- El estruendo de los tambores, el brillo de las lentejuelas y los gritos de júbilo de 40 mil personas suelen ser los ingredientes perfectos para el Carnaval de Mérida.
IGNACIO CANUL
MÉRIDA, YUC.- El estruendo de los tambores, el brillo de las lentejuelas y los gritos de júbilo de 40 mil personas suelen ser los ingredientes perfectos para el Carnaval de Mérida, pero también existen salas de ambiente donde se ofrece calma y control.
Para muchas personas neurodivergentes, esa misma alegría puede convertirse en una barrera insalvable de sobrecarga sensorial; este año, el “Circo Carnaval 2026” decidió que el bullicio no fuera motivo de exclusión.
A las puertas del recinto ferial de Xmatkuil, en la Plaza Canacome, se erige un refugio inédito: la Sala de Autorregulación para Personas Autistas y Neurodivergentes.
Es un espacio donde el tiempo parece detenerse y el ruido se desvanece, permitiendo que la justicia social sea algo más que un discurso, sea un lugar seguro.
Mientras afuera figuras como Julián Gil y Ninel Conde encabezaban un desfile de fantasía desbordante, dentro de la sala el ambiente era de calma y control.
Diseñada meticulosamente para promover la relajación, este espacio permite a los usuarios procesar los estímulos del evento masivo sin entrar en crisis.
La tecnología juega un papel crucial en esta experiencia de calma. La sala cuenta con 10 cascos con cancelación de ruido, dispositivos equipados con micrófonos que captan el sonido ambiental y generan ondas inversas para neutralizar el ruido exterior.
Con solo presentar una identificación, los asistentes pueden portar estos cascos durante el derrotero, permitiéndoles disfrutar del paso de los 19 carros alegóricos y las comparsas de alebrijes sin que el volumen comprometa su bienestar.
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, quien visitó el espacio antes de encabezar el desfile, subrayó la importancia de este avance: “Queremos que se sientan cómodas, que se sepan incluidas.
Este es un Carnaval diferente, donde nadie se queda fuera”.
Y no es una frase al aire. La inclusión en esta edición es estructural; por primera vez, las fiestas cuentan con una Reina Neurodivergente, Kiara I, cuya presencia en el trono del Carnaval simboliza un cambio de paradigma en la capital yucateca.
Mientras la sala ofrecía un respiro, afuera la magia del circo no se detenía; trapecistas, magos y jóvenes desafiando al fuego llenaron de asombro a las familias y turistas que se dieron cita desde temprano.
La noche culminó con una explosión de rock mexicano a cargo de Caifanes, quienes ante 32 mil personas hicieron vibrar el Centro de Espectáculos Montejo.
A pesar de la magnitud de la asistencia, el operativo de seguridad y la implementación de zonas específicas -como la Sala de Autorregulación, la Zona de Mujeres Seguras y el área Pet Friendly– lograron que el Sábado de Fantasía no fuera solo un evento de consumo, sino una verdadera comunidad.
Mérida ha demostrado hoy que una fiesta de 40 mil personas puede ser, al mismo tiempo, un espacio de absoluto respeto por el silencio y la paz individual.
El “Circo Carnaval” ha bajado el volumen para que todos, sin excepción, puedan escuchar la alegría.


