NIDO DE VÍBORAS

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NIDO LA SUERTE

Por KUKULKÁN

LA SUERTE existe, pero dicen los afortunados que esta se reparte muy temprano para poder alcanzarla, y la actual gobernadora Mara Lezama Espinosa toda su vida ha sido una mujer madrugadora (7 x 24 es su mantra favorito), de esfuerzo y trabajo para evolucionar de la joven veinteañera tele anunciadora de productos comerciales y posterior conductora de un programa radiofónico de denuncia ciudadana en Cancún, a la presidenta municipal de Benito Juárez por dos períodos y luego gobernadora de Quintana Roo en pleno apogeo de la lucha por la equidad de género en la política a la que ella irrumpe como la primera mujer en ocupar el cargo, después de ocho gobernadores varones.

CUANDO en 2015 Rafael Marín Mollinedo, operador de Morena en la entidad, andaba buscando cuadros para el naciente partido y se fijó en ella como posible candidata a la presidencia municipal de Benito Juárez para las elecciones estatales de 2016, Mara Lezama representaba el perfil idóneo: mujer, ciudadana, mamá, esposa, profesionista, trabajadora, sin banderas partidistas, reconocida en la sociedad cancunense donde la recuerdan sencilla y humana, con valores, principios y educación que sólo se mama en familia. Todo ello con su papel de justiciera radiofónica de los casos de injusticia social, falta de servicios y corrupción con afectación siempre a la gente del pueblo, ciudadanos comunes y corrientes.

ESO le atrajo simpatizantes. Y se confirmó cuando fue sometida a la encuesta interna de Morena. La animaron, aceptó. Arrancó la campaña, pero en el camino se bajó argumentando razones de seguridad personal. La leyenda urbana entre quintanarroenses es que Roberto Borge la invitó a bajarse de la contienda so pena de sufrir represalias en caso de insistir. Dos años más tarde (la legislatura redujo a dos años su periodo), en medio de la expectativa de que Andrés Manuel López Obrador se convertiría en presidente de México, en 2018 Mara Lezama se postuló nuevamente pero ya con el visto bueno ahora sí del gobernador Carlos Joaquín González.

ESA fue la condición que puso Mara Lezama aquella ocasión cuando Rafael Marín la volvió a invitar como la candidata a presidenta municipal. Sólo si el gobernador Carlos Joaquín está de acuerdo, solicitó. Tocó al operador de Morena contactar y convencer al gobernador Carlos Joaquín en un momento álgido de la contienda nacional por la presidencia de la República (con la duda de que Andrés Manuel López Obrador ganara la presidencia de la República). No hubo objeciones. El mandatario quintanarroense la veía bien y externó su simpatía. Posteriormente, el propio inquilino de Palacio Nacional, respetuoso de las instituciones y de las formalidades, directamente le preguntó a quién de los personajes posicionados de la política estatal recomendaba para sustituirlo, el que garantizara una transición sin conflicto: Mara Lezama, no dudó Carlos Joaquín en responder.

ASÍ ES como se alinearon todos los planetas en la cosmogonía de la ahora gobernadora que arrancará su administración el próximo 25 de septiembre con un horizonte prometedor de desarrollo del sureste mexicano que detonará las zonas abandonadas de Quintana Roo. La probabilidad de que el presidente acuda a la toma de posesión de Mara, como él dejó entrever, representaría una alta distinción que no la ha tenido con ningún otro mandatario estatal. Los adversarios y envidiosos se asombran y critican: es una mujer con mucha suerte. No es política, no tiene experiencia y será la gobernadora, se comenta en los cafés (pero los que sí son políticos y tienen experiencia salieron ladrones y corruptos).

CIERTO es que entre su equipo de colaboradores se respira tensión. Está insoportable, de mal humor, grita y ofende cuando surgen errores, se quejan algunos. Otros la justifican: Mara es una mujer muy exigente, no le gustan los errores y obvio se molesta cuando alguien se equivoca, es perfeccionista. Estratégicamente, la gobernadora se pegó al gobernador Carlos Joaquín en su gira de cierre de administración que le sirvieron no sólo de aprendizaje en las lides del ejercicio del poder estatal, sino de contacto directo con la gente que va a gobernar. La suerte le sigue brillando a la gobernadora.

ESTUDIOSO del papel de la suerte y el impacto que tiene en la vida de la persona, a través de un análisis entre afortunados y desafortunados, el psicólogo Richard Wiseman arribó a la conclusión de que la suerte no es una habilidad mágica o el resultado del azar. Se trata de cómo pensamos y cómo nos comportamos. En esa lógica, añade que las personas ‘afortunadas’ en realidad sólo están haciendo cuatro cosas bien: aprovechar nuevas oportunidades, seguir su propio instinto, confiar en que todo saldrá bien y mantenerse positivo ¿Alguien quiere tener suerte? Por suerte, hay esperanza.

@Nido_DeViboras