- En sus obsesiones, Chloé Zhao encuentra un vehículo para expresar sus pasiones, las cuales lleva a su punto máximo en el cine.
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TORONTO, CANADÁ.- En sus obsesiones, Chloé Zhao encuentra un vehículo para expresar sus pasiones, las cuales lleva a su punto máximo en el cine.
“Mis obsesiones son las que me llevan a buscar historias que se acerquen a mis reflexiones de la vida. Hay algo en mí que detona una explosión emocional cuando me cuestiono la soledad, el realismo, la vida misma, y eso fue lo que me llevó a hacer Nomadland y ahora Hamnet.
“Cada filme tiene su propósito, pero el común denominador es cuestionarme ¿qué hay en una vida humana distante a mí que me acerca a la mía?”, compartió Zhao entrevista.
Poseedora del Óscar por su trabajo como directora de Nomadland, la cineasta china de 43 años está nuevamente entre las favoritas de la temporada de premios con su nueva película, Hamnet, estelarizada por Jessie Buckley y Paul Mescal, y que se estrena en México el 22 de enero.
Este largometraje aborda la historia ficcionalizada de William Shakespeare y su esposa, Agnes Hathaway, quienes se sumen en el duelo por la devastadora pérdida de su hijo de 11 años, Hamnet.
“Hay un punto muy específico relacionado con la muerte que resonó en mí cuando leí el libro de Maggie O’Farrell, y fue el de la muerte y el miedo que nos genera al enfrentarnos a ella.
“Mi punto fue muy claro, ya que pienso que a veces el miedo a la muerte, como una simbología de los ciclos, es la que nos hace acercarnos al miedo a vivir. Nos atemoriza vivir algo por el temor de morir o porque acabe algo. Sigo pensando, después de leer el libro y hacer la película, que los ciclos son parte fundamental del crecimiento porque crecer duele, madurar es doloroso”, sostuvo.
Zhao, nacida en Beijing y radicada en Los Ángeles desde el 2000, reconoció que el cine no era su principal interés cuando se involucró en el mundo de las artes, sino los dibujos estilo manga.
“Desde que era adolescente me gustaba dibujar, y el manga ha sido una de mis grandes pasiones, también hacía muchos recortes de revistas, los pegaba y hacía collages. En general, nunca pensé en el cine como una profesión hasta que conocí más de cerca a algunos de mis mentores o mis profesores.
“Mis obsesiones por revelar historias que cuestionan la vida son las que me han hecho ir hacia un cine más alternativo, con otras direcciones, y es una gran satisfacción hacerlo así, como me gusta”.
La también escritora debutó en Instagram justo en el estreno de Hamnet en el Festival de Cine de Toronto, en 2025, como parte de su compromiso con la plataforma de promoción de su trabajo, más allá de compartir detalles de su vida personal o de su asuntos más íntimos.
Ávida coleccionista de vinilos de rock de los 80 y 90, y de libros de historieta japonesas, la directora de Eternals dijo que su gusto por las artes audiovisuales se acrecentó cuando estudió en Mount Holyoke College, en donde tomó cursos de políticas públicas, literatura y arte gráfico.
“Profundicé en el rock progresivo y en el rock contestatario; aprecié el rock desde otra perspectiva y entendí la mirada de músicos muy puntuales que hablaban de temas sociales y culturales desde una trinchera de protesta.
“Las artes audiovisuales son tan amplias que hoy en día te invitan a crecer y a explorar. Y lo que descubrí fue que la música siempre podría estar conectada al cine aun sin letra ni guion, porque un parlamento tiene una melodía, una narrativa, un tono”, señaló.
UN AMIGO MEXICANO
Una de las amistades que ha consolidado en su trayectoria como directora es la que tiene con el mexicano Alejandro G. Iñárritu.
“Sé más de México y conozco más de México porque leo mucho, pero sobre todo porque tengo amigos como Alejandro, quien siempre me cuenta cosas, es un orgulloso admirador de la cultura mexicana.
“Le tengo mucha confianza, valoro su opinión. Admiro lo entregado e inteligente que es. Aprecio su amistad”, señaló Chloé Zhao.


