Apaga reactivación sonidos de calma en CDMX

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Apaga reactivación sonidos de calma en CDMX
  • El regreso gradual a la normalidad, tras el confinamiento, se ha llevado sonidos que eran imperceptibles para los capitalinos.
ALEJANDRO LEÓN / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El regreso gradual a la normalidad, tras el confinamiento, se ha llevado sonidos que eran imperceptibles para los capitalinos, como el cantar de las aves y el viento.

El silencio también se ha ido con el incremento en la movilidad, los motores de los automóviles, el bullicio o los surcos de los aviones.

Jimena de Gortari, coordinadora institucional de Investigación de la Universidad Iberoamericana, resaltó que uno de los beneficios de la ausencia del ruido en la Ciudad es la sensación de paz.

Planteó que en ciudades del mundo durante la pandemia, aproximadamente disminuyeron entre cinco y ocho los decibeles, lo que abonó a identificar los sonidos relacionados con la armonía.

Para conservar esos beneficios que trajo el confinamiento, identificó varias opciones, como no incentivar las infraestructuras para automovilistas.

En tanto, para incrementar el cantar de las aves, debe haber una vocación de cuidado a los espacios naturales y reservas de la Capital donde hay fauna, así como preservar los árboles, acotó al especialista.

“¿Qué se puede hacer en la Ciudad para disminuir el ruido, por lo menos, del tráfico?, digamos, incorporado a micromovilidad como una manera, entonces, eso por supuesto pues las bicicletas y el caminar no hace ruido.

“Y también mejorar los sistemas de transporte público y no seguir promoviendo otro tipo de infraestructuras viales que generan mucho ruido como son los segundos pisos o como los propios puentes”, detalló De Gortari a REFORMA.

Propuso que otra manera de conservar esos beneficios es incluir al ruido en todo lo relacionado con evaluaciones de los impactos ambientales.

“Esa disminución de esas fuentes acústicas, te permitió escuchar otras que no estamos normalmente habituados a escuchar porque, por supuesto, están al espacio, pero lamentablemente están enmascaradas por estas que son más fuertes.

“Los sonidos pandémicos tienen que ver con la posibilidad de escuchar las voces de la gente, los pájaros y el aire y, ahora, otra vez, ya vuelven a pasar desapercibidos”, puntualizó.

Destacó la saturación de ruido y estrés con la que conviven los capitalinos, además de las consecuencias relacionadas con el exceso de fuentes acústicas que van desde el cansancio, repercusiones cardíacas o en el comportamiento.

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