NIDO DE VÍBORAS

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Por KUKULKÁN

NO CABE duda que los enemigos de la Cuarta Transformación buscan a toda costa sembrar la intriga hasta en los desastres naturales, inyectando veneno mediático y estableciendo comparaciones odiosas. En esta ocasión, las protagonistas en turno son las gobernadoras de Morena: Evelyn Salgado Pineda y Mara Lezama Espinosa. La prensa malintencionada ha decidido que comparar la devastación de los huracanes Otis y Beryles una buena estrategia para sembrar discordia y dudas sobre la eficacia de las gestiones de cada mandataria.

CON LA FEROCIDAD de un huracán categoría 5, Otis arrasó Acapulco el 25 de octubre de 2023. Destruyó la zona hotelera y desnudó la descoordinación entre federación y estado. Los videos que en su momento se hicieron circular con cierto dolo muestran cómo las autoridades estaban más preocupadas por su cena en la Convención Minera que por evacuar a tiempo a los habitantes y turistas.

Y COMO era de esperarse, las consecuencias fueron catastróficas porque lo más doloroso es que se perdieron vidas humanas y los daños materiales fueron incuantificables, al grado que a la fecha, la recuperación sigue siendo una tarea titánica. Sin embargo, hay que subrayar que Guerrero jamás había enfrentado un fenómeno meteorológico de esta magnitud, lo que dejó a su población y gobierno sin una hoja de ruta clara para actuar.

POR OTRO lado, tenemos a Beryl, que entró a Quintana Roo ya degradado a categoría 2, tras ser monitoreado con cinco días de antelación. Aquí, la maquinaria estatal y federal se movilizó con eficacia: más 26,000 elementos de respuesta, 4,500 vehículos, seis aeronaves y 14 embarcaciones se desplegaron para hacer frente a los daños. La gobernadora Mara Lezama Espinosa dirigió la estrategia con atinada precisión, respaldada por una población con arraigo en la cultura de prevención ante desastres naturales, fruto de las constantes amenazas de ciclones y huracanes.

ENTONCES, ¿qué sentido tiene comparar dos desastres con características tan distintas? Los huracanes no son iguales, y las respuestas tampoco pueden serlo. Comparar la gestión de Salgado Pineda y Lezama Espinosa no sólo es injusto, sino una maniobra descarada para sembrar cizaña. ¿Acaso creen que una categoría 5 y una categoría 2 son lo mismo? ¿O que la experiencia previa y la infraestructura de respuesta no juegan un papel crucial en estos eventos? En 2005, Wilma le dio una gran lección a los cancunenses que poco o nada pudieron hacer ante el poder devastador.

SIN ÁNIMO de justificarlas, la realidad es que ambas gobernadoras enfrentaron retos inmensos en contextos totalmente diferentes. Sí, Mara Lezama tuvo la fortuna de contar con tiempo y recursos, pero es preciso reconocer que ella misma ha dejado a un lado el protagonismo para destacar públicamente la ayuda coordinada de la federación y la sólida respuesta de los tres órdenes de gobierno. No se dejó llevar por el triunfalismo, sino que agradeció el apoyo recibido y lo puso como ejemplo a seguir en futuras experiencias.

EN LUGAR de gastar tinta y saliva comparando desastres y fomentando rivalidades inexistentes, sería más productivo centrarse en fortalecer los sistemas de respuesta y apoyo mutuo. Porque al final del día, las víctimas de los huracanes no necesitan ver cómo sus tragedias se convierten en munición política; necesitan solidaridad, acción y, sobre todo, soluciones reales. Pero claro, pedirle sensatez a ciertos medios es como esperar que un huracán pida permiso antes de tocar tierra.

@Nido_DeViboras