NIDO DE VÍBORAS

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NIDO EL FOCO

Por KUKULKÁN

NO ANDABA enfermo, lo andaban encubriendo… eso es lo que rumoran ahora entre joaquinistas inconformes sobre la repentina ausencia del Coordinador de Gabinete del Gobierno del Estado de Quintana Roo, Juan de la Luz Enríquez Kanfachi, desde el otoño de 2021 por aparentes ‘motivos de salud’ y que más bien fue parte de una estrategia para ponerlo a salvo de los escándalos de corrupción que pesaban en su contra y ya empezaban a repercutir en la imagen de su jefe el entonces gobernador Carlos Joaquín González.

AUNQUE fue quien verdaderamente tomó las decisiones de poder durante la pasada administración bajo un cargo de bajo perfil, Juan de la Luz ejerció un poder desmedido, por encima de secretarios de gabinete y titulares de los organismos paraestatales, con la ventaja de que él no estaba obligado a firmar documentos oficiales que más tarde lo involucraran o comprometieran en responsabilidades administrativas o penales. La versión que corre es que el operador político y financiero de Carlos Joaquín reapareció en agosto pasado en el gabinete estatal para encabezar el proceso de entrega y recepción al nuevo gobierno de Mara Lezama Espinosa.

EL REGRESO del jefe de asesores irritó a varios integrantes del gabinete con quienes tuvo fricciones durante su desempeño, pero particularmente crispó a su sustituto en el cargo, Juan Carlos Pereyra Escudero quien de inmediato le reclamó al gobernador la falta de confianza a su capacidad ¿Para qué me designas coordinador y ahora lo traes a él? Y Juan de la Luz no se metió en el proceso administrativo, pero sí se encargó de decidir a quiénes de los proveedores sí se les pagaba y a quiénes no. Obvio que optó por favorecer a aquellos con los que tenía compromiso personal.

COMO quien dice, vino, hizo la maldad y dejó la papa caliente a quien sí tenía la facultad y responsabilidad de firmar todas las operaciones, la ex titular de la Sefiplan, Yohanet Torres Muñoz, convertida en diputada exprés por el Partido Verde Ecologista precisamente para gozar de inmunidad durante dos años en caso de resultar involucrada en actos de corrupción, lo cual se verá cuando el Congreso del estado revise la Cuenta Pública del último año de Carlos Joaquín, que dejó una deuda oculta de proveedores por más de 6 mil 500 millones de pesos.

DURANTE su desempeño, Juan de la Luz gozó de un poder de mando omnipotente, desde imponer personajes a conveniencia y compromisos personales en casi todos los puestos dentro de la estructura del gobierno estatal. Su capacidad de maniobra no sólo consistía en disponer de arriba a abajo y reacomodar a su antojo el organigrama; también asignaba sueldos y compensaciones, con facultades por encima de la titular de la Sefiplan y de la Oficialía Mayor, cuyo entonces titular Manuel Alamilla Ceballos fue destituido del cargo por no prestarse a favorecer a sus proveedores en todo lo relacionado con las compras y adquisiciones del gobierno del estado. La versión oficial fue que el funcionario rebelde incurrió en actos de corrupción.

LO QUE MEDIOS locales denunciaron en su momento cuando Juan de la Luz acomodó a sus familiares en la nómina de la administración pública y en diferentes dependencias con onerosos sueldos. A su hermano Jesús Enríquez, licenciado en derecho, primero lo convirtió en asesor de la Sedarpe sin tener noción o conocimientos del sector primario con un sueldo superior a los 80 mil pesos; después, fue designado como secretario particular del fiscal Óscar Montes de Oca.

DESDE la Fiscalía General del Estado, Juan de la Luz operó los procesos penales para supuestamente perseguir a exfuncionarios borgistas acusados de saquear el patrimonio público del estado. Fue puro ardid publicitario del gobierno del cambio para implementar toda una estrategia de persecución y extorsión a los imputados en estos hechos quienes canjearon la prisión por fuertes sumas de dinero, bajo el mecanismo de la reparación del daño, cuyo destino nunca se informó. Las fechorías del consejero de Carlos Joaquín se hicieron públicas a nivel nacional por el columnista financiero David Páramo quien se refirió así en una de sus publicaciones:

Y COMO nunca faltan los ladrones, ahí va otra que parece sacada de Alibabá, y no de la tienda china. Juan de la Luz Enríquez Kanfachi es un lúgubre personaje que se dice amigo personal de algunos gobernadores. También, se presenta como asesor y consultor del gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González. Se le conoce como “el primer ministro del gobierno” y opera en la oscuridad. Se le identifica como un tipo paranoico, vengativo, desconfiado y embustero, además de haber encabezado el desaparecido “Grupo Tepito”.

ÉL MISMO se presenta como experto en desestabilizar campañas electorales de opositores, difundiendo información falsa mediante correos electrónicos y mensajes vía celular. A este personaje se le acusa de haber encabezado un gigantesco saqueo a la tesorería del Ayuntamiento de Quintana Roo, en donde también pidió 20 casas a una constructora que hacía un desarrollo habitacional, mismas que repartió entre sus amigos del “Grupo Tepito”… ¡Vaya cosa!

@Nido_DeViboras

Un elemento del Ejército ofrecía desde el Campo Militar No. 1 equipo táctico, armas y granadas a un cártel del narcotráfico.