- A pesar de los esfuerzos legislativos por regular el uso de explosivos y los niveles de ruido, la falta de empatía ciudadana continúa vulnerando los derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- A pesar de los esfuerzos legislativos por regular el uso de explosivos y los niveles de ruido, la falta de empatía ciudadana continúa vulnerando los derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Así lo advirtió Paulina Carrillo Mouriño, especialista en ciencias neurológicas y representante del Centro de Atención para Personas Adultas con Discapacidad (Capad).
Para las personas con autismo, la hipersensibilidad auditiva convierte los estruendos de la pirotecnia y la música alta en una experiencia traumática, explicó.
Advirtió que estos estímulos sensoriales pueden detonar crisis de ansiedad, episodios de autoagresión o agresiones hacia terceros.
“Para ellos es como un bombardeo, es como estar en la guerra. Las familias y los usuarios lo padecen muchísimo”.
Carrillo Mouriño subrayó que incluso sonidos cotidianos como una sirena de ambulancia pueden ser detonantes, pero el ruido artificial de fiestas y explosivos es evitable.
Al referirse al uso de la pirotecnia, aclaró que el objetivo no es erradicar las tradiciones o las celebraciones, sino adaptarlas para que sean inclusivas.
“No se trata de perder nuestras costumbres, sino de enriquecernos para que todos podamos disfrutar, pues el bienestar es un derecho universal”.
Además de las personas con discapacidad, la especialista recordó que los altos decibeles afectan de manera severa a los animales, provocando desorientación y paros cardíacos en mascotas y fauna local.
El TEA a menudo incluye una condición llamada hipoacusia o hiperacusia, donde el sistema de procesamiento sensorial no puede filtrar los sonidos del ambiente.
Mientras que para una persona neurotípica un cohete es un sonido momentáneo, para alguien con TEA puede percibirse con una intensidad física dolorosa, provocando un colapso del sistema nervioso, explicó
Aunque desde 2024 se implementaron reformas al Reglamento de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente en el municipio de Othón P. Blanco, el cumplimiento ciudadano sigue siendo deficiente.
La normativa vigente establece que el en zonas residenciales el límite de 60 decibeles se permite de 7:00 a 10:00 de la noche; y en zonas Comerciales el límite es de 65 decibeles.
El incumplimiento puede derivar en arrestos de hasta 36 horas o multas de hasta 40 UMA, aproximadamente 4 mil 700 pesos.


