Feminismos en corto y sin tanto rollo

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Así vas a salir, ¿sin arreglarte?

Así vas a salir, ¿sin arreglarte?

“Las mujeres tenemos todavía mucho qué pensar y dar qué pensar para salir del lugar de lo no pensado. Del lugar del no reconocimiento, de la no reciprocidad, por tanto, de la violencia. El feminismo, como todo proceso emancipador, es fuente de pensamiento interpretativo, suministra nuevas claves de desciframiento de lo real en tanto que es un proyecto de reconstrucción de la realidad social sobre la base de nuevos e insólitos pactos… Pactos donde lo pactado —y, por ende, lo excluido como sujeto activo del pacto— no fueran las propias mujeres como genérico. Una sociedad, en suma, no constituida por pactos patriarcales…”

Celia Amorós

Por Haidé Serrano

El machismo y sus expresiones son tan “normales” que pasan desapercibidas en el día a día; ni cuenta nos damos de que forman parte de nuestra visión del mundo. Es porque el machismo es estructural y está inserto en todos los ámbitos de los que participamos, es decir, en las estructuras llamadas familia, comunidad, sociedad, escuela, trabajo, política, y un largo etcétera.

Las expresiones de este machismo se refuerzan a través de generaciones que las van repitiendo sin detenerse a pensar en su significado, trascendencia y, sobre todo, daño.

Para ejemplo, una de ellas: “Así vas a salir, ¿sin arreglarte?” Frase que escuchamos en México las niñas, jóvenes, maduras, viejas, no importa la edad. La hemos dicho todas, todos y todes.

Esta expresión tan común se refiere a salir de casa sin emperifollarse, maquillarse, adornarse, peinarse, entaconarse; señala que hay algo fallado, de origen, en las mujeres que debe ser enmendado.

Esta imagen “natural”, de inicio “descompuesta”, que necesita ser reparada, es una imagen “impresentable” que corresponde con el estereotipo, este otro hijo del patriarcado que se ha ocupado férreamente en ubicarnos en un lugar de inferioridad con relación a los hombres. Y orienta a componerla con una serie de “arreglos” que cumplirán con el mandato de la época y la cultura.

Ese estereotipo “manda” a las mujeres “decorarse” con una serie de accesorios para agradar al sexo opuesto. Para ser femeninas también. Este mandamiento del pensamiento heteropatriarcal exige incluso una sexualización indispensable, que alcanza a las niñas y adolescentes.

Este “deber ser” mantiene a las mujeres esclavizadas. Absortas en mantenerse jóvenes, delgadas, sin arrugas ni canas. Ahora con nalgas y caderas protuberantes. Senos repletos de silicona. Cinturas diminutas posibles sólo con huesos extirpados. Esta dependencia cobra facturas altísimas emocionales, psicológicas y físicas que le han costado la vida a un sinfín de mujeres. Y una salud permanentemente comprometida en aras de esa exigencia estúpida y criminal.

Las diversas épocas documentadas dan cuenta de estos mandatos para las mujeres. Cómo su energía, pensamiento y tiempo se destina en su mayoría a esculpir el físico y diseñar la imagen, especialmente para “conquistar” al hombre. Y una energía alejada de su desarrollo personal, espiritual, profesional, laboral, académico. Además de una financiación económica permanente.

Claramente, la inversión económica es enorme. Un mercado multimillonario que, según la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos de México, asciende a más de 200 mil millones de pesos al año. Toda una industria que se sostiene en nuestras inseguridades, sembradas por los medios de comunicación y que refuerzan constantemente los estereotipos.

México es el tercer país en el que se registran más cirugías plásticas del mundo. Según datos de Deloitte, esta industria en su ramo de turismo médico alcanzará un valor de los 10 mil millones de dólares.

No sucede así con los hombres. Las mujeres siguen dominando en un 85% el mercado de la belleza. Se dice que el hombre ideal debe ser “feo, fuerte y formal”. Otro estereotipo impuesto a ellos. ¿Te imaginas un mundo donde los hombres tuvieran que recurrir a cirugías plásticas, cremas, maquillajes, peinados, tenazas, y demás para verse arreglados?

Las mujeres no estamos desarregladas. Lo que tenemos que revisar y corregir son nuestras ideas acerca de cómo debemos ser y cómo creemos que deben ser las personas.

@HaideSerrano conduce y produce Feminismos en Corto sin Tanto Rollo. Está dedicada a la comunicación sobre feminismo, perspectiva de género, desigualdad y violencia. Ha trabajado en el servicio público, así como en diversos medios de comunicación, entre los que destacan Reforma y Excélsior. Ahora es columnista de Luces del Siglo. Es licenciada en Comunicación por la UNAM, maestrante en Género, Derecho y Proceso Penal.