NIDO DE VÍBORAS

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Por KUKULKÁN

ESTE jueves la presidenta electa Claudia Sheinbaum dará a conocer su cuarto paquete de integrantes del gabinete, entre ellos a la próxima secretaria o secretario de Turismo, y uno de los nombres que ha venido sonando insistentemente en los medios, es el de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, quien goza de sobrados méritos como para merecerlo, aunque a la luz de un frío balance sobre los pros y contras para su ascendente trayectoria política, podría significarle más perjuicios que beneficios.

PARA empezar, no sólo cuantitativa sino también cualitativamente, es mejor ser la gobernadora de un estado tan próspero como Quintana Roo —por cierto considerado la joya turística de Latinoamérica—, con la soberana potestad constitucional para tomar decisiones políticas de gran impacto nacional y con un presupuesto anual superior a los 45 mil millones de pesos; que encabezar una secretaría federal a la que en el último año se le redujeron sus gastos en 98%, al pasar de 145 mil millones de pesos en 2023 a mil 973 en 2024.

Y NO SÓLO eso, con la desintegración del Consejo de Promoción Turística por motivos de corrupción, la Sectur se quedó sin su brazo operativo para cumplir con uno de sus principales objetivos que es promover por todo el mundo los atributos simbólicos históricos y naturales de México. A partir de febrero pasado, por ley, esta misión le fue delegada a la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de sus 54 embajadas, consulados y oficinas de enlace repartidas en diferentes países.

LA MODIFICACIÓN medular en esta materia fue la reforma al artículo 37 de la Ley General de Turismo, aprobada en febrero pasado y que básicamente consiste en que la Sectur se coordinará con la SRE para promover y fomentar el turismo mexicano y sus atractivos. Es decir, su función como cabeza de sector pasó a un segundo plano porque la importancia de la iniciativa consiste en que la diplomacia “hermana naciones, fortalece el intercambio cultural y visibiliza la riqueza del país”.

ANTE tales atenuantes, resulta de aplicación práctica el refrán bíblico de “más vale ser cabeza de ratón que cola de león”, lo que en pocas palabras significa que más vale mandar que obedecer. La propia gobernadora Mara Lezama ya ha atajado las especulaciones que rondan en el ambiente, al agradecer que los medios la sigan contemplando para ocupar el encargo, pero anteponiendo su compromiso con Quintana Roo hasta 2027 cuando concluya su gestión, con todo un prometedor futuro político por delante gracias al gran desempeño mostrado hasta el momento.

SEGURO es que en el séquito de aduladores cercanos habrá quien le quiera endulzar el oído con el mítico “canto de las sirenas”, de que es la gran oportunidad de brillar en el gabinete federal para de ahí después brincar a “La Grande”, aunque la historia ha mostrado que ninguno de los ahora ex gobernadores que han pasado por la Sectur lo lograron, particularmente Pedro Joaquín Coldwell quien estuvo muy cerca. Los logros históricos alcanzados por Mara como gobernadora, han marcado la diferencia con sus antecesores y no tiene por qué seguirles los pasos ni bajar su buen nivel.

@Nido_DeViboras