Feminismos En Corto Sin Tanto Rollo

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Hombres que lloran

Haidé Serrano

Un video de hombres llorando es noticia. Se les ve en una piscina. Son varias parejas. Uno sostiene a otro que flota gracias a que confía en los brazos de su compañero. Están en abierto llanto, unos gritando, otros en un tímido sollozo, entregados a la experiencia. Se tocan piel con piel, desnudos, apenas cubiertos por un calzoncillo. Gracias a una toma de dron, podemos ver que realizan una dinámica armónica, forman una estrella.

Las imágenes son inusuales. Ver a hombres que se apoyan, en abierto llanto, conscientes de sus emociones, en vulnerabilidad y sin una gota del alcohol es impactante. No están practicando un deporte, otro espacio donde no se les juzga si se abrazan, vociferan o se tocan los genitales ¿a manera de “juego”? No están en una reunión social con drogas, comida o alcohol en exceso, donde asimismo pueden desahogarse sin ser calificados de debiluchos, fracasados y homosexuales. ¡Ah, la homosexualidad!, ese terror de los hombres patriarcales.

Estos hombres están en un retiro de masculinidad. Lo hacen por voluntad. Y han pagado 10 mil dólares, unos 180 mil pesos mexicanos. Las terapias convencionales para ellos han fallado. Según el diario The New York Times, que tuvo acceso a las imágenes, “en este espacio pueden hablar abiertamente sobre sus traumas personales y desafíos emocionales, como abusos, situaciones en la cárcel y también problemas con las adicciones”.

Otra forma de verlo es que estos hombres están infringiendo las reglas de la masculinidad tóxica que les impide sentirse y mostrarse débiles. Al romper las convenciones establecidas en la sociedad machista se rebelan y ponen en evidencia el daño que han sufrido a manos del propio patriarcado.

La cultura machista insiste en que ser un verdadero hombre requiere coraje, dureza, agresividad y ausencia de miedo. Estas ideas se ven claras y vigentes en las redes sociales, donde son ¡los hombres! que hacen comentarios al pie del video: los tachan de ridículos, “maricones”, que con una reunión entre amigos, cerveza y parrillada es suficiente, pagar por llorar es de poco hombre, seguro les tienen miedo a las mujeres y pagar esa cantidad es una locura, sólo a los gringos se les ocurre.

Las consecuencias de la masculinidad patriarcal y machista en los hombres son varias: abuso de alcohol y drogas, baja autoestima, altos índices de suicidio, depresión y ansiedad por la represión emocional, aislamiento social y la imposibilidad de establecer relaciones profundas y duraderas, estrés permanente y lo que conlleva como enfermedades cardiovasculares, y un comportamiento violento que se agrava en la medida que no expresan ni canalizan sanamente sus emociones reprimidas.

Hombres, como los del retiro, se han dado cuenta, a través de sus heridas, de que también son víctimas del patriarcado. Ellos, como la mayoría, que no están en la cima de la pirámide patriarcal gozando de los beneficios que este sistema político, económico y social reporta. También han descubierto que hay otras formas de ser “hombre”, menos hostiles y opresoras.

Talleres como este deberían ser parte de una política pública nacional, permanente y extensiva para todos los hombres. Pues pocos tienen los recursos económicos para pagarse un retiro como este. No basta con impulsar esfuerzos aislados. Se requieren recursos económicos para implementar planes y programas que erradiquen de raíz las ideas que mantienen en permanente violencia de género a millones de mujeres y en riesgo latente de feminicidio.

@HaideSerrano es maestra en Género, Derecho y Proceso Penal y licenciada en Ciencias de la Comunicación. Dirige y conduce Feminismos en Corto sin Tanto Rollo. Es autora del libro “Mujeres líderes en la pandemia”. Columnista en Luces del Siglo y Milenio. Conductora de Luces del Siglo El Podcast. Consejera del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias de Quintana Roo.