Uvalde, un pueblo mexicoamericano

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Uvalde, un pueblo mexicoamericano
  • Todos en Uvalde, un pueblo de 15 mil 200 personas, parecen conocer al menos a uno de los niños que fueron baleados.
STAFF / LUCES DEL SIGLO

TEXAS, EU.- Uvalde, donde un joven de 18 años mató a tiros a 19 niños de 10 años y a dos maestras, es un pueblo ganadero mexicoestadounidense en el suroeste de Texas, donde la vidas están unidas por generaciones de amistades y matrimonios, y la política se define por valores familiares y cuestiones socialmente conservadoras.

Las muertes de 21 personas unieron a Uvalde en una angustia común, publicó el diario The New York Times.

Todos en Uvalde, un pueblo de 15 mil 200 personas a 100 kilómetros de la frontera sur, parecen conocer al menos a uno de los niños que fueron baleados.

O fueron a la preparatoria con uno de los padres o abuelos de las víctimas, o han perdido a varios miembros de familia.

“Perdí a dos”, dijo George Rodríguez, de 72 años, en medio de sollozos, mientras salía de su camión de reparto de Domino’s Pizza para saludar a un amigo.

“Mi nieto y una sobrina. Perdí a dos”. “Lo sé, lo sé”, respondió el amigo de Rodríguez, Joe Costilla. “Perdimos a nuestro primo también”.

La escena se repetía una y otra vez a lo largo de los vecindarios de casas modestas que rodean la escuela primaria, donde alrededor de 90 por ciento de los 500 estudiantes son hispanos.

Primos, tías y tíos se detuvieron en camionetas. Amigos llorando compartieron largos abrazos en los jardines delanteros de los hogares.

Los dolientes condujeron de casa en casa haciendo llamada tras llamada, reuniendo una lista no oficial de los muertos antes de que los funcionarios identificaran públicamente a las víctimas.

“Esas fueron 21 vidas que no nos van a regresar”, dijo Liza Cazares, cuyo esposo perdió a dos primos de 10 años en el ataque.

“No podía quedarme en casa y pensar en lo que pasó todo el día”, comentó. “Tenía que trabajar y distraer mi mente”, contó Rodríguez.

Sacó una foto de su cartera que mostraba a José Flores de 10 años, “mi pequeño Josecito”, a quien Rodríguez dijo que había criado como un nieto.

El niño vestía una playera rosa que decía “Los chicos rudos usan rosa”. Rodríguez rompió en llanto.

El Concejo Municipal aprobó una medida en octubre que permite a los trabajadores de la ciudad traer un arma debidamente registrada para trabajar con ellos, y el Departamento de Policía de Uvalde entregó candados para armas gratis para tratar de evitar disparos accidentales, de acuerdo con The Uvalde Leader-News.

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