre de la técnica es que, cuando uno hace diferentes procesamientos con un café de la misma parcela y la misma variedad, puedes saber cuáles son los compuestos que se promueven en el café verde y aprovechar esta información en el tostado, para ir construyendo con mucha precisión compuestos de sabor y aroma en la taza “.El comienzoFue justo su rumbo hacia la facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México lo que acercó a Uriel al café.

“La universidad quedaba muy lejos de mi casa y me tuve que mudar con un amigo. En el afán de solventar mis gastos le pedí a mi hermano, que ya se dedicaba al café, algún contacto al sur, para ver si me podían dar trabajo. Así llegué a la barra de Los Baristas”, recuerda Oropeza.

Fue Raúl González, propietario de la cafetería, quien contagió a Uriel su entusiasmo por las fórmulas, los métodos de elaboración y la pasión por las competencias y el café de especialidad.

“Cuando entré no sabía de bebidas y tomaba café soluble, que era lo que se preparaba en mi casa. Ahí probé por primera vez un café que ni siquiera entraba en el registro de lo que yo entendía como esa bebida.

“Era un café natural de Atoyac de Álvarez, Guerrero; al probarlo, sentí una explosión de frutas, como manzana y ciruelas, desde ese momento me interesé por comprender cómo prepararlo”, afirma.

Su hermano Adán, con cinco años de experiencia en las barras, le daba consejos sobre técnicas y formulaciones que Uriel ponía en práctica de inmediato.

“Afortunadamente en Los Baristas todo se servía en cafeteras manuales, poco a poco fui puliendo mi preparación.

“Después entré a Pólvora con Adán, él tostaba y juntos probamos para verificar la calidad del café. Después me dijo que usara mi criterio y mi conocimiento, que tostara como yo creía que le vendría mejor al café.El grano idealLa segunda vez que un café movió profundamente a Uriel fue cuando conoció el trabajo de Raúl Díaz con cerezas chiapanecas.

“Raúl compra las cerezas a los productores y él las procesa, porque tiene conocimientos muy profundos de fermentación y secado. Particularmente me sorprendió su trabajo con la variedad Maragoype, que se caracteriza por su acidez cítrica y limpia, pero sin perfil complejo.

“Gracias a nuestros esfuerzos conjuntos, hemos logrado extraer notas frutales y florales de esa variedad. Eso me hizo cuestionarme hasta dónde impacta la variedad y el procesamiento del café”, explica.

Mediante el tostado, Uriel busca preservar los sabores que el productor impregna en su café y descubrir nuevos aromas.

“El tostado me ha permitido tener contacto con un producto del campo y entablar una conexión con los productores, que es de lo que más valoro, también me ha permitido entender todos los sabores que puede expresar una taza”, detalla.

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