NIDO DE VÍBORAS

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EN MENOS de dos semanas la gobernadora MARA LEZAMA ESPINOSA logró resolver lo que parecía casi imposible y amenazaba convertirse en un brete legislativo en plena época navideña: su paquete financiero para 2023.

Por KUKULKÁN

EN MENOS de dos semanas la gobernadora MARA LEZAMA ESPINOSA logró resolver lo que parecía casi imposible y amenazaba convertirse en un brete legislativo en plena época navideña: su paquete financiero para 2023 que incluye el incremento de los dos impuestos que, año con año, generan la mayor recaudación para las finanzas públicas del estado de Quintana Roo y había encontrado una férrea resistencia por parte del sector empresarial del norte y sur de la entidad cuyos integrantes no estaban dispuestos a seguir cargando con la pesada loza de adeudos y rapiña de recursos heredadas por administraciones pasadas.

PERO de pronto y luego de reunirse con ellos, primero en Cancún y luego en Chetumal, para convencerlos de los beneficios que traerán para todos los quintanarroenses estos aumentos —del 3 al 4 por ciento al Impuesto al Hospedaje y del 3 al 5 por ciento al Impuesto Sobre Nómina— salió triunfante con su propuesta que ayer mismo entró al análisis del pleno de la XVII Legislatura del Congreso del estado, que contemplarán las principales preocupaciones externadas por empresarios y hoteleros que fueron suscritas a través de acuerdos firmados por la gobernadora.

A CASO, ¿Mara llevaba consigo una varita mágica? Nada de eso. Simplemente aplicó en los hechos lo que sus antecesores ofrecieron sólo de palabra: transparentar el destino final de los recursos recaudados por estos impuestos mediante la creación de cinco fideicomisos de los que el sector empresarial forma parte. Al primero de esos fondos de inversión se canalizará el 50 por ciento de lo recaudado por el Impuesto al Hospedaje para la promoción turística; el segundo concentrará el 25 por ciento para destinarlo a mejorar las condiciones de salud en la entidad y el tercero, con el 25 por ciento restante, se aplicará para los proyectos sociales que la gobernadora prometió en campaña.

EL CUARTO fideicomiso captará el 50 por ciento de lo recaudado por el Impuesto sobre Nómina para mejorar la seguridad pública, que es la demanda más sentida de la población. Y el restante 50 por ciento se aplicará al pago de la deuda pública que dejaron las administraciones pasadas por casi 20 mil millones de pesos y que el ahora ex gobernador Carlos Joaquín González se había comprometido a reducir, cumpliendo mínimamente, aunque también ocultó la deuda a proveedores por más de 7 mil millones de pesos, que se sumó al gran total y que ahora deberán pagar los quintanarroenses.

COMO lo hizo el pasado lunes con los empresarios de la región norte, la gobernadora entabló ayer el diálogo con los del sur a quienes expresó que se acabó el tomar decisiones a espaldas de las y los quintanarroenses. Y enfatizó; “Si bien el éxito de la actividad turística está a la vista de todos, también es una realidad que generó desigualdades multifactoriales que se tienen que corregir para alcanzar la prosperidad compartida, y para ello se tiene que desmontar un modelo económico agotado”.

DESDE el principio de su administración, Mara Lezama se comprometió a llevar a cabo una transformación de fondo y lo ha ido cumpliendo paso a paso con otras medidas de austeridad, como la reducción de los sueldos de los funcionarios de primer nivel de su gabinete así como el recorte de presupuesto para gastos suntuarios, cuyo impacto positivo comenzará a verse a partir del próximo año. Por lo pronto ayer cerró el día con una verbena popular en la capital del estado en donde convivió con la gente, bailó y departió con ellos bocadillos tradicionales. “De esto se trata la transformación profunda, el cambiarles la vida a los quintanarroenses, a sacar al gobierno a las calles, acortar las brechas de la desigualdad, acabar con los índices de violencia familiar, para escribir las páginas más bellas de Quintana Roo, donde el pueblo sea el principal protagonista”.

@Nido_DeViboras

Un elemento del Ejército ofrecía desde el Campo Militar No. 1 equipo táctico, armas y granadas a un cártel del narcotráfico.