Nayib Bukele, ‘la bestia política’

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Nayib Bukele, ‘la bestia política’
  • El mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, se autocalifica como el ‘presidente más cool del mundo’. Se vendió como opción de izquierda.
ESTEFANIA ESCOBAR / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Hace una década, mientras estaba metido en la industria publicitaria, nadie imaginaba que Nayib Bukele, quien estaba a punto de cumplir 30 años, sería uno de los presidentes más votados de El Salvador.

Era 2011, iniciaba entonces su carrera política con el Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional (FMLN), el partido de la ex guerrilla al que llegó gracias a las conexiones de su padre, Armando Bukele, un multifacético hombre de negocios.

Nayib era un joven publicista que desencajaba con la línea izquierdista de la formación: venía de una familia adinerada, creció en un vecindario de clases medias y altas y era ostentoso.

“Muy alejado del estereotipo de militante de izquierda”, cuenta en entrevista con Agencia Reforma Gabriel Labrador, periodista salvadoreño del medio independiente El Faro.

El FMLN, que recién en 2009 había logrado llegar al gobierno central con Mauricio Funes como presidente, había abierto la puerta a nuevos liderazgos para conquistar territorios que tradicionalmente habían sido gobernados por la Alianza Republicana Nacional (Arena), y uno de ellos era el Nuevo Cuscatlán, un municipio a las afueras de la capital de poco menos de 7 mil habitantes, para el que Bukele parecía el candidato ideal.

“Creo que en ese momento nadie dimensionó la bestia electoral y política que era”, sostiene Labrador.

Recién graduado del bachillerato, Nayib heredó el mando de una de las empresas de publicidad de su familia, Obermet, desde la cual llevó las campañas electorales del FMLN a partir del 2000.

Doce años más tarde, la misma Obermet llevó su campaña en Nuevo Cuscatlán, pero con un enfoque distinto al de los políticos tradicionales con lo que logró triplicar los votos del partido.

En ese momento, Jaime Guevara, actual jefe de la bancada del FLMN en la Asamblea Legislativa, conoció por primera vez a Bukele, de quien percibió una actitud prepotente, según cuenta en entrevista.

“En los primeros eventos que tuvimos, yo observé que llegaba él en su camioneta y no se estacionaba donde estaban los carros de los invitados, sino que llegaba casi donde se establecía la mesa principal, ahí se bajaba y se veía, él siendo funcionario, siendo Alcalde, llegaba y se bajaban sus guardaespaldas con metralletas”, recuerda Guevara.

“Eran conductas de arrogancia, de elevado, agrandado, decimos nosotros, fueron las primeras cosas que vi de Bukele y que las cuestioné a nuestras autoridades”.

Con el auge en 2012 de las redes sociales en América Latina, el joven político supo sacarle jugo a Twitter, que desde entonces se ha convertido en su principal micrófono.

Fueron virales sus tuits, lo hacían parecer cercano a los salvadoreños de a pie pero que en realidad era algo muy diseñado desde su propio equipo de comunicación y marketing, apuntó Labrador.

“Él rompió ese molde del político que no sabía usar esas cosas”, agregó el periodista.

Tres años más tarde, saltó a la candidatura por la capital y logró ganar la Alcaldía.

En 2017, el ahora presidente lanzó el partido Nuevas Ideas. Lo vendió como una alternativa izquierdista. El logo del partido, una N en grande, hacía referencia tanto al nombre de la formación como a la N del propio Nayib. Se convirtió en una marca.

Bajo la principal promesa de poner mano dura contra las pandillas, en un país que ha sido fuertemente asolado por la violencia de estos grupos criminales, ganó en 2019 el cargo con 53 por ciento de votos, convirtiéndose a sus 37 años en el Jefe del Ejecutivo más joven en ese entonces en América Latina, muchos empezaron a llamarle el presidente millenial.

Él, en tanto, se autocalificó en Twitter como “el presidente más cool del mundo”.

Nayib comenzó a destacar por ser ese político que, además de usar redes sociales, vestía jeans, chaqueta de cuero y gorra blanca puesta hacia atrás en eventos oficiales.

Su figura, a decir de Labrador, fue algo construido a partir de su “vena publicista”.

Gran parte de esa construcción del personaje de Nayib ha estado a cargo de su hermano Karim Bukele Ortez, quien fue su jefe de campaña para la Alcaldía de San Salvador y para la Presidencia del país, y es actualmente uno de sus principales asesores de Gobierno.

Además de Karim, también lo asesoran en el gobierno sus otros dos hermanos, Yusef e Ibrajim Bukele Ortez.

Fuentes con conocimiento del tema han asegurado a El Faro que ese núcleo familiar se ha encargado de tomar algunas de las principales decisiones de Gobierno.

Ocho meses después de asumir la Presidencia dio su primer golpe polémico.

En febrero de 2020, irrumpió con militares armados en la Asamblea Legislativa, en la que entonces no tenía mayoría, para presionar por la aprobación de un préstamo para su plan contra las pandillas.

“Ahí vimos un quiebre bastante fuerte sobre lo que realmente era Bukele, un mensaje amenazante, autoritario (…); desde ahí nosotros creemos que no ha dejado de actuar de esa forma”, apuntó Guevara.

Poco después, tras la llegada de la pandemia de Covid-19, desplegó en las calles al Ejército para hacer cumplir una de las cuarentenas más estrictas de la región. Soldados y policías detuvieron a miles de personas que incumplían la orden y los mantuvieron confinados durante semanas.

En las elecciones legislativas de 2021, su partido obtuvo la mayoría en la Asamblea Legislativa. El presidente se quedó sin contrapesos.

A finales de marzo de 2022, 84 personas murieron en un fin de semana. El gobierno atribuyó esas muertes a los pandilleros y decretó estado de excepción.

desde entonces, miles de personas han sido arrestadas sin importar si hay pruebas que los vinculen con los grupos criminales.

“Bukele hace un discurso que va cayendo mucho en criminalizar la labor de defensa de derechos y el tema también de la crítica”, señaló la representante del SSPas.

Sin embargo, pese a las polémicas, su popularidad se ha mantenido alta: goza de más de un 85 por ciento de respaldo popular, según encuestas.

“Invierten mucho en este tema de los troles, de posicionamiento en redes sociales (para lograr mantener este respaldo)”, explica la fuente del SSPas.

Labrador señala que el cambio de aquel joven político en la Alcaldía del Nuevo Cuscatlán, hace 10 años, al actual Presidente de El Salvador ha sido bastante notorio.

Antes, cuenta Labrador, Bukele aceptaba las críticas, porque decía “que lo importante era determinar si ésta era válida o no”.

“Ahora por más válida que sea una crítica, él personalmente, o sus Ministros se encargan de atacar a la persona o al mensajero, a tratar de desacreditar al que hace la crítica”,  dijo Labrador.

“Estamos ante dos Bukeles distintos, ya no es el Nayib progresista, sino que totalmente ha mostrado tener una alta capacidad para repetir las mismas estrategias políticas de los partidos tradicionales que él dijo que iba a combatir”.

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