NIDO DE VÍBORAS

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Por KUKULKÁN

EN UNA MUESTRA más de que la terquedad y la visión de largo plazo pueden llevar a buen puerto incluso los proyectos más ambiciosos, la administración de Andrés Manuel López Obrador avanza hacia la conclusión del Tren Maya. Pese a la constante resistencia y las innumerables trabas impuestas por los opositores al régimen, la obra sigue su curso y se perfila para ser entregada antes del fin de su mandato. ¿Qué tan furiosos deben estar los conservadores ahora?

LA OBRA, que promete ser un detonador económico para el sureste mexicano, ha encontrado su mayor respaldo no sólo entre los gobernadores de Morena que han venido dando acompañamiento, sino incluso en figuras inesperadas como el panista Mauricio Vila, gobernador de Yucatán, apoyo que trasciende los colores partidistas y resalta la relevancia del proyecto.

EL PASADO fin de semana, la presidenta electa Claudia Sheinbaum y López Obrador realizaron una gira de supervisión de los tramos aún no concluidos, mostrando un frente unido que sin duda incrementa la desesperación de sus detractores. La inauguración en diciembre pasado de la primera etapa del Tren Maya, que va de Campeche al norte de Quintana Roo, fue sólo el principio. Hace un par de semanas se puso en operación el tramo que recorre Tabasco, y ahora se espera la conclusión del tramo que conecta el sur quintanarroense con Palenque, Chiapas.

CON ESTE tramo, se completarán los 1,554 kilómetros de la obra en su modalidad de pasajeros. Pero aquí no termina la historia. Claudia Sheinbaum ha anunciado que en la nueva administración se iniciará la modalidad de transporte de carga, lo que traerá una detonación económica significativa mediante la transportación de materias primas e hidrocarburos. Durante su reciente gira, la presidenta electa no escatimó en palabras para describir el Tren Maya como “una hazaña histórica”.

ADEMÁS de la infraestructura ferroviaria, el proyecto incluye el rescate de sitios arqueológicos y la creación de áreas naturales protegidas, lo cual amplía su impacto más allá de lo económico, hacia lo cultural y ambiental, por lo que es imposible no imaginar la bilis que deben estar derramando los miembros del bloque conservador, quienes han intentado de todo: juicios de amparo, campañas de desinformación, incluso han albergado el deseo poco patriótico de que la obra colisione.

PERO hasta ahora, sus esfuerzos han sido en vano. El tren avanza, imparable, y con cada kilómetro completado, su impotencia crece. Las redes sociales se han convertido en un campo de batalla adicional. Sheinbaum, con su estilo directo y sin rodeos, compartió imágenes y comentarios de los recorridos. “Esta obra es una hazaña histórica”, afirmó en una publicación reciente, destacando no sólo la magnitud de los más de 1,500 kilómetros construidos en cinco años, sino también la belleza del viaje.

SU EUFORIA no se detuvo ahí. Subrayó el rescate de los sitios arqueológicos, el decreto de áreas naturales protegidas y la inversión en el bienestar de las comunidades locales. Un discurso que resuena con fuerza en una región que durante mucho tiempo ha sido relegada. Mientras tanto, los conservadores no tienen más opción que observar cómo sus profecías de desastre se desmoronan. Los hechos son contundentes: el Tren Maya es ya una realidad y se perfila como un símbolo de progreso y desarrollo.

BAJO este prometedor panorama, el sureste mexicano se prepara para un futuro lleno de nuevas oportunidades. Así, con cada riel colocado y cada estación inaugurada, el Tren Maya avanza. No sólo conecta regiones, sino que también une esperanzas y sueños de millones de mexicanos que han esperado por décadas una oportunidad de desarrollo. Y en este viaje, los conservadores sólo pueden observar desde el andén, incapaces de detener el tren del progreso que, para su pesar, ya está en marcha.

@Nido_DeViboras