NIDO DE VÍBORAS

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POR KUKULKÁN

AHORA SÍ que hasta Kukulkán se quedó con quijada al piso, nada más de saber la manera en que Laura Fernández Piña se afanó para asegurarle un ingreso millonario a favor de empresas donde tendría intereses nada más y nada menos que su esposo, Carlos Alberto Moyano Menchaca. En sus últimas decisiones como alcaldesa de Puerto Morelos y ya con la diputación federal en bolsa, Doña Laura estampó su firma en un contrato, por adjudicación directa.

SEGÚN este contrato los servicios que debería prestar la empresa favorecida con la concesión “OFN Quintana Roo, S.A. de C.V.” son renovar tres mil 578 luminarias, así como instalar o rehabilitar los 67 circuitos de energía del alumbrado público de Puerto Morelos. Esa chamba tendrá un valor presente de 384 millones de pesos pagaderos mediante contraprestaciones mensuales de un millón 590 mil pesos durante los próximos 20 años (en total 240 meses).

PARA garantizar los pagos a futuro, la ahora ex alcaldesa y diputada federal dejó en garantía el pago del 48 por ciento del total de los recursos federales; o sea que en todo ese tiempo el ayuntamiento sólo dispondrá para pagar esa deuda y la nómina que se lleva el 50 por ciento del presupuesto municipal. Como la nueva alcaldesa, Blanca Merari, se ha visto imposibilitada para pagar los primeros tres meses de este contrato, ahora enfrenta una denuncia penal con la que pretenden cobrarle los platos rotos pues ya lleva de retraso las primeras tres facturas —de octubre a diciembre pasado— que acumulan la cantidad de 4.5 millones de pesos por servicios que aún no prestados.

EL EQUIPO financiero de la alcaldesa ha justificado la falta de pago a que en el camino se encontraron con varias irregularidades, entre ellas que el que no se cumplieron los requisitos para que el proyecto del alumbrado público se hiciera a través del modelo de Asociaciones Públicas Privadas (APP), que se trata de obras públicas, pero financiadas por empresas privadas, la cuales a cambio tiene la concesión para establecer planes a largo plazo sobre la recuperación de sus inversiones. Pagar las facturas reclamadas, concluyeron, implicaría incurrir en peculado porque la empresa simplemente todavía no está registrada oficialmente.

EL LADO oscuro de este negocio puso a temblar tanto al tesorero municipal, Vicente Franco como al Oficial Mayor, Hugo Garza, quienes ante las presiones recibidas prefirieron renunciar el pasado viernes, puesto que hasta el ex gobernador Félix González Canto pretendió convencerlos para que agilizarán los pagos y que deberían tomar en cuenta que Laura Fernández, su pupila, podría ser la próxima gobernadora. Optaron por dejar el cargo. 

Y LAURA se la creyó tanto que hasta puso pinto a “El Niño Verde”, Jorge Emilio González Martínez, cuando este la intentó cuestionar sobre el porqué se había pasado a la bancada del PRD en San Lázaro sin consultarlo, pero la diputada se la volteó al reclamarle el por qué no la había considerado como su plan “B” para la gubernatura con la experiencia política de 23 años en el estado y porque tanto apoyo a Mara Lezama y no a ella que lleva más de una década trabajando para el Partido Verde. En respuesta, el líder moral fue puntual: ‘porque son acuerdos a nivel nacional con Morena’.

ENFURECIDA, Laura le dijo que de cualquier forma debería contemplarla como su plan “B” porque aún desde el PRD ella sigue siendo del mismo proyecto y porque además en campaña todo puede pasar “hasta un accidente al candidato”, dijo en alusión a su ex colaborador Ignacio Sánchez Cordero quien fuera asesinado semanas antes de que se le presentara como el candidato del Partido Verde para sustituirla en la presidencia municipal, cargo que ahora encabeza la viuda Blanca Merari.

@Nido_DeViboras