- El gobierno federal entregó a Estados Unidos a siete criminales considerados de “alta peligrosidad”.
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CIUDAD DE MÉXICO.- El gobierno federal entregó a Estados Unidos a siete criminales considerados de “alta peligrosidad”, quienes estaban internados en el penal federal del Altiplano y tenían capacidad operativa para reconstruir sus operaciones desde prisión.
En la revisión de expedientes de inteligencia, perfiles criminales y criterios de riesgo penitenciario, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) ubicó a un núcleo de mandos y operadores estratégicos con capacidad probada de violencia y control territorial.
Fueron incluidos en el grupo de 37 integrantes del crimen organizado enviados a Estados Unidos.
Respondió a prioridades judiciales de cortes estadounidenses y a perfiles cuya capacidad operativa ya estaba disminuida.
A la cabeza del listado de alto riesgo estaba Ricardo González Sauceda, “El Ricky”, líder regional del Cártel del Noreste con control territorial en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
Tenía células armadas bajo su mando y capacidad para ordenar ataques aún desde prisión.
En ese mismo nivel figuraban Armando Gómez Núñez, “Delta 1”, jefe de “Los Deltas”, brazo armado afín al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) responsable de ejecuciones y choques armados.
Así como Juan Pedro Saldívar Farías, “Z-27”, tercero al mando de “Los Zetas”, con historial de secuestros y violencia extrema, aunque con estructura fragmentada.
Otros operadores de alta peligrosidad eran Heriberto Hernández Rodríguez, “Negrolo”, señalado como mando relevante del Cártel del Noreste, con influencia sobre células y disputas territoriales.
Además, Daniel Alfredo Blanco Joo, “El Cubano”, operador logístico del Cártel del Pacífico y objetivo prioritario de Estados Unidos por coordinar cargamentos internacionales y rutas binacionales de drogas.
Las autoridades federales consideraban a ambos como criminales de “alto riesgo” por su potencial de rearticulación y vínculos activos fuera de prisión.
En la lista prioritaria figuraron Juan Pablo Bastidas Erenas, “Payo Zurita”, operador logístico de los Beltrán Leyva con capacidad para reconstruir cadenas de trasiego, y Pedro Inzunza Noriega, “El Señor de la Silla”, experto en finanzas, rutas y redes de protección que fue capturado el 31 de diciembre pasado.
Para las autoridades, estos siete operadores criminales concentraban la amenaza real; el resto del grupo, aunque con antecedentes graves, ya tenía capacidades operativas disminuidas y fue trasladado principalmente por razones judiciales.
Los internos entregados por el Gobierno de México arribaron a territorio estadounidense como parte de un operativo de traslado ejecutado por el Gabinete de Seguridad, en coordinación con autoridades de ese país.
El traslado se realizó vía aérea, bajo un esquema de seguridad reforzada con vuelos que despegaron desde instalaciones federales y aterrizaron en distintas ciudades de la Unión Americana, de acuerdo con el tribunal que los requiere.
De acuerdo con información oficial, la operación se realizó conforme a los mecanismos de cooperación bilateral vigentes y con base en solicitudes formales de autoridades estadounidenses.
Reclamaban a los internos por procesos penales por delincuencia organizada, tráfico de drogas, lavado de dinero y otros delitos federales.
Uno de los elementos que llamó la atención durante el operativo fue el estado físico de varios de los trasladados.
Mientras que algunos son considerados de alta peligrosidad, en imágenes captadas durante el abordaje y el arribo a Estados Unidos se observa que algunos internos fueron movilizados con muletas y otros en sillas de ruedas, reflejo del deterioro físico acumulado tras años de reclusión en penales de alta seguridad.
“Las autoridades mantuvieron en todo momento los protocolos de custodia, con personal armado, esposas de seguridad y supervisión médica durante el traslado”, dijo una fuente de la Fuerza Aérea.


