Retiran a migrantes de garita en Tijuana

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Retiran a migrantes de garita en Tijuana
  • El grupo de 381 migrantes, integrado por 86 núcleos familiares, 24 madres solteras con hijos, 33 hombres y tres personas de la comunidad LGBT, fue repartido entre los albergues Centro Integrador del Migrante.
STAFF / AGENCIA REFORMA

TIJUANA, BC.- A casi un año de instalar un campamento irregular, cientos de migrantes —entre ellos mexicanos— fueron desalojados ayer por autoridades locales y de la Guardia Nacional de la garita de “El Chaparral”, en esta ciudad fronteriza.

Las cientos de carpas que habían colocado los migrantes fueron derribadas desde las 04:00 horas con la ayuda de excavadoras y camiones, mientras que los integrantes del campamento recogieron sus escasos enseres, ropa y juguetes, para ser trasladados a tres albergues.

“Fue una reubicación que se tenía que llevar a discreción para evitar algún colapso”, afirmó la alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, al explicar las razones que llevaron al desalojo del campamento, y agregó que las familias se encontraban en una situación de “inseguridad”, especialmente por razones de salubridad.

El grupo de 381 migrantes, integrado por 86 núcleos familiares, 24 madres solteras con hijos, 33 hombres y tres personas de la comunidad LGBT, fue repartido entre los albergues Centro Integrador del Migrante, proyecto Salesiano y el Santuario del Migrante, precisó la alcaldesa.

Caballero indicó que el desalojo de los migrantes del campamento se realizó de manera pacífica y que participaron elementos de seguridad para evitar que los migrantes sufrieran alguna eventualidad.

Asimismo, descartó que la decisión de desarmar el campamento respondiera a una presión de Estados Unidos.

“Es inhumano porque lo hicieron en la madrugada y los niños estaban dormidos”, dijo la migrante mexicana Guadalupe Omeca, al quejarse del desalojo del campamento donde vivió por siete meses.

Acompañada por sus tres hijos, un nieto y su pareja, Omeca confesó que temía por el traslado al albergue, y mencionó que “tarde o temprano nos van a sacar pues uno trae niños”.

Cerca de la migrante mexicana se encontraba la hondureña Marleni Hernández, quien también se quejó del trato de las autoridades, e indicó que “no lo están haciendo bien porque prácticamente nos vinieron a levantar, como si fuéramos unos delincuentes”.

“Es duro, no es fácil”, dijo al reconocer que se sentía muy vulnerable porque se encontraba en un país extranjero sólo con sus dos hijas pequeñas pidiendo asilo.

El campamento de “El Chaparral” comenzó a formarse a finales de enero de 2021, luego de la llegada al gobierno de Estados Unidos del presidente Joe Biden, y de que las autoridades de ese país comenzaran contener el flujo de extranjeros en cumplimiento de las políticas que obligan a los migrantes a esperar en México sus audiencias en Cortes de inmigración y por las medidas de salud pública relacionadas con la pandemia del Covid-19. Activistas y organizaciones humanitarias habían expresado preocupación por la situación en la que vivían los cientos de migrantes, muchos de ellos niños, en el improvisado campamento.

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