Feliz tóxica Navidad

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  • Última Noche, la nueva película protagonizada por Keira Knightley nos muestra como no todas las navidades son sinónimo de paz y felicidad.
JUAN CARLOS GARCÍA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- No todas en la navidad es sinónimo de paz y felicidad, tal como sucede en Última Noche (Silent Night), la nueva película protagonizada por Keira Knightley, ópera prima de la también escritora Camille Griffin.

Entretejida como comedia negra y drama, la narración de la británica plantea cuestionamientos extraños, paranormales y distintos con la inminente llegada de una nube de gas tóxico que exterminará a todo ser viviente en Reino Unido justo en el ocaso de la Noche Buena.

“¡Oh sí, así soy. algo extraña!”, exclamó la directora al hablar de la temática de las fiestas de fin de año. “Tengo que aceptar que soy una persona que percibe el mundo con un sentido del humor negro, y eso quería mostrarlo en mi primer largometraje. No todo es felicidad, no todo es miel y paz. hay un poco de dolor para poder entender el gozo”.

Detrás de la foto familiar de la celebración navideña encabezada por los esposos Nell (Knightley) y Simon (Matthew Goode), así como los comensales que se engalanaron, perfumaron y arreglaron para lucir espectaculares, hay un destino fatal.

La “feliz” pareja decoró la finca que renta anualmente para cerrar el año, en la campiña británica, no sólo con ornamentos de temporada sino con algunos recuerdos para algunos invitados, además, claro, de sus hijos, Art (Roman Griffin Davis) y los gemelos Hardy (Hardy Griffin Davis) y Thomas (Gilby Griffin Davis), que en la vida real son retoños de la directora.

Todos los presentes evidencian cierta desazón con la situación y la razón estriba en que tanto la pareja, como los amigos invitados, saben que el gobierno británico dotó a toda su población con pastillas para suicidio efectivo e inmediato para evitar que los humanos sucumban ante el mortífero gas.

“Si nos ponemos filosóficos, percibo esta historia como una metáfora no sólo de la pandemia y la amenaza a la vida por un hecho innegable en el que no tenemos control, sino como una representación de lo susceptibles que somos al dolor, a la debilidad y que no sabemos enfrentarlos.

“Si nos relajamos o lo vemos por un lado más del entretenimiento, lo que adoro es que es un pretexto para tomarse la Navidad de una forma distinta a lo usual, sin formalismos ni protocolos. ¡Es Navidad, disfrútala porque mañana todos nos vamos a morir”, observó Camille.

 James (Sope Dirisu) y Sophie (Lily-Rose Depp), lo mismo que Tony (Rufus Jones) y Sandra (Annabelle Wallis), las otras parejas en el banquete, ya habían acordado con sus anfitriones que antes que llegara la nube les darían a sus respectivos vástagos las pastillas y luego los adultos las tomarían.

Pero Sophie está embarazada, Sandra le dice a James que siempre lo amó y que por qué nunca tuvieron sexo, lo cual los empuja al arrepentimiento y al descontrol.

“Hacemos planes para toda la vida y la vida nos ha enseñado que es carroña y es dura, la vida no siempre es bella y no la sabemos aceptar como nos golpea. ¿Por qué no pensamos eso cuando veamos la película?”, planteó la realizadora.

El calvario emocional no tiene fin, y todavía faltan las encrucijadas y dolencias de Alex (Kirby Howell-Baptiste) y Bella (Lucy Punch), y los dramas de Kitty (Daida McKenzie), la hija de Tony y Sandra.

“La historia está estructurada con peso dramático para todos los personajes y cada uno tiene su momento. hay un interés recurrente en las obsesiones y los dolores de cada uno. Eso te pone en sus zapatos, en su piel y ves la Navidad con horror. porque ahí significa horror”

Camile Griffin, directora y escritora de Última Noche.

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