Recordando a Norma Madero

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Recordando a Norma Madero
  • ‘Cuando piensas en tus objetivos, piensa que sean cortos, porque si los logras, lograrás también objetivos largos.’: Norma Madero.
HAYDÉ SERRANO

CANCÚN, Q. ROO.- Siendo la directora general de un proyecto periodístico que tiene muchísimos años, ¿cómo has padecido el patriarcado?

Inicia básicamente al quedarme viuda, porque el proyecto periodístico lo iniciamos mi esposo y yo, y, al yo quedar viuda, trato de ocupar ese espacio, ese vacío que él deja. El gobierno de ese momento era el de Félix González Canto. Gente del gobierno y los directores del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social tratan de hacerme a un lado e incluso me citan y me dicen que por qué hacía lo que venía haciendo. ‘Nosotros dirigimos todo’.

En ese momento, se trataba de la revista de Luces del siglo. Entonces, obviamente, dije: ‘No, yo estoy preparada para seguir con este proyecto periodístico que inicié con mi esposo’ y, por supuesto, ha sido el reto. Ha sido un reto doble, uno por la misoginia que existe en el ámbito y dos porque entre hombres siempre hay complicidades y es más difícil que existan entre hombres y mujeres.

En esa etapa, es donde empiezo a hacer realmente los trabajos de investigación en la revista, a no tener compromisos con nadie y eso molesta. En ese momento, a los que estaban en turno con los jerarcas les empieza a molestar y empiezan a acosarme, obviamente, con contratos para sacarme de la radio, porque yo exigí que me dejaran ese espacio que tenía mi esposo.

Hubo momentos en que incluso en la propia revista me dejaron sin personal. Entre esas complicidades del propio gobierno, empiezan a pagarle a los reporteros y demás. Un día me quedé sin personal. Ahí es cuando le digo a Agustín Ambriz que venga y con dos personas más reiniciamos la revista.

La revista, evidentemente, no gustó nada. El tema era desaparecer el medio, ese era el objetivo de ellos, no solamente los programas de radio. Ese fue el gran reto en ese momento, porque me lo tomé como algo personal. Yo había aprendido ya empíricamente todo sobre el trabajo periodístico. Fue un doble reto para mí, pero no me iban a callar.

– ¿Qué fue lo que te motivó a no darte por vencida?

Denunciar la corrupción, ver todo lo que sucedía en el estado, pues no había un medio que realmente denunciara, porque todos eran aliados del gobierno en ese momento, todos estaban alineados con el gobierno. Se veía en las portadas de los periódicos, eran boletines que manejaba el gobierno.

Tuve que agarrar fuerza en ese momento. Afortunadamente, Joaquín dejó un legado importante. Además, tenía yo la fuerza para poder enfrentarme a lo que venía, porque me cerraron todo, se atrevieron incluso a hablarle a mis clientes para que no se anunciaran con nosotros o si no, por medio del Ayuntamiento, los mandaban a fiscalización.

– Este pacto patriarcal no solamente era entre representantes del gobierno, sino también entre varios medios de comunicación cuyos directivos son hombres todos, ¿correcto?

Todo eso viví, el acoso, porque fue un acoso permanente. Viene el cambio de gobierno y, como se trataba de Roberto Borge, se acrecienta más el tema de quitar el medio y usaron un periódico local para denostar mi imagen como mujer, inventando un sinnúmero de cosas, inventando fotografías, montajes. Fue una violencia tremenda. Duró en los medios de comunicación locales un mes, vi las portadas. Todo lo tengo documentado. Cuando hice mi denuncia, aquí en la Fiscalía, evidentemente, no iba a progresar.

– ¿Cuáles fueron las denuncias que hiciste?

Una por la clonación de la revista y la agresión. En lo personal, por todo que inventaban, que más bien era la difamación que hacían estos medios locales. No solamente fue en locales impresos, sino también en la radio y en la televisión. Todos esos medios se unieron con el gobernador Roberto Borge para hacerme daño. Entonces, me habla Lydia Cacho y me dice: ‘Norma, te van a ayudar los de Artículo 19. Son ellos los que me ayudan a denunciar’. Ella me dice que me van a apoyar en todo el tema de las denuncias jurídicamente hablando.

– ¿Dirías que fue Lydia Cacho quien puso la atención sobre tu caso?

