Pegan extorsiones del crimen a empresarios en Acapulco

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Pegan extorsiones del crimen a empresarios en Acapulco
  • Además de la violencia, el puerto de Acapulco padece la extorsión del crimen organizado. 
MANUEL ALEJANDRO ALVAREZ TORRES / AGENCIA REFORMA 

ACAPULCO, MÉXICO.- Además de la violencia, el puerto de Acapulco padece la extorsión del crimen organizado. 

Empresarios y comerciantes tienen que pagar a los delincuentes para que los dejen trabajar. El modus operandi se repite: los criminales acuden al negocio y amenazan o lo hacen a través de llamadas telefónicas. 

En enero, un empresario que tenía su taquería frente a la playa Tlacopanocha se cansó de las extorsiones que sufría y un día que llegó el delincuente que le exigía la cuota lo enfrentó a balazos. 

El delincuente resultó herido y quedó tirado en una de las escalinatas del Paseo del Pescador, a unos 30 metros de la playa Manzanillo. Sin embargo, el empresario cerró su negocio ante el temor de sufrir represalias y se fue de Acapulco. 

Dirigentes empresariales de este destino turístico señalan que ahora la delincuencia enfocó sus baterías hacia los comercios que generan ganancias en las playas y calles. 

La violencia registrada en playas de Acapulco y otras zonas del puerto es debido a que grupos del crimen organizado están disputando la extorsión a comerciantes y presentadores de servicio, advierten empresarios. 

Desde hace varios años, la inseguridad ha provocado el cierre de negocios; sin embargo, en los últimos meses este fenómeno se ha recrudecido debido al aumento en las extorsiones a comercios. 

De acuerdo con Alejandro Martínez Sidney, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio (Fedecanaco), de la zona turística conocida como La Condesa, hasta la playa Icacos, empresarios de al menos 23 negocios cerraron sus establecimientos por las extorsiones que sufrían por parte de la delincuencia. 

“Lo que estos grupos de la delincuencia se están disputando es la extorsión a los comerciantes de las playas y prestadores de servicios náuticos”, detalló. 

Según los afectados, para poder operar sus negocios en las playas de Acapulco, los comerciantes deben pagar ciertas cuotas a la delincuencia, lo que les genera importantes pérdidas económicas. 

“La verdad el comerciante de la taquería tuvo mucho valor para enfrentarse con los delincuentes. Muchos quisiéramos imitarlo, pero tenemos miedo de incluso acudir con las autoridades para interponer la denuncia, porque sabemos que no harán nada”, contó un empresario que pidió se omitiera su nombre. 

Por su parte, el diputado morenista Jacinto González Varona señaló que para combatir el delito de extorsión, es necesario que el Congreso de Guerrero homologue la legislación local con la federal – lo cual sigue siendo un tema pendiente en la agenda legislativa-, a fin de que la extorsión sea delito grave, para que el delincuente que incurra en este delito no salga de prisión pagando una fianza. 

González señaló además que ante la situación de violencia que padece Acapulco, hacen falta patrullas en la Policía y más elementos municipales. 

“Hay más de mil policías municipales en Acapulco, pero solamente poco más de 300 están trabajando. Los demás no están certificados porque reprobaron los exámenes de control de confianza”, expuso el también dirigente estatal de Morena en Guerrero.