No todas las mujeres pueden festejar el 9M

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No todas las mujeres pueden parar en el 9M
  • Ayer, en el 9M, profesoras, estudiantes, oficinistas y empleadas protestaron en ausencia durante las actividades que realizan regularmente.
EDUARDO ALFREDO PÉREZ RUIZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Algunas mujeres pararon por el 9 de marzo, otras simplemente no pudieron.

Ayer, en el 9M, profesoras, estudiantes, oficinistas y empleadas protestaron en ausencia durante las actividades que realizan regularmente.

La iniciativa de un paro de mujeres surgió en 2020, tras las manifestaciones por los feminicidios de Ingrid Escamilla y Fátima Ceciliano, de 7 años.

Fue el caso de Jezabel, de 32 años. No acudió a las clases de la maestría de Derecho que cursa en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, en Naucalpan. Esperaba que el no presentarse la hiciera visible no sólo a ella, sino a otras mujeres víctimas de la violencia de género.

“Necesitamos que seamos vistas y también me duele mucho que tengas que hacer este tipo de cosas para que se nos respete por el simple hecho de ser mujeres”, detalló la joven.

La maestra Elizabeth Ramírez tuvo también la oportunidad de realizar sus actividades en línea desde casa, mientras que en el salón un profesor la sustituyó frente al grupo.

De acuerdo con cifras de la Coparmex, más de la mitad de las mujeres trabajadoras de empresas agremiadas se sumaron al 9M.

En algunas de las compañías, la ausencia se notó con mayor magnitud.

“En más del 50 por ciento la ausencia de mujeres fue total; en el resto, la ausencia fue por decisión personal de cada una de sus colaboradoras o por la naturaleza de la actividad, en estos casos el número alcanzó entre el 70 y 90 por ciento”, detalló el organismo.

Entre quienes se sumaron al llamado, estuvo también Minerva Sánchez, quien trabaja en una oficina del Centro Histórico.

Su motivación fue manifestarse y exigir justicia, además de que dedicó el tiempo a cuidar de sí y a reflexionar sobre los reclamos la marcha del martes.

“Sé que no todas tienen la misma posibilidad, yo creo que si no estuviera en este trabajo no podría ausentarme, tengo amigas a quienes no les dan ni siquiera la opción, unas de ellas no creen en que así haga un cambio, se sienten decepcionadas, pero mientras pueda, sigo siendo positiva de que al menos es un comienzo”, señaló.

Una de las mujeres que no tuvieron la opción de dejar de acudir a su trabajo fue Karla López, quien funge como supervisora de seguridad en obras.

Narró que ante la necesidad económica, ella no pudo adherirse a la convocatoria.

“Soy madre soltera de tres niños, entonces la situación económica está difícil ahorita, sobre todo en la pandemia nos pegó bastante”, explicó.

Ana y Alexa, trabajadoras de limpia de la Alameda, acudieron también a laborar. Para ellas, el 9 de marzo es un día pesado, pues lo dedican a retirar las pintas que quedaron de la marcha de un día antes.

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