Llega Selección Mexicana a Qatar con boleto insípido

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Llega Selección Mexicana a Qatar con boleto insípido
  • La Selección Mexicana clasificó a Qatar, pero la atmósfera distaba de la euforia por ir a la Copa del Mundo.
ÉDGAR CONTRERAS / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- La Selección Mexicana clasificó a Qatar, pero la atmósfera distaba de la euforia por ir a la Copa del Mundo.

En la cancha había mariachi y familiares de los futbolistas corriendo más que algún jugador y playeras con la leyenda “Nos vamos a Qatar”, pero en las gradas predominaba un ambiente desangelado pese al triunfo 2-0 sobre El Salvador y el pase como sublíder del Octagonal, por arriba de Estados Unidos.

Quizá fue la falta de dramatismo o la escasez de un futbol brillante, pero los llamados incondicionales ni siquiera acudieron en gran número al Estadio Azteca.

Ese Coloso que tantas noches vibró con el “Cielito Lindo”, ayer era un monstruo silencioso, hasta indiferente, pese a los goles de Uriel Antuna y Raúl Jiménez, este de penal.

No existió ni el “¡Fuera ‘Tata’!”, ni el grito homofóbico, pero tampoco esa armonía, ese contagio de energía siquiera para armar la ola o gritar algún que otro improperio al árbitro. El desenlace del Octagonal, en el que México terminó con 28 puntos, parecía un “molero” cualquiera.

Un detalle sobresalió: al celebrar su gol, Antuna tuvo el gesto de correr al encuentro de Gerardo Martino, el técnico que lo catapultó en Selección Mexicana y quien ahora vive momentos aciagos, quizá más por los golpes bajos de algunos colegas que por la retina que también le arrebató la paz.

El Tricolor nunca pudo ser ese equipo eléctrico de los primeros años de este proceso. Derrotó a un rival que se movía por impulso, tras una eliminación temprana. Antuna anotó al 17′ y casi al final del primer tiempo provocó ese penal que es sinónimo de gol con Raúl en la cancha.

De ahí en fuera México avisó con un disparo violento de Carlos Rodríguez, una barrida del propio Jiménez y otra de Henry Martín en el área, así como con algunos tiros desviados de Alexis Vega.

Trámite cumplido, la Selección Mexicana no hizo más para enamorar a la fiel afición que acudió al Azteca y no al concierto de Maroon 5.

Mientras los jugadores ponían la mejor sonrisa para la foto al celebrar la clasificación a Qatar, Martino enfilaba hacia los vestidores, muy solo, como si acabara de dirigir un amistoso y no el partido que tiene a México en su octavo Mundial consecutivo y el decimoséptimo en su historia.

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