Carga CDMX con 37 años de mala planificación

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Carga CDMX con 37 años de mala planificación
  • Urbanista y académico de la Facultad de Economía, explicó que la Ciudad amplificó los riesgos después de 1985, debido a la falta de control y ordenamiento de la mancha urbana.
IVÁN SOSA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras que los tres sismos de más de 7 de magnitud en 19 de septiembre son una coincidencia, el modelo urbano que mantiene la Capital, con inmuebles y asentamientos que se construyen en condición de riesgo, no lo es, aseguraron especialistas de la UNAM.

El urbanista y académico de la Facultad de Economía, Oscar Rivera, explicó que la Ciudad amplificó los riesgos después de 1985, debido a la falta de control y ordenamiento de la mancha urbana.

“Un modelo de desarrollo urbano en donde se aceptan asentamientos sobre las laderas de las barrancas, en fallas geológicas o en zonas minadas representa población en riesgo y eso no es una coincidencia”, apuntó Rivera.

Estas zonas vulnerables se ubican en donde existe mayor afectación por el hundimiento del subsuelo, el cual está asociado a la extracción de agua.

“El riesgo no es una coincidencia, es una mala configuración urbana; desde hace 37 años hay una responsabilidad en las escalas en las Gobierno, al permitir a la población que pueda construir en cualquier lugar”, puntualizó Rivera.

“No es casualidad que existan permisos de construcción corrompidos, no es casualidad que en donde hay un límite se construyan más niveles o en zonas minadas”.

La Ciudad construye sus propios riesgos, a pesar de que existen estudios de geotecnia, de estructuras, Reglamento de Construcciones y un Atlas de Riesgo y la población sigue edificando en las zonas más expuestas, donde las viviendas corren riesgo de colapsar en un momento sísmico.

“Se necesita una política pública para reubicar a la población en riesgo, es una responsabilidad compartida entre Gobierno y población renuente, por falta de vivienda y de recursos”, anotó Rivera.

Gerardo Suárez, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, recordó que el terremoto de 2017 exhibió el mal diseño de edificios nuevos.

“No salgo de mi asombro, pero es una notable y extraña casualidad (que volviera a ocurrir un sismo en 19 de septiembre), no hay ninguna razón física, geológica para que ese día, de manera preferente, tiemble”, subrayó.

“Otra cosa es que haya edificios que no están construidos conforme a las normas, eso no es casualidad (…) (en 2017) algunos edificios colapsaron por errores en el diseño, en los materiales o por no seguir el Reglamento de Construcciones y es ahí donde tenemos que trabajar mucho”.

Aunque el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México puede muy bueno, es necesario asegurarse de que sea correctamente aplicado.

Suárez urgió a diseñar una política pública para revisar la condición estructural de los edificios.

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