Totalmente. No se pudo comprobar en ese momento de dónde salían los recursos para poder hacer todo el tema, tanto la creación de la revista clonada como los tirajes, que eran unos tirajes fenomenales que repartían en toda la ciudad. Yo tengo fotos de periódicos que recogíamos. Estamos hablando de unos ciento cincuenta mil ejemplares, impresionante. Esos los imprimían en el periódico Respuesta.

Yo no era famosa, sólo estaba haciendo trabajo periodístico. La verdad es que eso me llevó a una fama internacional. Los representantes de Artículo 19 vienen y ven todo este acoso que nos hacen, empiezan a hacer las demandas ante la Fiscalía, ante Derechos Humanos. El tema no avanzaba aquí y tampoco en la parte federal.

Yo recopilé todos los periódicos con todas las portadas de información que nos daban y nunca avanzó el proceso. No sé si era la ley de la víctima de difamación. Desafortunadamente, los periodistas locales se unieron para hacerle el juego al gobierno. Todos, todos, todos los días. Y los que no pertenecían al gobierno guardaron silencio. Totalmente, totalmente.

Tuvimos que hacer una conferencia de prensa en la Ciudad México, en el Club de Periodistas, y de ahí agarró otro enfoque el tema. Hubo muchos apoyos a nivel nacional. Muchísimos. Te puedo hablar de Ciro Gómez Leyva, Carmen Aristegui, los periódicos Reforma y El Universal. También en Televisa

– ¿Crees que conseguiste justicia?

No, no ha habido justicia ni resarcimiento del daño como víctima. Incluso en la parte de Gobernación, en el mecanismo de protección, no tienen ni siquiera presupuesto. Lo más que llegó fue un botón de alerta, de pánico. Lo que me pasó a mí le puede pasar a cualquier otro medio. Desafortunadamente, no hay una solidaridad entre los medios de comunicación. Acuérdate del caso de Carmen Aristegui, igual la dejaron sola. De hecho, me tocó estar en conferencias con Carmen cuando la sacaron de la radio. Nunca dan ese apoyo, particularmente cuando se trata de mujeres.

– ¿Qué herramientas dirías tú que, tanto personales como profesionales, te sirvieron para salir adelante y sortear el peligro?

Artículo 19 nos dio muchos recursos en el tema de protección. Obviamente, me tuve que salir del estado. Tuve que sacar a mi familia. Facebook también tiene apoyos en ese sentido. Tanto Google como Facebook y Twitter nos apoyaron también. Ese tipo de apoyo nos sirve para poder detectar cuándo y de dónde vienen las agresiones.

Tuve que cambiarme de domicilio. Yo me la pasaba encerrada. Cambia tu vida totalmente. Es no salir. Salía nada más a checar el negocio y me tenía que ir. Iba en un carro rentado para que no me vieran, porque siempre tenía vigilancia en la casa. Era de parte del gobierno para seguir mis pasos, y me tuve que ir.

– ¿Qué costo tuvo para ti?

Se cayeron los contratos de publicidad, incluso a los propios periodistas de nuestro medio los bloqueaban, hubo también agresiones, me trataban de meter espías. Con todos los temores que eso implica, tuve que irme, porque imagínate mentalmente que estás bajo el acoso permanente y la paranoia. Entonces, sobre todo por mi familia, por mis hijos, decidí salir del entorno y no hablar por teléfono. La idea era que no tuvieran señas de nosotros.

– ¿Esa experiencia cómo te ha transformado?

Me hizo más fuerte. Finalmente, si bien no hubo justicia en el tema, me fortalecí en otras cosas. ¿Por qué? Porque finalmente el medio se posicionó. Cuando me dieron el apoyo los medios nacionales, me tocó ir al periódico Reforma y ahí se me abrió un panorama, porque platicando sobre todo lo que estaba sucediendo aquí en Quintana Roo, le dije al hijo del dueño del periódico: ‘¿Por qué ustedes no invierten en el sur de nuestro país?’ Vinieron e hicieron un estudio de mercado. Eso me ayudó para que nos dieran la alianza que hicimos. Eso, evidentemente, me dio mucha fortaleza y fue cuando frenaron los ataques. Con la presencia de Reforma, con un monstruo como esa casa editorial, ya no estábamos solos.

– De todo lo aprendido en diez años, ¿cuáles fueron las herramientas para forjar tu fortaleza?

