Afecta sequía a rarámuris

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Afecta sequía a rarámuris
  • El colorido de su vestimenta contrasta con el suelo árido de la región centro-sur de Chihuahua, a donde han llegado desplazados por la sequía.
PEDRO SÁNCHEZ / AGENCIA REFORMA

SAN FCO. DE CONCHOS, CHIH.- El colorido de su vestimenta contrasta con el suelo árido de la región centro-sur de Chihuahua, a donde han llegado desplazados por la sequía y falta de empleo en la Sierra Tarahumara.

Un gran número de rarámuris migra desde sus comunidades para emplearse como jornaleros en municipios como Camargo, Delicias y San Francisco de Conchos.

Decenas de indígenas, mujeres y hombres, recorren con el azadón una parcela de cinco hectáreas de chile jalapeño, ubicada en la carretera Camargo-San Francisco de Conchos, que conduce a la presa La Boquilla.

Saúl Velo, propietario de la parcela, indica que muchos de los rarámuris o tarahumaras viven en su rancho de manera permanente, mientras que otros llegan al iniciar la temporada de siembra.

“Hay unos que ya tienen su vida aquí, ya son raros los que se van pa’ la sierra”, comenta Velo, mientras está pendiente del trabajo de los jornaleros.

Expresó que la escasez de lluvia es crítica, lo que mantiene a los productores agrícolas con incertidumbre, ya que La Boquilla se ha visto impactada al registrar un volumen de apenas un 33 por ciento cuando inició el ciclo agrícola de 2024, en abril pasado, y del 20 por ciento en este mes de julio, de acuerdo con el reporte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

“Esto es crítico porque no llueve”, dijo mientras recuerda la defensa del agua del embalse hace poco más de tres años y medio, cuando habitantes y agricultores expulsaron a la Guardia Nacional del embalse e impidieron que el gobierno federal derivara el líquido para el pago del Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos.

“Es lo que afecta la sequía, hasta ellos (los rarámuris) se van a quedar sin trabajo”, lamenta y recuerda que una mayoría son madres y padres de familia.

“Si ya no sembramos nosotros, ellos ya no van a tener trabajo”.

Actualmente en la parcela de Velo, de cinco hectáreas, laboran 40 rarámuris, quienes entran a las 08:00 y concluyen la jornada a las 16:00 horas, a quienes llevan y regresan en vehículo.

“Ellos viven en el rancho, tenemos habilitados cuartos para que se queden. Y ahí mismo trabajan, ya no gastan ellos en renta ni nada, yo creo que también por eso llegan directamente al rancho, por esa cuestión de facilidad, de dónde quedarse”, puntualizó.

En toda la región sobresalen los rarámuris en los campos agrícolas de los diferentes municipios, donde se produce chile, cebolla, tomate, alfalfa y avena, además de nuez.

“De hecho ellos son los que hacen todo esto”, menciona Velo. “Ya se podría decir que son puro tarahumara”.

Las familias de rarámuris están dejando sus pueblos porque no encuentran trabajo en la Sierra Tarahumara.

“Según dicen ellos que puro aserradero, y eso es muy poco el trabajo que dan ahí ellos”, refiere el productor agrícola, quien además los consiente con una comida cuando se llega el fin de temporada.

“Lo que les guste a ellos, matamos un marrano”.

Estos detalles hacen que vuelvan a trabajar y de voz en voz se van comunicando con otros familiares que buscan empleo.

Aunque muchos provienen principalmente de Guachochi, también migran de otros municipios serranos.

Vestida con su traje típico, así como protegida con un gorro y paliacate, Verónica Payán sortea el intenso sol y va paso a paso en medio de los surcos.

Al igual que sus compañeros, va removiendo la tierra con un azadón para mantener en buen estado a las matas de chile.

Madre de un hijo de 7 años de edad, llegó a la región centro-sur porque en su pueblo carecía de trabajo.

“A trabajar”, responde al cuestionarla sobre el motivo de su traslado a esta zona.

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