- El Arzobispo Rogelio Cabrera bendijo la primera piedra de la parroquia San Pedro y San Pablo dentro del Cereso No. 1 de Apodaca.
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MONTERREY, NL.- El Arzobispo Rogelio Cabrera bendijo ayer la colocación de la primera piedra de la Parroquia San Pedro y San Pablo, que estará al interior del Cereso No. 1 de Apodaca.
Su construcción será con mano de obra de hombres privados de su libertad en este centro y se ubicará a un lado de una capilla católica ya existente. Prevén terminarla en menos de un año.
Este Cereso, con alrededor de 7 mil internos, tiene la población penitenciaria más grande del Estado y se estima que más de la mitad practica la religión católica.
El espacio está destinado a un desarrollo espiritual donde las personas puedan reflexionar y fortalecer valores que contribuyen a su proceso de reinserción social.
La Agencia de Administración Penitenciaria de Nuevo León en coordinación con la Pastoral Penitenciaria organizaron el acto.
Asistieron también Héctor Grijalva Tapia, asesor de Políticas Penitenciarias del Estado; Daniel Ramírez Acevedo, Comisario General de la Agencia de Administración Penitenciaria; Gloria Barrera Zertuche, donadora de la obra, y Juan Tadeo Quiroga Carrio, arquitecto responsable del proyecto.
Grijalva Tapia destacó, de acuerdo con un comunicado estatal, la importancia de estar alineados autoridades y asociaciones para el logro de objetivos sociales.
“En ese sentido, la Iglesia pone el ejemplo y hoy estamos aquí para poner la primera piedra en un objetivo muy importante, que es fortalecer la fe cristiana, católica, de las personas privadas de libertad, de su familia y de todos nosotros”.
El Comisario Ramírez Acevedo agradeció a las personas que hicieron posible el inicio de la construcción de esta obra.
“Señor Arzobispo, gracias por siempre tenernos en sus oraciones, gracias por siempre estar visitando todos los centros”, le dijo al prelado.
“Es importantísimo que usted nos ponga el ejemplo de que hay que estar al pendiente de nuestros hermanos privados de la libertad”.
Barrera Zertuche, quien donó los recursos para la construcción, expresó su admiración por las personas que trabajan en los centros penitenciarios.
“Quiero decirles que no soy yo la que les voy a hacer esta capilla.
Es Dios Nuestro Señor. Yo solamente soy un instrumento en sus manos para hacer esto”, indicó.
“Le dos gracias a mis hijos por el apoyo que van a hacer a esta obra. Yo cumplo el mes que entra 94 años, y le pido a Dios que me dé la oportunidad de ver terminados este templo”.


