NIDO DE VÍBORAS

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NIDO RECTA FINAL

POR KUKULKÁN

EL GOBIERNO de Carlos Joaquín González entró a la recta final de su periodo constitucional al frente del estado de Quintana Roo y, como ocurrió con quienes le antecedieron, su gestión es blanco de críticas provenientes de adversarios que siempre se opusieron a su candidatura y vieron truncados sus negocios desde el poder; del deslinde por parte de las dirigencias nacionales de los partidos que lo postularon en 2016 al no ver reflejados sus intereses en la administración estatal; y de reconocimiento por parte de seguidores que lo recordarán como el gobernador que vino a establecer las bases de un verdadero estado de derecho así como la recuperación de la credibilidad en las instituciones públicas.

DESDE luego, el balance histórico está en cada uno de los quintanarroenses quienes deberán sopesar las diferencias entre lo que llegó y lo que se fue hace casi seis años cuando salieron masivamente a las urnas para impedir la continuidad del autoritarismo, la represión, el despilfarro institucional y el saqueo del patrimonio público instaurados durante once años del maximato que el ex gobernador Félix González Canto pretendió extender por tres sexenios con Roberto Borge Angulo y el derrotado candidato priista Mauricio Góngora Escalante.

A ESTE poder monolítico del priismo estatal se enfrentó hace seis años Carlos Joaquín González y contra todas las predicciones que adelantaron su derrota, apoyado por una población cansada del enriquecimiento personal de los mandatarios priistas y sus colaboradores cercanos, salió airoso en las urnas envuelto en la bandera del gobierno del cambio. No todos están convencidos de que así haya sido, pero el punto de partida es que asumió el mandato con una deuda pública de casi 21 mil millones de pesos heredados por sus antecesores, quienes comprometieron para su pago las participaciones federales por tres décadas y la primera disyuntiva que debió enfrentar fue: colapsar o reestructurar los créditos.

NO TUVO otra más que la segunda opción y se vio obligado a implementar políticas de austeridad para amortiguar los efectos negativos de la deuda pública, mientras que en el terreno político se encargó de desmantelar el paquete de impunidad que se había garantizado el gobernador Roberto Borge antes de concluir su mandato, con el nombramiento del fiscal general, el auditor y la imposición de magistrados afines para que le cuidarán las espaldas desde diferentes frentes de la nueva administración. 

A MITAD de su mandato, la pandemia por el coronavirus vino a poner a prueba la capacidad económica de un estado con alto rezago social y dependiente de la actividad turística que durante el confinamiento se desplomó al 100 por ciento, dejó a miles sin trabajo y sin operación a infinidad de proveedores del ramo, pero que a unos meses de volver a la (nueva) normalidad ha mostrado una capacidad de recuperación acelerada, debido al prestigio que se han ido ganando los diferentes destinos de playa de la entidad por la calidad de los hoteles, el servicio, la infraestructura urbana y la movilidad global a través del aeropuerto internacional de Cancún. Sí, pero sin un buen capitán el barco se hubiera hundido. Seguimos a flote.  

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CERO y van dos bolas rectas que manda desde el montículo de las mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador, para que los suyos se anden con mucho cuidado en sus conversaciones, y más en las seis entidades en las que habrá elección para el relevo en sus gubernaturas. Este lunes 7, desde Palacio Nacional, Obrador alertó que todos corren con la misma suerte que el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero y que podrían ser ventaneados en redes sociales con conversaciones telefónicas comprometedoras.

HOY VOLVIÓ a mandar la misma señal a la maquinaria morenista que habrá de operar en los procesos electorales de Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Oaxaca y Quintana Roo. “Hace poco nos informaron que todo este grupo que está en nuestra contra compraron aparatos, y aprovecho para informarlo, puede que no sea cierto, para comprar información de los celulares”, dijo durante la conferencia matutina en Palacio Nacional; sus informantes son “los choferes de los fifís, los chefs, compañeros meseros”: “Están ayudando y nos mandan información”. Así que no está de más que la clase política quintanarroense se ande con cuidado, pues ya su Jefe Máximo los ha puesto en alerta.

@Nido_DeViboras