Con la pandemia, ya no circulaba como debía la edición impresa, no podían salir los chicos a trabajar y todo se hacía desde casa. Entonces, era absurdo imprimir las ediciones, pues no había dónde repartirlas, ya que todo estaba cerrado. No había voceadores, no había nada. Entonces, era un gasto absurdo. Decidimos cerrar la edición impresa y el último ejemplar salió impreso un 15 de febrero. El panorama que se venía era el tema digital.

En Reforma, cerraron secciones del periódico. Cambiaron la dinámica de trabajo e incluso la manera de redactar, la manera de reportear. Eran los cambios. Finalmente, el periódico impreso se acabó, pero había otras alternativas. La pandemia lo aceleró todo, todo se volvió digital, hubo que vender las máquinas de impresión. ¿Qué hicimos nosotros en las redacciones? Cambiar las mesas de redacción, cambiar el tema de cómo escribir, contratar a otro tipo de gente con otras habilidades. Tengo un ‘Video-wall’ donde estamos monitoreando todo el tiempo lo que sucede en redes sociales en tiempo real, porque finalmente es ahí donde nos dan una pista para la información.

Así que lo que sacas al siguiente día puede ser esa noticia, pero investigada con un ángulo diferente, porque damos un breve panorama hoy y al día siguiente ya sacas más información. Por eso manejamos bien el tema de los editores. No todo lo que circula en las redes sociales es verdad. Es, en esa parte, donde los periodistas, a través de la investigación, se dedican a sacar información veraz. Con todos estos cambios y estas líneas de trabajo, nos volvimos un referente en Quintana Roo y a nivel nacional, nos volvimos el referente para otros medios, creo que hemos trascendido en el nivel periodístico de investigación que se ha hecho y en esas alianzas, porque al final del día son alianzas, porque nos citan y nos dan crédito. Finalmente, es un posicionamiento de nuestra marca. Ya hoy en día lo que se ha logrado en Luces del siglo es reconocido

– ¿Qué les dirías a esas otras mujeres que en algún momento sufren o están padeciendo cierto tipo de violencia?

Primero, no claudicar. Debes tener un objetivo. Los objetivos se marcan a corto plazo, no a largo plazo. Tus objetivos deben ser a corto plazo, debes tocar todas las puertas, sin limitarte. Siempre hay alguien que te va a ayudar, pero muchas veces las mujeres nos limitamos en muchas cosas. No hay que claudicar. Cambia tu vida, toca puertas diferentes. Siempre va a haber una mano amiga que te va ayudar. Siempre.

– ¿Cuáles dirías que son tus herramientas de liderazgo?

En el tema de información, siempre investigar y no difamar. Nunca, nunca he tocado temas policiacos, porque tampoco es un tema que me interese. Yo no soy policía. Nunca debes meterte en la parte personal. Yo creo que eso es fundamental en un medio de comunicación. Cuando tú cruzas esa barrera, se vuelve en contra de ti mismo. Entonces, todos somos vulnerables en los temas personales, todos. Entonces, yo creo que ese respeto es esencia. Hay que ser muy meticulosa, se vuelve un referente de que lo que se está investigando es real. Siempre manejamos documentos, toda esa información.

– Para terminar, ya mencionaste ser valiente y no claudicar. ¿Qué otra cosa recomendarías?

Yo todo lo que he aprendido en la vida ha sido empíricamente, porque yo no fui a la escuela. Hay que tener las ganas de triunfar y no ponerte límites. El tema es que no hay límites, no debemos ponernos mentalmente límites en la vida. Cuando piensas en tus objetivos, piensa que sean cortos, porque si los logras, lograrás también objetivos largos.

Ese ejercicio es un ejercicio mental, de pensamiento. Eso es lo que tenemos que lograr. Decirnos esta semana lo tengo que lograr y empiezas realmente a enfocarte sobre eso. Esa es la única manera. A mí me decía mi ex marido: ‘en el negocio todos los días tiene que sonar la caja registradora’. El día que no suene es un día desperdiciado y me acuerdo porque mi marido, al final de la noche, hacía una lista diaria de todos sus quehaceres del día. Checaba lo que iba avanzando, lo que se lograba. Por eso me decía: ‘Ponte metas cortas, porque así avanzas’.

*En memoria de Norma Madero Jiménez, presidenta de Luces del Siglo

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