Cannabis medicinal para el control de los síntomas del TEA

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Cannabis medicinal para el control de los síntomas del TEA
  • La Dra. Mafer Arboleda explica los beneficios del cannabis medicinal para este trastorno, del cual padecen uno de cada 160 niños y niñas a nivel mundial, y que no existe un estudio para identificarlo.

RODOLFO MONTES

CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco del Día Internacional para crear conciencia sobre el Trastorno del Espectro Autista, la Dra. Mafer Arboleda explica los beneficios del cannabis medicinal para este trastorno, del cual padecen uno de cada 160 niños y niñas a nivel mundial, y que no existe un estudio para identificarlo.

El 2 abril está designado como el Día Internacional para generar conciencia sobre TEA, los trastornos del espectro autista, del que, a pesar de ser mucho más común de lo que sospechamos en diferentes niveles, aún hay mucho desconocimiento.

El TEA se trata de un trastorno multifactorial y generalizado del neurodesarrollo definido por los síntomas centrales de deterioro significativo en la interacción social y la comunicación; así como patrones de comportamiento restrictivos y repetitivos. Además de estos comportamientos básicos, las personas con TEA con frecuencia tienen trastornos conductuales y comorbilidades asociadas como hiperactividad, autolesiones, agresión, inquietud, ansiedad, trastornos del sueño y epilepsia.[1]

El diagnóstico de TEA se da a través de la evaluación subjetiva de los síntomas conductuales. También, se debe realizar una exploración física y neurológica completas, con pruebas de visión y audición.  Hay evidencia de la  existencia de múltiples fenotipos que pueden producir los síntomas característicos de este trastorno.

Aunque no existen pruebas médicas, como un análisis de sangre u otro análisis clínico, que pueda diagnosticar el TEA, puede detectarse a partir de los 18 meses de edad o, incluso, antes.  Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico final hasta que son mucho más grandes, lo que significa que hay niños con TEA que podrían no obtener la ayuda temprana que necesitan. Es por esto la importancia de la concientización.

Actualmente, no se conocen todas las causas del TEA y se habla de factores ambientales, biológicos y genéticos. El TEA ocurre en todos los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos, pero es 4.5 veces más frecuente en los niños que en las niñas.

A nivel mundial se calcula que uno de cada 160 niños y niñas tiene un tipo de TEA[2]. Esta estimación representa una cifra media, pues la prevalencia observada varía considerablemente entre los distintos estudios. En las últimas tres décadas, ha habido un aumento de tres veces en el número de niños diagnosticados con TEA en todo el mundo.[3] En lo que respecta a México, se estima que al menos 400 mil niños y niñas tienen un TEA, de los cuales muy pocos reciben un tratamiento adecuado.

Dada la prevalencia y el impacto significativo que puede tener el TEA, es fácil entender por qué tantos padres, cuidadores y familiares están buscando alternativas que puedan ayudar a controlar los síntomas conductuales y comorbilidades que afectan a los pacientes con TEA.

De acuerdo con un estudio[1], una de esas intervenciones ha sido el uso de medicinas basadas en cannabinoides, principalmente con productos enriquecidos en cannabidiol (CBD). Los datos preclínicos y clínicos sugieren que la intervención con cannabis medicinal tiene potencial terapéutico entre algunas personas con TEA y, en general, es bien tolerado. Dicho esto, la experiencia clínica ha demostrado que, si bien el CBD puede proveer ciertos efectos terapéuticos, es difícil identificar qué pacientes experimentaron ese beneficio y qué pacientes, a su vez, pueden desarrollar efectos secundarios intolerables.

