NIDO DE VÍBORAS

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NIDO VISITA PRESIDENCIAL

Por KUKULKÁN

EL DESARROLLO del sur de Quintana Roo ha sido el objetivo de ruta claramente marcado por Mara Lezama Espinosa, quien en todos sus discursos de eventos públicos y privados ha puesto por delante la urgencia de mejorar las condiciones socioeconómicas de los municipios de Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Othón P. Blanco y Bacalar, históricamente abandonados y engañados con proyecciones de prosperidad que nunca llegaron. Revertir ese fracaso es hoy el reto principal de la nueva gobernadora, a través del impulso a la inversión pública y privada para infraestructura urbana que detone las zonas altamente marginadas de la entidad.

PRECISAMENTE este fin de semana el presidente Andrés Manuel López Obrador acudió a la zona sur del estado como parte de sus frecuentes visitas de inspección de las obras del Tren Maya —en recorridos a pie o sobrevolando a bordo de aeronave oficial— y posteriormente se reunió con Mara Lezama para dar seguimiento a los proyectos de inversión que se tienen previstos para estos municipios y el estado en general. Al final del encuentro, al despedirse, el presidente le reiteró todo su apoyo a la mandataria para que se cristalicen estos proyectos que buscan reducir la brecha de desigualdades sociales entre la zona norte y sur del estado.

EN GENERAL el desarrollo del sureste del país ha recibido todo el impulso del gobierno federal durante la administración de López Obrador porque históricamente ha sido la zona más marginada, herencia de la corrupción de gobiernos pasados, neoliberales o conservadores les llama él; porque es la región de su cuna, Tabasco; y porque en su retiro será su bastión político y económico para consolidar su proyecto de la Cuarta Transformación en esta amplia zona continental que abarca los estados de Campeche; Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Quintana Roo y Yucatán, la mayoría en poder de Morena.

DESDE su rancho en Chiapas, donde habitará en su retiro ha dicho él mismo, López Obrador operará lo que viene en todo el país, donde igualmente su partido ha alcanzado triunfos antes insospechados en 21 entidades en total, la mayoría dominadas por décadas, por el PRI o el PAN: Nayarit, Sonora, Sinaloa, Baja California, Baja California Sur, Hidalgo, Durango, Tamaulipas, Zacatecas, Michoacán, Guerrero, Morelos, Puebla, Tlaxcala, Campeche; Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Quintana Roo y la Ciudad de México. Pero donde se encuentra arraigado el lopezobradorismo es en el sureste del país y para confirmarlo en 2023 van por Yucatán, el único de la Península que falta pintar de guinda.

EN ESTA estrategia a futuro, la gobernadora de Quintana Roo tiene la encomienda de contribuir a la consolidación de estos portentosos proyectos de infraestructura federal que seguro detonarán la economía en los marginados municipios del sur de la entidad. El que el presidente haya declarado al Ejército mexicano como propietario de la empresa que construirá y operará los 550 km del Tren Maya —una vez puesto en operaciones a finales de 2023—, es garantía de que sí se realizará porque además existen los recursos suficientes para su culminación. El costo calculado hasta ahora es de 299 mil 367 millones de pesos cuando originalmente era de 120 mil millones. O sea, por dinero no paramos.

EN MEDIO de la tempestad financiera que enfrenta el gobierno estatal, Mara Lezama se empeña en mantener el rumbo y capear el temporal rumbo mar adentro hacia la gobernabilidad del estado, en su doble dimensión de conducir seres humanos y administrar cosas. Y lo importante será que lo haga sin suprimir la libertad, sin abandonar los consensos democráticos, a través del debate abierto de las ideas, con la vigencia de los derechos humanos, en convivencia con las discrepancias democráticas, y con las limitaciones jurídicas y morales del poder, compartiendo el mando con los otros órganos del Estado, sin caer en la tentación de abuso de autoridad y tratando de mantener el difícil equilibrio entre la libertad y el poder. Uffffff… tarea nada fácil.

@Nido_DeViboras

Un elemento del Ejército ofrecía desde el Campo Militar No. 1 equipo táctico, armas y granadas a un cártel del narcotráfico.