Desempolvan ‘elefante blanco’; al fin abren la Megaescultura

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Desempolvan ‘elefante blanco’; al fin abren la Megaescultura
  • Al fin se abre la Megaescultura en Chetumal, el proyecto recibió muchos recursos públicos de cuatro gobiernos estatales.
MARCO ANTONIO BARRERA

CHETUMAL, Q. ROO.- A pesar de que originalmente se le concibió como una magna obra arquitectónica que generó amplia expectativa, el llamado Museo del Mestizaje Mexicano resultó un “elefante blanco” hasta que, convertido en la Megaescultura de la Bahía de Chetumal, fue inaugurado el fin de semana por el gobierno estatal saliente como un producto turístico del estado de Quintana Roo.

El edificio soportado por una estructura metálica de ocho niveles con una altura de 65 metros, con una superficie construida de casi 3 mil 300 metros cuadrados sobre mil 542 metros cuadrados de terrenos ganados al mar de una isleta, representó un gasto al erario público de casi 300 millones de pesos de cuatro administraciones estatales, cuya obra tocó terminar en el ocaso de su mandato al gobernador Carlos Joaquín González.

El proyecto fue presentado originalmente por el exmandatario estatal Joaquín Hendricks Díaz en 2003, quien planeó una inversión de casi 300 millones de pesos, de los cuales las autoridades aportarían 60 millones (20%) y la Iniciativa Privada otros 240 millones (80%)… pero jamás hubo participación de recursos privados.

Para empujar la obra que al nacer era innecesaria para la entidad, el gobierno promotor canalizó 150 millones de pesos que resultaron insuficientes para su conclusión.

En la siguiente administración estatal, el exmandatario Félix González Canto le inyectó más recursos que pudieron oscilar de 20 a 50 millones de pesos, los que igualmente abonaron al despilfarro del recurso público.

Con Roberto Borge Angulo se canalizaron 100 millones de pesos adicionales, que para entonces ya sumaban al menos 280 millones, pero igual que con los gobiernos que le antecedieron la obra quedó inacabada y en el abandono.

A la actual administración estatal que está a punto de terminar le tocó recibir la obra, cuyo edificio se encargó originalmente a la empresa Romsega Diseño y Construcción, S.A. de C.V., a la cual el contralor estatal Rafael del Pozo le requirió una fianza por 10 millones de pesos al comprobarse “vicios ocultos” debido a trabajos mal realizados al no prevenir la salinidad del terreno, pero que afortunadamente no comprometieron la fortaleza del edificio ni la seguridad de las personas.

Otro de los tropiezos de este monumento fue que, en 2017, el escultor Enrique Carbajal “Sebastián” reclamó un 30 por ciento del costo total del proyecto al denunciar cambios a la fisonomía de la estructura original, lo que se supuestamente demerita la calidad de la obra.

Cuando se pretendió inaugurar la Megaescultura por primera vez, con la presentación de un mapeo digital del “Museo de la memoria y el futuro” como parte del Foro Nacional de Turismo “Kulture 2018”, el lente del proyecto se descompuso y se le tuvo que reemplazar por uno nuevo, el cual tuvo un costo de casi un millón de pesos, con lo cual se volvió a retrasar la apertura.

Finalmente, el fin de semana, el gobernador Joaquín González inauguró la Megaescultura, una obra que esperó mucho tiempo, “primero una terminación y después encontrarle un destino como un producto turístico”.

La primera parte consistió en hacerlo propiedad del estado con el otorgamiento del esquema de concesión de los terrenos ganados al mar, mediante la publicación de un decreto en el Diario Oficial de la Federación (29 agosto 2022).

A través del documento se desincorpora el sitio como un bien del dominio público de la Federación y se autoriza su enajenación a título gratuito a favor del Gobierno del Estado de Quintana Roo.

Posteriormente, el destino que se le encontró a la Megaescultura fue darle un giro para el disfrute de las personas, al integrarlo como parte del rehabilitado Bulevar de la Bahía de Chetumal.

En la ceremonia de inauguración, el mandatario estatal comentó que al interior del inmueble se contará con atractivos de primer mundo al reunirse creatividad, iniciativa y tecnología, “difícil de explicar, hay que vivirlo, conocerlo”.

En el exterior, el muro frontal habilitado como un lienzo se convierte en una enorme pantalla donde se reflejan imágenes láser de movimientos corporales o de tipo fijo y diversas proyecciones.

Para el funcionario restará todavía planear por su interior recorridos o visitas turísticas y abrir al público el mirador a 65 metros de altura para disfrutar de la vista de la Bahía y la ciudad de Chetumal.

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