Feminismos en corto y sin tanto rollo

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Las mujeres tenemos la culpa de todo

Las mujeres tenemos la culpa de todo

Por Haidé Serrano

Aviso: lee el presente texto en tono de sarcasmo.

Las mujeres tenemos la culpa de todo, particularmente si somos víctimas de violencia por parte de los hombres. Las razones y los argumentos están en nuestra cultura. Son clichés que sabemos de memoria y repetimos, sin reflexionar, cuando la ocasión se presenta. Son frases hechas para refrendar una cultura de la violencia en la que los agresores no tienen la responsabilidad de nada. Un ideario que le garantiza la impunidad a los violentadores. Y claro, la manga ancha para continuar asesinando, violando, acosando, abusando, golpeando, maltratando, secuestrando y desapareciendo a mujeres.

Sólo falta echar un vistazo a lo que piensa la gente en sus redes sociales. La furia, indignación, reclamos y más violencia se vuelcan contra las mujeres cuando algún delito se comete contra ellas. A es@s que opinan muy cómodamente desde sus celulares, les sobran las razones para responsabilizar a las mujeres.

Si nos violan en la calle, seguramente es porque caminamos por el barrio equivocado. A ver, ¿qué andábamos haciendo por allí? Puede ser que usamos ropa demasiado provocadora, y el violador no pudo aguantar las ganas de violarnos. Porque, según el machismo, los hombres no pueden controlar sus impulsos sexuales. Son seres que por su naturaleza no tienen dominio de sí mismos. Es nuestra culpa.

Si nos golpeó nuestro marido, a fuerza tuvo una razón; podría ser que no tuvimos la cena lista. Que las verduras no estaban cocinadas como a él le gustan. Que le reclamamos por llegar de nuevo borracho. Que insistimos en nuestras “locuras” sobre sus infidelidades. Que lo agobiamos con las travesuras de sus hij@s. Que lo presionamos con las responsabilidades que no cumplen. Es nuestra culpa.

Si nos acosó el maestro en la escuela, nuestra coquetería debió ser la razón. Que no debimos aceptar sus presiones para aprobar la materia. Que debimos adivinar que la invitación a salir no era para halagarnos por nuestra inteligencia. Que debimos reconocer el acoso a tiempo y denunciarlo. Es nuestra culpa.

Si nuestro novio, pareja, esposo nos puso el cuerno, nos engañó con otra, debió ser porque no lo supimos cuidar. Seguramente “nos dejamos engordar”. Descuidamos nuestro aspecto y nuestra vida. Nos embarazamos y “perdimos la figura”. Por ello, él se fijó en una más joven, delgada, más interesante. Dejamos de ser lo que él esperaba. Dejamos de atenderlo y cuidarlo. Es nuestra culpa.

Si nuestras hijas desaparecen, como madres tenemos toda la culpa. En primera, ¿por qué las dejamos salir? En segunda, ¿por qué les permitimos andar a altas horas de la noche en la calle? Luego, ¿acaso no supervisamos a sus amistades? Para seguir, ¿por qué no las llevamos y traemos de vuelta cual choferes? Es nuestra culpa.

Si somos las amigas, tenemos la culpa de la violación, desaparición y feminicidio de otra mujer. La dejamos a su suerte en la calle. No la protegimos. No la llevamos a su casa. La abandonamos en el peligro más extremo. Es nuestra culpa.

Si el padre biológico, padrastro, tío, abuelo, amigo viola a alguna de nuestras hijas e hijos, desde luego que también es nuestra culpa. ¿Acaso no vimos las señales? Es posible que deliberadamente hayamos cerrado los ojos para evitar este delito. Es nuestra culpa.

Si como mujeres compartimos en la confianza de la intimidad de pareja una fotografía de nuestro cuerpo, y esta fue difundida sin nuestro consentimiento por la pareja. Fotografía que además luego es compartida, publicada, y que difícilmente se borrará de internet. Tontas por habernos fotografiado, por haber confiado. Es nuestra culpa.

Las víctimas no tienen la culpa. Ya es hora de que nos miremos al espejo, y que este nos devuelva el horror en que estamos envueltos, del que somos partícipes, voluntaria o involuntariamente. Según datos de la Encuesta Nacional de victimización (ENVIPE), son los hombres los principales agresores; el 85 por ciento de las violaciones a la ley fueron cometidas por hombres. Son delitos cometidos contra mujeres y también contra hombres. Son los feminicidas, violadores, acosadores, depredadores quienes cometen estos delitos. Ellos tienen la culpa. Esos hombres que son nuestros hermanos, amigos, tíos, compadres, compañeros de trabajo, empleados, jefes, padres, colegas. Y que nuestra apatía, machismo, es la vía libre para que sigan violentando en la impunidad.

Y tú, ¿qué otras frases usas para justificar la violencia hacia las mujeres?

El cambio ocurre de una persona a la vez. Podemos ser el cambio que queremos ver en nuestras familias y nuestra comunidad.

@HaideSerrano conduce y produce Feminismos en Corto sin Tanto Rollo. Está dedicada a la comunicación sobre feminismo, perspectiva de género, desigualdad y violencia. Ha trabajado en diversos medios de comunicación, entre los que destacan Reforma y Excélsior. Ahora columnista de Luces del Siglo. Es licenciada en Comunicación por la UNAM, maestrante en Administración Pública; en Género, Derecho y Proceso Penal.