NIDO DE VÍBORAS

799
NIDO CALCULADORA

Por KUKULKÁN

LOS QUE deben estar bien pegados a una calculadora son William Conrado Alarcón, ex titular de SINTRA en Quintana Roo, y Abraham Rodríguez Herrera, ex director de IFEQROO, pues las cuentas que ambos dejaron en la administración pasada simplemente no cuadran con la realidad que encontraron sus sucesores en el cargo. La Secretaría de la Contraloría que encabeza Reyna Arceo Rosado ya fue debidamente notificada sobre las irregularidades halladas durante el proceso de entrega y recepción entre el gobierno saliente de Carlos Joaquín González y el entrante de Mara Lezama Espinosa, y determinó requerir a los responsables para que explicaran y solventaran la situación.

EL PRIMERO en pasar a cuentas fue William Conrado y, según los más enterados, no le fue nada bien y hasta se molestó cuando le informaron sobre irregularidades encontradas en el manejo discrecional tanto de licitaciones como de recursos públicos para la construcción de obra pública que operó desde la Secretaría de Infraestructura y Transporte. Entre constructores y desarrolladores del estado, William tiene la imagen del poderoso operador de los negocios inmobiliarios del Carlos Joaquín y familia, pero ya sin poder tuvo que acudir a la Contraloría para enterarse además de que cuenta con 15 días para solventar anomalías.

EN LOS próximos días también será requerido Abraham Rodríguez, responsable de las obras de infraestructura escolar quien dejó un desastre en la administración del IFEQROO pues se llegaron a construir obras sin planos ni proyecto, con puro cálculo de estimaciones, y después de varias inyecciones de recursos siguen inconclusas. Por ejemplo, el proyecto del Poliforum de la Universidad Tecnológica de Cancún lleva gastados más de 50 millones de pesos en tres etapas y resulta que en una revisión administrativa no se encontró proyecto de la obra y ahora para concluirla se requieren 45 millones de pesos más, lo cual ya fue rechazado pues se calcula que todo el proyecto se hubiera podido llevar a cabo con un costo máximo de 25 millones de pesos.

HASTA para Pitágoras sería complicado explicar cómo es que, de una inspección aleatoria de casi 100 escuelas con reporte de construcción, se encontró que en 70 de ellas faltó un salón respecto a los planos originales. La justificación de los responsables del proceso de entrega y recepción fue que el dinero no había alcanzado lo cual es inverosímil porque se trata de recursos etiquetados con las cantidades exactas. De acuerdo con estimaciones de los proyectos, el costo promedio por aula fue de dos millones de pesos, por lo que se presume se esfumaron 140 millones de pesos.

EL PEOR daño fue para la matrícula escolar, pues en 70 salones se hubieran atendido a 5 mil 600 alumnos si se parte de que en cada aula caben 40 alumnos en dos turnos, es decir 80 estudiantes por cada salón. Con todas estas cifras a don Abraham Rodríguez no le alcanzan los números de su calculadora para cuadrar las cifras y tendrá que hacer algo más que aritmética para solventar estas irregularidades por las que, de lo contrario, se le podrían fincar responsabilidades administrativas y penales.

QUIZÁS el ex funcionario ya presentía algo desde septiembre pasado cuando estuvo presente en el acto oficial de entrega y recepción, pues cuando el equipo de la contralora Reyna Arceo le informó que en el transcurso de los 90 días de duración del proceso administrativo no podía abandonar el país sin hacerlo del conocimiento oficial, don Abraham bromeó con nerviosismo: ‘El único lugar donde me puedo ir es a Belice, ahí no tienen acuerdos de extradición’.

@Nido_DeViboras

Un elemento del Ejército ofrecía desde el Campo Militar No. 1 equipo táctico, armas y granadas a un cártel del narcotráfico.