Alarma precariedad en los repartidores

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Alarma precariedad en los repartidores
  • Operar como repartidores es una opción de empleo muy castigado, no tiene prestaciones ni están afiliados a ningún servicio de salud pública.
VÍCTOR OSORIO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El reparto mediante aplicaciones se convirtió en un opción de empleo, particularmente para un sector de la población juvenil, pero a costa de condiciones laborales precarias, que incluyen largas jornadas, presión para la entrega de pedidos, inseguridad, incertidumbre sobre el ingreso y carencia de prestaciones.

Un reporte elaborado por Oxfam México y el Instituto de Estudios sobre Desigualdad (Indesig), a partir de una encuesta aplicada entre agosto y septiembre de 2021 a más de mil repartidores en la Ciudad de México, indica que su ingreso promedio se ubica en 2 mil 562 pesos a la semana, que se reduce a 2 mil 085 al descontar los gastos y costos asociados al uso de la aplicación y la realización del trabajo.

Los repartidores trabajan en promedio 6 días y 40 horas a la semana, no están afiliados a ningún servicio de salud pública y deben pagar su propio seguro de gastos médicos.

Deben además cubrir los costos del equipo —moto o bicicleta, mochila, celular, paquete de datos— y pagar un impuesto de 8 por ciento de sus ingresos.

“El reporte muestra los claroscuros de una industria y un modelo de negocio que llegó para quedarse. Es extremadamente importante mejorar el modelo de trabajo de las plataformas”, indicó Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México.

“Las empresas, las autoridades y la sociedad en general deben impulsar una agenda universal de protección social que permita, por un lado, mantener la flexibilidad laboral deseada por las y los repartidores y, por el otro, garantizar los derechos sin distinción”, agregó.

El esquema —indica el reporte “Este Futuro No Applica”— se inscribe dentro de la llamada economía compartida o gig economy, que se caracteriza por el comercio al por menor de bienes o la prestación de servicios a través de transacciones de bajo valor por medio de canales digitales.

En esta economía, los trabajadores reciben una paga por una tarea o servicio en particular, en lugar de un ingreso garantizado.

Alrededor de 6.8 millones de personas, señala el informe, realizaron al menos una compra de alimentos y bebidas por internet durante el último año, de las cuales casi 2 millones corresponden la Zona Metropolitana del Valle de México.

Sin embargo, advierten Oxfam México e Indesig, los beneficios de ese crecimiento no se distribuyen de manera equitativa entre las partes que conforman el ecosistema de la economía digital.

“Las altas comisiones de las plataformas y las retenciones de IVA e ISR, que ahora tienen que hacer por ley, reducen sensiblemente las ganancias de las y los repartidores y restaurantes, afectando en mayor medida a los establecimientos más pequeños que tienen márgenes de utilidad muy reducidos y pueden quedar excluidos del mercado”, apuntan.

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