Feminismos en corto y sin tanto rollo

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El 10 de mayo o el homenaje a la explotación de las mujeres

El 10 de mayo o el homenaje a la explotación de las mujeres

Por Haidé Serrano

El 10 de mayo, Día de las Madres, es uno de los días más importantes en el calendario de la cultura mexicana. Y también es uno de los días en que más se reafirma el patriarcado. Es gracias al feminismo que se ha ido desvelando el velo del romanticismo de esta fecha y ahora la podemos ver cómo realmente es: la celebración de la explotación de las mujeres. La celebración de la explotación de sus cuerpos. La reiterada y equivocada visión de que la única vocación “por naturaleza” de las mujeres es la procreación.

El 10 de mayo es un triunfo anual del patriarcado sobre las mujeres. Se reafirma ese rol de madres que nos han asignado. Esa función, utilitaria para la sociedad, que debemos cumplir todas, porque según una gran parte de nuestra sociedad, es nuestra única función, parir.

El sacrificio es uno de los principales atributos que se asigna a las mamás, y que se repite en este día. El sacrificio de la persona misma por su descendencia. La renuncia a su vida profesional, a su desarrollo como ser humana; porque su realización, según el patriarcado es una sola, la maternidad.

Las mujeres que no se han ajustado a este rol de la madre sacrificada de manera total han sido criticadas y vilipendiadas por sus familias y comunidades. Por ejemplo, las que decidieron continuar sus estudios y dejar a las hijas e hijos al cuidado de alguien más. O las que decidieron continuar con su desarrollo profesional.

Este sacrificio de la madre ideal también ha exigido a las que se atrevieron a divorciarse, no se vuelvan a casar o a restablecer su vida emocional y sexual. Según esas normas no escritas pero vigentes en la moral masiva, las madres no deben exponer a sus hijes a los peligros de un hombre, desconocido. Y estos peligros van desde la violación, la violencia en todas sus modalidades, hasta el abandono, porque las mujeres —según esta alucinación colectiva— son capaces de abandonar a su progenie por ese hombre.

Y casi hasta acá puedo escuchar esos argumentos: “claro, yo conozco a fulanita que abandonó a sus hijos loca de amor”; “conozco a otra que con tal de que el hombre no se fuera, toleraba que violentara a sus hijos”. Yo me pregunto, ¿dónde están los padres?

“Las madrecitas abnegadas” es otro valor que se reitera en esta fecha a través de los medios de comunicación y de los instrumentos culturales más efectivos, como las canciones. Por supuesto, la que se escucha como himno, “Señora, señora”, interpretada por Denisse de Kalafe. Según el diccionario, abnegar significa “renunciar voluntariamente a los propios deseos, pasiones o intereses en favor de otros.” Las mujeres abnegadas son las madres ideales, capaces de sacrificarse y renunciar a sí mismas por los demás. Es decir, una esclavitud disfrazada en el rol de las madres perfectas. Esclavitud que nos mantiene intoxicadas de la creencia de que nuestra realización se dará a través única y exclusivamente a través de la maternidad. Y reitero, trabajando para los demás sin paga ni reconocimiento.

Una de las luchas de miles de mujeres feministas a lo largo de la historia ha sido precisamente el goce y ejercicio pleno de nuestros derechos sexuales y reproductivos. Que la maternidad sea elección única y exclusivamente de la mujer y no del Estado, la Iglesia, los hombres o cualquier otra persona.

Este 10 de mayo ya está cobrando otro significado, pero aún falta mucho. Repensemos la libertad, autonomía y autodeterminación de las mujeres y sus cuerpos. Sigamos derribando los roles tradicionales que han impedido que las mujeres ejerzan sus derechos a plenitud, renunciando a proyectos de vida que no incluían la maternidad.

El camino de la igualdad pasa por la autocrítica, la reflexión, sobre nuestras creencias más arraigadas y dominantes, como este falso homenaje de amor a las madres. Dejemos de regalarles electrodomésticos, y obsequiémosles condiciones de igualdad, de paternidades responsables, de redistribución en las tareas de la casa, cuidados y educación compartidos de los seres querid@s. Hagamos estos cambios y en verdad podremos rendir apenas un tímido homenaje, sí por todos los sacrificios que las madres han realizado para cumplir con su injusto y desigual rol en esta sociedad.

@HaideSerrano conduce y produce Feminismos en Corto sin Tanto Rollo. Está dedicada a la comunicación sobre feminismo, perspectiva de género, desigualdad y violencia. Ha trabajado en diversos medios de comunicación, entre los que destacan Reforma y Excélsior. Ahora columnista de Luces del Siglo. Es licenciada en Comunicación por la UNAM, maestrante en Administración Pública; en Género, Derecho y Proceso Penal.