NIDO DE VÍBORAS

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NIDO-MIA-P

POR KUKULKÁN

LA DESCALIFICACIÓN que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador de los estudios técnicos sobre impacto ambiental que exige actualmente la SEMARNAT a desarrolladores de alguna obra o actividad, es música para los oídos de inversionistas, nacionales y extranjeros, que han visto truncados sus proyectos por las condicionantes burocráticas que existen para cumplir con este requisito que para el mandatario federal no es más que otro de los mecanismos de corrupción instaurado por los gobiernos neoliberales.  

SE TRATA del permiso federal bautizado en la época neoliberal como Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) con el cual se hicieron ricos, millonarios los amigos, parientes y prestanombres de funcionarios que han laborado en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, sin importarles ahuyentar a los inversionistas dispuestos a traer sus capitales para desarrollar proyectos de beneficio social para regiones como el sureste mexicano que el Gobierno de la Cuarta Transformación se han propuesto sacar del subdesarrollo.

LOS INVOLUCRADOS es este jugoso negocio de corrupción, levantaron despachos y consultorías con perfil ambientalista y una vez construido todo ese andamiaje, desde la SEMARNAT se inducía a los particulares solicitantes de la MIA para acudir determinadas oficinas “privadas” para tramitar el documento, obviamente con el desembolso de cientos de miles de pesos y, en muchos casos, hasta un millón de pesos por el dichoso papelito que muchas veces pasaba por alto los daños al medio ambiente.

EL MISMO López Obrador ha denunciado ese contubernio entre funcionarios y presuntos profesionistas; la ocasión más reciente en que el mandatario de los mexicanos anunció la prohibición de estos documentos fue el pasado jueves 16 de diciembre desde el salón Tesorería de Palacio Nacional. “¡Esas MIA son una farsa!”, tronó el mandatario y aseguró tener información de que dicho trámite sólo era para engordar las cuentas bancarias de servidores públicos, vía sus amigos. 

“CON ESA Manifestación de Impacto Ambiental, MIA, había dinero de por medio, trabajaban en la secretaría y tenían despachos privados y ahí mandaban a los particulares, empresarios y desarrolladores de obras públicas y privadas… Tengo pruebas de lo que estoy diciendo, de la corrupción que prevalecía y no dudo de que siga habiendo, pero estamos limpiando, no queremos que medren, que saquen raja de estas causas de defensa del medio ambiente”, sentenció el presidente.

LA ARENGA lanzada desde Palacio Nacional, es un mensaje de guerra para combatir de raíz este requisito que se ha convertido en el principal obstáculo para empresarios y otros sectores de la sociedad en el sur sureste, aun cuando para la SEMARNAT se trata de “una promesa, un compromiso a futuro para asegurar que siempre nos apegaremos a las mejores prácticas y las tecnologías más limpias a las que tengamos acceso”. Por lo mismo, tumbar las MIA en vísperas de las fiestas decembrinas, sería sin duda un gran regalo de Navidad para todo emprendedor que se ha visto orillado a pagar cientos de miles de pesos y que no se sabe a dónde o para qué es utilizado su dinero.

@Nido_DeViboras