Crece popularidad de ‘Hachiko mexicana’

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Crece popularidad de ‘Hachiko mexicana’
  • Con la fama se han hecho de más amigos y un mejor trato, Sergio “El Japo” y “Canela” ya son reconocidos por todos.
DANA ESTRADA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Con la fama se han hecho de más amigos y un mejor trato, Sergio “El Japo” y “Canela” ya son reconocidos por todos. Su historia se hizo viral luego de que se publicaran fotos de la perrita y la llamaran la “Hachiko mexicana”.

Los usuarios de la estación del Metro La Raza, en Ciudad de México, quienes conocieron su historia a través de las redes, ya los saludan, y eso llena de felicidad al “Japo”, un hombre en situación de calle.

Sin embargo, no ha llegado ningún tipo de apoyo en especie para ambos. Aunque el hecho de que hablen de la perrita lo emociona, ya que se hicieron visibles después de años de olvido.

“Ya me habían dicho la semana pasada que cuidara a mi perrita porque ya había salido en Internet y decían ahí que ella había sido abandonada. Pero luego vinieron a conocerme y me sacaron en el periódico y dijeron cómo nos llamamos y que ella es mi compañera, y eso me hizo muy feliz. Ahora la quiero más porque es famosa”, relata.

“El Japo” asegura que la fama no se le ha subido y que tiene los pies en la tierra. Espera no generar envidia, porque a él le gusta llevarse bien con todos.

“Canela” llegó a su vida hace aproximadamente 13 años, en abril del 2009. Él la vio nacer en la calle, como miles de perros callejeros y ella lo escogió como su compañero. Desde aquel momento se han vuelto inseparables.

El hombre asegura que la perrita tuvo varios hermanos, pero sólo ella lo eligió, porque así es en la calle: uno se queda con quien lo quiere y nada es a la fuerza. Cuando las personas le regalan cosas, él prefiere mejor que sean para “Canela” porque así la mantiene muchos años y la procura.

Como Sergio se dedica a ser faquir y ayudar a sacar la basura de los locales comerciales de varias estaciones del Metro a cambio de unas monedas, la perrita lo tiene que esperar en las entradas.

Pueden pasar una o hasta cinco horas para reencontrarse. Él le chifla o manda besos, desde antes de salir del Metro; la perrita se emociona, mueve la cola y va a su encuentro.

“Canela” es su mejor amiga. Asegura que lo ha ayudado a controlar su adicción a las drogas, la cual la padece desde los ocho años.

“Se enoja cuando quiero consumir, y como yo no quiero ser malo, como otras personas que también viven en la calle y drogan a sus animalitos, yo no lo hago. Cuido a mi perrita porque sé que no se merece que yo le haga esas cosas”, cuenta.

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