Para fondear un barco

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Para fondear un barco

Hablando sobre que te hace quedarte en un lugar

XAVIER “XAVI” FLORES

Hubo una época durante la cual, si querías aprender una nueva habilidad, encontrabas un libro al respecto. Sí, mucho antes de la era de YouTube, e incluso de los sitios web de «how to» o «cómo hacer», eso es lo que hacía la gente. Libros. Y fue hacia el final de esa era, a fines de la década de 1990, cuando quise aprender a navegar en velero por primera vez. Por lo tanto, compré un libro sobre navegación.

El fin de semana pasado, mientras buscaba en una caja de cosas viejas guardadas, encontré ese libro de navegación casi por accidente. Empecé a leerlo de nuevo. Algo se destacó esta vez: el tema de las anclas. Se destacó porque la mayor parte del tiempo que navegué, o que hablé sobre navegar con otros entusiastas, rara vez hablábamos de anclas. En realidad, nunca hablábamos de anclas. No parecía que fuera un tema emocionante. ¿O quizás sí?

Los marineros verdaderamente experimentados saben que las anclas son de gran importancia para el oficio. Eso lo sé ahora también, aunque todavía estoy lejos de ser un marinero curtido de bien a bien. Por ejemplo, el tatuaje estereotipado que para los marineros de épocas pasadas simbolizaría la profesión era sólo eso: un ancla. No es sorprendente que el libro aquel que compré dedique un capítulo completo al tema de las anclas. Pero fue para mí una especie de revelación esta vez que lo leí y me hizo pensar en la importancia de las anclas en la vida y los negocios.

UNA HERRAMIENTA PARA CADA TAREA

Ninguna embarcación, independientemente de su tamaño, es completamente funcional sin una. Las anclas comparten algunas características básicas para que sean útiles: primero, se hunden, porque… ¡daaah! de lo contrario, ¿cuál es el punto? También tienen poder de retención, de manera que pueden mantener la embarcación borneando, o sea, en un radio alrededor del lugar de fondeo incluso si las corrientes la arrastran en diferentes direcciones. Finalmente, se desalojan con relativa facilidad, a pesar de su poder de sujeción.

Una idea de negocio o una meta personal necesitan tener un principio rector, una razón de ser, que los mantenga a flote y en rumbo, por así decirlo. Esto evita que estemos simplemente a la deriva con las corrientes y sin rumbo. Si la declaración de la misión de un negocio sirve como la brújula de navegación, las personas que rodean y sustentan el negocio juegan el papel de ancla, manteniéndolo en contacto con la realidad. Suelta eso, y la corriente subyacente lo arrastrará lejos. Lo mismo ocurre con las metas personales: sin el apoyo social y emocional de aquellos que consideras cercanos a ti, la vida se convierte en una simple concatenación de metas logradas sin un valor emocional real.

DIMENSIONA TU ALCANCE

El alcance se define en la navegación como la longitud del cabo (es decir, la cuerda y las cadenas) que conectan la embarcación con el ancla, o el ancla con la embarcación. Como tú prefieras verlo. Saber cuánto alcance se necesita no es algo que se decida al azar. La regla básica en una embarcación, durante condiciones promedio, es usar un alcance 5:1, es decir, un alcance cuya longitud es cinco veces la profundidad del agua en marea alta al momento de fondear. Para fondeos cortos en aguas tranquilas, se puede usar un alcance de 3:1. Para condiciones severas, o para dejar el barco por períodos prolongados, usa un alcance de 7:1.

Las razones de estas guías tienen que ver con cómo la embarcación es arrastrada por las corrientes, la fuerza aplicada al cabo y las condiciones generales del lugar de fondeo. Este conocimiento implica una comprensión del área, a través de la observación cuidadosa, el estudio de mapas bien documentados y la sabiduría empírica transmitida de generación en generación entre los marineros. El acto aparentemente simple de echar el ancla requiere preparación y premeditación. Al igual que en la vida personal, cuando escuchamos y nos apoyamos en los consejos de expertos, mentores, amigos y seres queridos. En los negocios, exitosos son aquellos que han aprendido de otros ejecutivos experimentados, tienen una junta directiva sólida y optan por aceptar inversiones de fuentes que contribuyen con más que capital y que se involucran en el negocio.

HORA DE ZARPAR

Así como hay una forma correcta de soltar, también hay una forma correcta de recuperar un ancla. Se requiere coordinación para acercar con cuidado la embarcación mientras se afloja y se almacena adecuadamente el cabo. Una vez que se está en posición, la última parte, el tirón perpendicular, se realiza con sumo cuidado de no dañar ni el barco, generalmente en la proa, ni el ancla. Salir cortando cabo y simplemente navegar es imprudente y peligroso. Además del daño ambiental causado por dejar el ancla en el fondo del mar, la embarcación ahora no puede detenerse adecuadamente en una nueva ubicación en aguas abiertas —al menos no de manera segura—.

Un cierre adecuado es tan importante en la vida personal como lo es para una empresa. En el plano personal, alejarnos sin abordar los problemas de «lo que viene después» nos deja vulnerables, como un barco a la deriva. Para una empresa, el cierre de divisiones o salidas de mercados sin el debido cuidado y preparación resultan en graves pérdidas corporativas. Esto no sólo es costoso, sino que también puede crear cicatrices y grietas dentro de la empresa que eventualmente dañarán su integridad general y pueden conducir a fallas sin darse cuenta.

Después de releer ese capítulo sobre las anclas el fin de semana pasado, me di cuenta de que cada vez que me enfrentaba a una situación en la que llego o me voy de una nueva posición, ya sea un hito personal o una bifurcación profesional, inconscientemente buscaba mi propia ancla. Procesos, rutinas, redes de apoyo a las que recurrir. Todos y cada uno de estos son parte de lo que siempre me ha impedido dejarme llevar. Con el tiempo, he experimentado cambios muchas veces y me he vuelto cada vez más eficiente en encontrar mis anclas toda vez que las necesito. Del mismo modo, cuando ha llegado el momento de más cambios, saber cuándo y cómo anclarme ha hecho que sea un poco más fácil navegar hacia ese rumbo recién establecido.

Xavier «Xavi» Flores es un ejecutivo hotelero y de finanzas inmobiliarias, y actualmente es socio y asesor de SevenTrainVentures, una empresa de inversión y desarrollo a startups y micro-emprendedores con enfoque en tecnologías aplicadas, con sede en Nueva York. Xavi es Licenciado en administración de empresas turísticas por la Universidad de Houston, en Texas, y obtuvo un MBA de ESADE Business School en Barcelona, España. Él es originario de Chetumal, Quintana Roo y reside en Estados Unidos.

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