Lo dejan en prisión y estalla Lozoya

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Lo dejan en prisión y estalla Lozoya
  • Desde los primeros minutos de la audiencia, el juez Artemio Zúñiga acabó con las expectativas que tenía Emilio Lozoya de salir del Reclusorio Norte.
ABEL BARAJAS / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde los primeros minutos de la audiencia, el juez Artemio Zúñiga acabó con las expectativas que tenía Emilio Lozoya de salir del Reclusorio Norte, donde lleva dos meses con 24 días de encierro.

El ex director de Pemex confiaba en la sentencia dictada el lunes por la magistrada Isabel Porras, quien declaró ilegal su encarcelamiento y ordenó al juez revalorar si debía o no continuar en prisión.

Sin embargo, al iniciar su exposición de casi 50 minutos, el juez dejó en claro que iba a quedarse en la cárcel.

“Esto es una barbaridad”, le soltó al oído Lozoya a uno de sus abogados, cuando a media audiencia el juez desarrollaba uno de los argumentos para mantenerlo en prisión por el Caso Odebrecht.

Zúñiga explicó que habían cambiado los motivos que permitieron que Lozoya gozara de su libertad durante 16 meses y con ello sepultaba las esperanzas inmediatas de excarcelación.

Enseguida enunció la disposición de recursos económicos, sus redes de apoyo familiar, el no haber concretado un criterio de oportunidad con la FGR, el riesgo de una penalidad de 12 a 39 años de cárcel y el antecedente de su huída del País en 2019.

Todas ellas justificaban el riesgo de fuga y, para el juez, no había lugar a duda de que sólo la prisión preventiva podía garantizar la continuación del proceso.

Zúñiga estimó que las condiciones que justificaban el encarcelamiento del ex director de Pemex habían variado.

Si bien el juez reconoció su determinación para denunciar un “aparato corruptor organizado” que desde las altas esferas del Gobierno federal se benefició con recursos ilegales, también dijo que mientras no pagara la reparación del daño y la FGR no lo reconociera como testigo colaborador, iba a continuar preso.

“No pasa desapercibida su actitud para que se conozca la verdad y de quiénes fueron los destinatarios del dinero, pero eso no es suficiente”, aseveró.

Lozoya estuvo acompañado de uno de sus defensores titulares, Alejandro Rojas.

Apareció en la sala de audiencias con el uniforme color caqui y su habitual seriedad ante la autoridad.

Sólo que esta vez, el juez físicamente no estaba el frente, tampoco tenía en la mesa de su derecha a los fiscales ni a los representantes de Pemex ni de la Unidad de Inteligencia Financiera. De hecho, tampoco estuvo en el recinto su abogado Miguel Ontiveros Alonso.

Todos comparecieron por videoconferencia, con la autorización del juez, quien a modo de justificación comentó que el 30 por ciento del personal del centro de justicia estaba contagiado de Covid-19.

En la diligencia, que se extendió de las 14:19 a las 15:07 horas, el ex funcionario tuvo sobre la mesa la copia del fallo de la magistrada Isabel Porras, que le hizo abrigar alguna esperanza.

Justo cuando Zúñiga dio por concluido el trámite, Lozoya tomó la resolución y la rompió en dos pedazos. No le alcanzó para que el juez ordenara su libertad.

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