En otro estudio retrospectivo[4] realizado en 60 niños­­­, los brotes de comportamiento mejoraron en el 61% de los pacientes, problemas de comunicación en el 47%, ansiedad en el 39%, estrés en el 33% y conducta disruptiva en el 33% de los pacientes tratados con cannabis enriquecido con CBD. El tratamiento se basa en las observaciones previas y en la teoría de que los efectos del CBD podrían incluir el alivio de psicosis, ansiedad, facilitación del sueño de movimiento ocular rápido (conocido como  REM por sus siglas en inglés)  y supresión de la actividad convulsiva en los casos de epilepsia.[5] De forma interesante, un estudio prospectivo de caso único donde se utilizó dronabinol, un fármaco sintético basado en delta-9-tetrahidrocannabinol o mejor conocido como THC, mostró mejoras significativas en la hiperactividad, letargo, irritabilidad, estereotipia y habla inapropiada a los seis meses de seguimiento.[6] Además, el tratamiento con dronabinol en 10 pacientes adolescentes con discapacidad intelectual, dio como resultado que ocho de ellos mostraran una mejoría en el manejo de comportamiento autoagresivo, resistente al tratamiento.[7]

Finalmente, otro estudio[8] más reciente realizado en Israel mostró que, de 188 pacientes con TEA estudiados entre 2015 y 2017, 155 continuaban con el tratamiento activo (82.4%) a los seis meses, y de estos, 93 fueron analizados (60%), encontrando que hubo una mejoría significativa de los síntomas en el 30.1% de la población, mejoría moderada en 53.7%, mejoría leve en 6.4% y no hubo mejoría alguna en el 8.6% de los pacientes.  En el 25% de los casos se presentó al menos un efecto secundario leve y transitorio. Los investigadores concluyeron que los cannabinoides (principalmente el CBD) parecen ser seguros, bien tolerados y efectivos para el control de ciertos síntomas como agitación, ansiedad, inquietud, crisis convulsivas, estado del ánimo y, en general, en la calidad de vida de los pacientes con TEA.

Por lo tanto, y para concluir, podemos decir que, en la actualidad, los datos preclínicos y clínicos exponen que el cannabis medicinal tiene un gran potencial terapéutico en personas con TEA y que en general es bien tolerado. A pesar de esto, se requiere más investigación clínica para identificar mejor a los pacientes que podrían beneficiarse del tratamiento sin generar efectos que pudieran ser perjudiciales a largo plazo, sobretodo al tratarse del uso de cannabis medicinal en población pediátrica.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

[1] Mostafavi M, Gaitanis J. Autism Spectrum Disorder and Medical Cannabis: Review and Clinical Experience. Semin Pediatr Neurol. 2020 Oct;35:100833. doi: 10.1016/j.spen.2020.100833. Epub 2020 Jul 2. PMID: 32892960.

[2] Mayada et al. Global prevalence of autism and other pervasive developmental disorders. Autism Res. 2012 Jun; 5(3): 160–179.

[3] Lundström, S., Reichenberg, A., Anckarsäter, H., Lichtenstein, P. & Gillberg, C. Autism phenotype versus registered diagnosis in Swedish children: prevalence trends over 10 years in general population samples. bmj 350, h1961 (2015).

[4] Aran, A., Cassuto, H. & Lubotzky, A. Cannabidiol Based Medical Cannabis in Children with Autism- a Retrospective Feasibility Study (P3.318). Neurology 90 (2018).

[5] Anderson, C. L. et al. Cannabidiol for the treatment of drug-resistant epilepsy in children: current state of research. Journal of Pediatric Neurology 15, 143–150 (2017).

[6] Kurz, R. & Blaas, K. Use of dronabinol (delta-9-THC) in autism: a prospective single-case-study with an early infantile autistic child. Cannabinoids 5, 4–6 (2010).

[7] Kruger, T. & Christophersen, E. An open label study of the use of dronabinol (Marinol) in the management of treatment-resistant self-injurious behavior in 10 retarded adolescent patients. Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics 27, 433 (2006).

[8] Bar-Lev Schleider, L., Mechoulam, R., Saban, N. et al. Real life Experience of Medical Cannabis Treatment in Autism: Analysis of Safety and Efficacy. Sci Rep 9, 200 (2019). https://doi.org/10.1038/s41598-018-37570-

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