Mata comando en emboscada a Coronel en Michoacán

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  • Un comando emboscó y mató al Coronel Héctor Miguel Vargas, comandante del 65 Batallón de Infantería en Michoacán.
MANUEL TORRES / AGENCIA REFORMA
MORELIA, MÉXICO.- Un comando emboscó y mató al Coronel Héctor Miguel Vargas, comandante del 65 Batallón de Infantería, con sede en Coalcomán, Michoacán.

El ataque de una presunta célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) contra los soldados del batallón ocurrió el viernes en la localidad Barranca Seca, a unos 130 kilómetros de Coalcomán.

Versiones extraoficiales refieren que el mando militar fue atropellado por un vehículo blindado de fabricación artesanal, conocido como “monstruo”, desde donde los delincuentes realizaron disparos.

La salud de otro militar se reporta como grave por heridas de bala.

Desde el martes, el Ejército realizó una serie de patrullajes en esa zona y detuvo a Rosario Israel, “El 22”, presunto operador del CJNG.

También se reportó la detención en Aguililla (a 82 kilómetros de Coalcomán) de Alma Antonia “N” con dosis de diversas drogas.

El CJNG tiene presencia en Aguililla y Coalcomán para la operación de narcolaboratorios, con insumos que arriban al puerto de Lázaro Cárdenas, de acuerdo con reportes ministeriales.

El Secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, lamentó el fallecimiento del Coronel.
Prenden focos rojos en cuarteles los ataques a mandos
Las emboscadas a las Fuerzas Armadas ya prendieron focos rojos en los cuarteles militares.

Tras el ataque el viernes al comandante del 65 Batallón de Infantería en Coalcomán, Michoacán, el Coronel Héctor Miguel Vargas Carrillo, el cual resultó muerto, y la agresión al Coronel Juan José Moreno Urzúa, el 5 de enero en Escuinapa, Sinaloa, en las Zonas Militares se reforzaron los protocolos de patrullaje, principalmente en zonas rurales.

Fuentes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informaron que se comunicó a los mandos para que se tomen previsiones de seguridad en las tareas de reconocimiento, con trabajos de inteligencia previos y el reforzamiento de tropas para garantizar la seguridad de sus superiores.

Apenas el 11 de enero, en el tramo carretero que conduce de Valle de Juárez a Santa María del Oro, en la zona sur de Jalisco, se reportó un tiroteo contra militares.

Al punto se desplazaron policías estatales, encontrando a elementos del Ejército que pedían apoyo tras ser emboscados por sujetos armados. Los causantes habían escapado por una brecha rumbo a un cerro.

El 7 de enero, al menos dos elementos de la Guardia Nacional y uno del Ejército fueron asesinados durante una emboscada perpetrada por sujetos armados en el municipio de Charcas, en la zona noroeste de San Luis Potosí.

“El personal agredido realizaba labores operativas y de vigilancia en la localidad de San Juan de Tuzal, cuando recibieron disparos por parte de civiles armados”, indicó en un comunicado la Fiscalía de San Luis Potosí.

“Derivado de esos hechos, dos elementos de la GN y uno de la Sedena resultaron sin vida en cumplimiento de su deber. Los cuerpos de las víctimas fueron llevados al Servicio Médico Legal para la necropsia de ley”.

Se reportó que la agresión armada tuvo lugar en la carretera Santo Domingo-Charcas, cuando los elementos militares realizaban labores de vigilancia en la región del altiplano, cercana a los límites con Zacatecas.

El 5 de enero, el Coronel Moreno se trasladó de Nayarit a Sinaloa para apoyar en las operaciones que llevaron a la captura de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”.

Tres de sus elementos resultaron heridos en el ataque orquestado por sicarios del Cártel de Sinaloa, a unos 308 kilómetros de Culiacán, antes de llegar a Mazatlán.

El 11 de diciembre, pistoleros del brazo armado del Cártel Del Noreste, conocido como la “Tropa del infierno”, emboscaron a militares en Nuevo Laredo, Tamaulipas, con saldo de dos oficiales muertos y cuatro delincuentes abatidos.

Los militares realizaban tareas de vigilancia, cuando fueron atacados a balazos.

El pasado 13 de septiembre, una unidad castrense que realizaba un recorrido en Chenalhó y Aldama, en Chiapas, fue atacada por grupos de la delincuencia en un camino cercano a Santa Martha.

Un elemento del Ejército ofrecía desde el Campo Militar No. 1 equipo táctico, armas y granadas a un cártel del narcotráfico.