Cazan a migrantes hasta en las iglesias

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Cazan a migrantes hasta en las iglesias
  • Policía de Chiapas ingresaron a una parroquia de Escuintla y sacaron con exceso de fuerza a migrantes que se resguardaban dentro del lugar.
MARIANA MORALES / AGENCIA REFORMA

TAPACHULA, CHIAPAS.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) denunció que agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Policía de Chiapas ingresaron el sábado pasado a una parroquia de Escuintla y sacaron con exceso de fuerza a migrantes que se resguardaban dentro del lugar.

“Los agentes ingresaron a la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en Escuintla, para privar de la libertad a las personas migrantes que se encontraban resguardadas dentro del lugar; en medio de estos hechos, salió lesionada una mujer de nacionalidad colombiana que se encontraba embarazada, puesto que además existió un uso excesivo de la fuerza por parte de los servidores públicos”, expresó la CEM a través de la Dimensión Episcopal de la Pastoral de Movilidad Humana.

Por ello, el máximo órgano de la Iglesia católica en el país solicitó al INM y a la Policía de Chiapas abstenerse de realizar cualquier acción de hostigamiento a las actividades humanitarias que realiza la Diócesis de Tapachula a favor de las personas migrantes, así como investigar a los agentes.

En entrevista con Agencia Reforma, los migrantes que estuvieron ese día en medio del operativo aseguraron que tras la irrupción a la parroquia sólo uno de ellos fue detenido.

“Estábamos en el patio de la iglesia cuando llegaron los de Migración y la Policía a rodear. Yo corrí a la calle, me caí con mi embarazo y una vecina me ayudó; unos se escondieron en una galera del templo, y otros se metieron a rezar para que no se los llevaran”, dijo Yanelí Torres, venezolana quien además tiene una niña de dos años.

Yanelí indicó que, al momento del operativo, había unos 90 migrantes venezolanos, ecuatorianos, peruanos y centroamericanos en el patio de la iglesia.

“La vecina que me ayudó me metió a su casa, me dio agua con azúcar porque tengo embarazo de gemelos, mientras niños, niñas y mujeres se escondían donde podían, como si se tratara de delincuentes”, agregó.

Minutos antes de que las autoridades ingresaran al patio del templo, detuvieron a Juan Carlos Gil Gómez, un colombiano que viajaba con su hermano, Carlos Fernando, y quienes ese día llegaron a la iglesia a pasar la noche.

El joven de 23 años de edad estaba en la calle, porque había salido a hacer una llamada telefónica, según el testimonio de Carlos Fernando.

“Han transcurrido tres días y no sabemos dónde está”, señaló el joven colombiano.

Los migrantes que se escondieron en el interior de la iglesia cuentan que rezaban y gritaban para que los agentes no les detuvieran.

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