El planeta como botín de guerra

Fecha:

POR KUKULKAN

EL MUNDO no se está gobernando: se está jugando. Y la mesa ya no es oval ni diplomática, sino de madera vieja, con manchas de whisky, mapas doblados y reglas escritas a lápiz para poder borrarlas cuando estorben. Ahí están sentados Donald Trump, Xi Jinping y Vladimir Putin, no como jefes de Estado, sino como tahúres profesionales. Groenlandia, por supuesto, es solo una ficha más: grande, blanca, fría y rentable.

TRUMP fue el primero en hablar, como siempre. No pidió permiso ni fingió cortesía: anunció la anexión como quien presume una compra inmobiliaria. Groenlandia no es un pueblo, es un activo; no es territorio, es plusvalía. En su cabeza, el planeta sigue siendo un catálogo de propiedades con potencial estratégico y buena vista al Ártico. Si alguien se escandaliza, peor para ellos: el escándalo también genera rating.

XI JINPING no interrumpió. No lo necesita. Él juega a largo plazo, no a golpes de micrófono. Mientras Trump mueve la ficha con torpeza, China mide el tablero completo: rutas marítimas, recursos, polos, satélites. Xi no dice “anexión”, dice “equilibrio”, “estabilidad”, “orden multipolar”. Es el mismo botín, envuelto en celofán diplomático. El silencio, en su caso, no es prudencia: es cálculo.

PUTIN, en cambio, ya pasó por esto. Sabe cómo se nombra una invasión para que suene a defensa, cómo se rebautiza una ocupación como acto histórico inevitable. Cuando Trump habla de Groenlandia, Putin escucha ecos familiares. Crimea, Donbás, Ucrania entera. El mensaje no es de condena ni de apoyo, sino de complicidad tácita: si tú puedes, yo también. Si se rompe el mapa, que se rompa completo.

EN ESTE juego nadie defiende principios; defienden precedentes. Porque lo verdaderamente peligroso no es Groenlandia, sino la puerta que se abre cuando una potencia dice en voz alta que puede quedarse con lo que quiera si lo justifica lo suficiente. Hoy es una isla ártica, mañana un corredor marítimo, pasado mañana un país entero con petróleo, litio o agua potable.

EUROPA observa, incómoda y callada, como ese invitado que sabe que la partida es ilegal, pero no se atreve a voltear la mesa. Dinamarca protesta, Groenlandia responde que no está en venta, y Washington sonríe con la condescendencia del que cree que la soberanía es negociable si el cheque es lo bastante grande… o la amenaza lo bastante clara.

LO GROTESCO es que nadie finge sorpresa. El discurso de “seguridad nacional” sirve para todo: para bombardear, para sancionar, para anexar. Y cuando la legalidad estorba, se archiva; cuando la ONU incomoda, se ignora; cuando la historia juzga, se reescribe. Así funciona el club de los poderosos: el reglamento sólo aplica a quienes no tienen fuerza para romperlo.

SOBRE la mesa Groenlandia no es el centro del problema, es el síntoma. El síntoma de un mundo donde los líderes nucleares juegan a las canicas con territorios ajenos y llaman “orden internacional” al resultado. Donde la soberanía es sagrada… siempre y cuando no estorbe a los intereses del jugador en turno.

Y MIENTRAS ellos lanzan los dados, el resto del planeta aprende la lección: en esta mesa no se gana con razón, sino con músculo. El derecho internacional no es ley; es sugerencia. Y el futuro, como el tablero, ya tiene dueño provisional. Hasta que otro llegue y decida mover la ficha.

@Nido_DeViboras

Guardar esta Publicación

Compartir:

Suscríbete

Lo + Popular

Más como esto
Relacionado

Tienen días contados los ‘eternos pluris’

Aunque todavía no se conoce la propuesta del Gobierno federal para elegir a los legisladores plurinominales, esta figura tiene los días contados.

Reportan la compra de avión para la Fuerza Aérea

La Fuerza Aérea Mexicana amarró con Estados Unidos la adquisición de un Lockheed Martin C-130J Super Hercules.

Detienen a lideresa criminal en Quintana Roo

Shadani Lorena "N", identificada como un objetivo prioritario del Atlas Delictivo de Quintana Roo fue detenida este viernes.

Defienden compra de autos de lujo en la Suprema Corte

Claudia Sheinbaum aseguró ayer que con la compra de camionetas nuevas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ahorró más de mil millones de pesos

Continuar leyendo ...
Relacionado